2026-09-14 00:00:00

14 de septiembre

LUNES XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por el presidente de la República, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1133 [1125]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sir 36, 18

Concede, Señor, la paz a los que esperan en ti, y cumple así las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

1. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

O bien:

2. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

7. Reconociendo con humildad que somos pecadores, pidamos perdón a Dios de todo corazón. 

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

IV

Tú que has venido a buscar al que estaba perdido: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que has querido dar la vida en rescate por todos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad. 

Tú que reúnes a tus hijos dispersos: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, a quien está sometido todo poder humano, concede a nuestra presidenta Claudia Sheimbaum Pardo un próspero ejercicio de su mandato, de modo que, en el respeto de tu ley y en el empeño de actuar conforme a tu agrado, mantenga y procure siempre un orden tranquilo y libre, en favor del pueblo que tiene encomendado. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Si hay divisiones entre ustedes, entonces ya no se reúnen para celebrar la cena del Señor.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 11, 17-26

Hermanos: Con respecto a las reuniones de ustedes ciertamente no puedo alabarlas, porque les hacen más daño que provecho. En efecto, he sabido que, cuando se reúnen en asamblea, hay divisiones entre ustedes, y en parte lo creo. Es cierto que tiene que haber divisiones, para que se ponga de manifiesto quiénes tienen verdadera virtud.

De modo que, cuando se reúnen en común, ya no es para comer la cena del Señor, porque cada uno se adelanta a comer su propia cena, y mientras uno pasa hambre, el otro se embriaga. ¿Acaso no tienen su propia casa para comer y beber? ¿O es que desprecian a la asamblea de Dios y quieren avergonzar a los que son pobres? ¿Qué quieren que les diga? ¿Que los alabe? En esto no los alabo.

Porque yo recibí del Señor lo mismo que les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan en sus manos, y pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: “Esto es mi cuerpo, que se entrega por ustedes. Hagan esto en memoria mía”.

Lo mismo hizo con el cáliz después de cenar, diciendo: “Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi sangre. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él”.

Por eso, cada vez que ustedes comen de este pan y beben de este cáliz, proclaman la muerte del Señor, hasta que vuelva.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 39

R. Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.

Sacrificios y ofrendas no quisiste, 

abriste, en cambio, mis oídos a tu voz. 

No exigiste holocaustos por la culpa, 

así que dije: “Aquí estoy”. R. 

En tus libros se me ordena 

hacer tu voluntad; 

esto es, Señor, lo que deseo: 

tu ley en medio de mi corazón. R. 

He anunciado tu justicia 

en la gran asamblea; 

no he cerrado mis labios, 

tú lo sabes, Señor. R.

Que se gocen en ti y que se alegren 

todos los que te buscan. 

Cuantos quieren de ti la salvación, 

repiten sin cesar: “¡Qué grande es Dios!”. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Jn 3, 16

R. Aleluya, aleluya.

Tanto amó Dios al mundo, que le entregó a su Hijo único, para que todo el que crea en él tenga vida eterna. R.


EVANGELIO

Ni en Israel he hallado una fe tan grande.

Del santo Evangelio según san Lucas: 7, 1-10

En aquel tiempo, cuando Jesús terminó de hablar a la gente, entró en Cafarnaúm. Había allí un oficial romano, que tenía enfermo y a punto de morir a un criado muy querido. Cuando le dijeron que Jesús estaba en la ciudad, le envió a algunos de los ancianos de los judíos para rogarle que viniera a curar a su criado. Ellos, al acercarse a Jesús, le rogaban encarecidamente, diciendo: “Merece que le concedas ese favor, pues quiere a nuestro pueblo y hasta nos ha construido una sinagoga”. Jesús se puso en marcha con ellos.

Cuando ya estaba cerca de la casa, el oficial romano envió unos amigos a decirle: “Señor, no te molestes, porque yo no soy digno de que tú entres en mi casa; por eso ni siquiera me atreví a ir personalmente a verte. Basta con que digas una sola palabra y mi criado quedará sano. Porque yo, aunque soy un subalterno, tengo soldados bajo mis órdenes y le digo a uno: ‘¡Ve!’, y va; a otro: ‘¡Ven!’, y viene; y a mi criado: ‘¡Haz esto!’, y lo hace”.

Al oír esto, Jesús quedó lleno de admiración, y volviéndose hacia la gente que lo seguía, dijo: “Yo les aseguro que ni en Israel he hallado una fe tan grande”. Los enviados regresaron a la casa y encontraron al criado perfectamente sano.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Sé propicio, Señor, a nuestras plegarias y acepta benignamente estas ofrendas de tus siervos, para que aquello que cada uno ofrece en honor de tu nombre aproveche a todos para su salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


* * * * * *

Plegaria eucarística III para diversas circunstancias

Jesús, camino hacia el Padre


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Padre santo, Señor del cielo y de la tierra, por Cristo, Señor nuestro.

Porque creaste el mundo por medio de tu Palabra y lo gobiernas todo con justicia. Nos diste como mediador a tu Hijo, hecho carne, que nos comunicó tus palabras y nos llamó para que lo siguiéramos; él es el camino que nos conduce a ti, la verdad que nos hace libres, la vida que nos colma de alegría.

Por medio de tu Hijo reúnes en una sola familia a los hombres, creados para gloria de tu nombre, redimidos por su Sangre en la cruz y marcados con el sello del Espíritu.

Por eso, ahora y siempre, con todos los ángeles proclamamos tu gloria, aclamándote llenos de alegría: Santo, Santo, Santo


Santo eres en verdad y digno de gloria, Dios que amas a los hombres, que siempre estás con ellos en el camino de la vida. Bendito es, en verdad, tu Hijo, que está presente en medio de nosotros, cuando somos congregados por su amor, y como hizo en otro tiempo con sus discípulos, nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dones de pan y vino, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, en la noche de la Última Cena, tomó pan, te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I. Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II. Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III. Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección

* * *


Por eso, Padre santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, al que condujiste por su Pasión y muerte en cruz a la gloria de la resurrección, y lo sentaste a tu derecha, anunciamos la obra de tu amor, hasta que él venga, y te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de bendición.

Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente el sacrificio pascual de Cristo, que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre el número de los miembros de tu Hijo, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.


Vivifícanos con tu Espíritu, Padre omnipotente, por la participación en estos misterios, y haz que nos configuremos a imagen de tu Hijo; consolídanos en el vínculo de la comunión con nuestro Papa N., y nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo,

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

con todos los Obispos, presbíteros y diáconos, y todo tu pueblo.


Haz que todos los fieles de la Iglesia sepan discernir los signos de los tiempos a la luz de la fe y se consagren plenamente al servicio del Evangelio. Concédenos estar atentos a las necesidades de todos los hombres, para que participando en sus penas y angustias, en sus alegrías y esperanzas, les anunciemos fielmente el mensaje de la salvación, y con ellos avancemos en el camino de tu reino.


Acuérdate de nuestros hermanos (N. y N.), que se durmieron en la paz de Cristo, y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.

Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna, donde viviremos siempre contigo y con santa María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los mártires, (con san N.: santo del día o patrono), y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

R. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. 1 Cor 10, 16

El cáliz de bendición, por el que damos gracias, es la unión de todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos es la participación de todos en el Cuerpo de Cristo.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el efecto de este don celestial, Señor, transforme nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que sea su fuerza, y no nuestro sentir, lo que siempre inspire nuestras acciones. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO X (Cfr. 1 Pe 5, 10-11)

Que el Dios de toda gracia, que en Cristo los ha llamado a su eterna gloria, los afiance y conserve fuertes en la fe y constantes en las buenas obras.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios.


2026-09-01 15:43:14.556634 2026-09-13 00:00:00

13 de septiembre

DOMINGO XXIV DEL TIEMPO ORDINARIO

Verde

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sir 36, 18

Concede, Señor, la paz a los que esperan en ti, y cumple así las palabras de tus profetas; escucha las plegarias de tu siervo, y de tu pueblo Israel.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

5. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

O bien:

6. El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

8. En el día en que celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, reconozcamos que estamos necesitados de la misericordia del Padre para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

III

Tú que no has venido a condenar sino a perdonar: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que has dicho que hay gran fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que perdonas mucho a quien mucho ama: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. 

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. 

Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, creador y soberano de todas las cosas, vuelve a nosotros tus ojos y concede que te sirvamos de todo corazón, para que experimentemos los efectos de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Perdona la ofensa a tu prójimo para obtener tú el perdón.

Del libro del Sirácide (Eclesiástico): 27, 33–28, 9

Cosas abominables son el rencor y la cólera; sin embargo, el pecador se aferra a ellas. El Señor se vengará del vengativo y llevará rigurosa cuenta de sus pecados.

Perdona la ofensa a tu prójimo, y así, cuando pidas perdón, se te perdonarán tus pecados. Si un hombre le guarda rencor a otro, ¿le puede acaso pedir la salud al Señor?

El que no tiene compasión de un semejante, ¿cómo pide perdón de sus pecados? Cuando el hombre que guarda rencor pide a Dios el perdón de sus pecados, ¿hallará quien interceda por él?

Piensa en tu fin y deja de odiar, piensa en la corrupción del sepulcro y guarda los mandamientos.

Ten presentes los mandamientos y no guardes rencor a tu prójimo. Recuerda la alianza del Altísimo y pasa por alto las ofensas.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 102

R. El Señor es compasivo y misericordioso.

Bendice al Señor, alma mía, 

que todo mi ser bendiga su santo nombre. 

Bendice al Señor, alma mía, 

y no te olvides de sus beneficios. R.

El Señor perdona tus pecados 

y cura tus enfermedades; 

él rescata tu vida del sepulcro 

y te colma de amor y de ternura. R.

El Señor no nos condena para siempre, 

ni nos guarda rencor perpetuo. 

No nos trata como merecen nuestras culpas, 

ni nos paga según nuestros pecados. R.

Como desde la tierra hasta el cielo, 

así es de grande su misericordia; 

como un padre es compasivo con sus hijos, 

así es compasivo el Señor con quien lo ama. R.


SEGUNDA LECTURA

En la vida y en la muerte somos del Señor.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 14, 7-9

Hermanos: Ninguno de nosotros vive para sí mismo, ni muere para sí mismo. Si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Por lo tanto, ya sea que estemos vivos o que hayamos muerto, somos del Señor. Porque Cristo murió y resucitó para ser Señor de vivos y muertos.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Jn 13, 34

R. Aleluya, aleluya.

Les doy un mandamiento nuevo, dice el Señor, que se amen los unos a los otros, como yo los he amado. R.


EVANGELIO

No te digo que perdones siete veces, sino hasta setenta veces siete.

Del santo Evangelio según san Mateo: 18, 21-35

En aquel tiempo, Pedro se acercó a Jesús y le preguntó: “Si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces tengo que perdonarlo? ¿Hasta siete veces?”. Jesús le contestó: “No sólo hasta siete, sino hasta setenta veces siete”.

Entonces Jesús les dijo: “El Reino de los cielos es semejante a un rey que quiso ajustar cuentas con sus servidores. El primero que le presentaron le debía muchos millones. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él, a su mujer, a sus hijos y todas sus posesiones, para saldar la deuda. El servidor, arrojándose a sus pies, le suplicaba, diciendo: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. El rey tuvo lástima de aquel servidor, lo soltó y hasta le perdonó la deuda.

Pero, apenas había salido aquel servidor, se encontró con uno de sus compañeros, que le debía poco dinero. Entonces lo agarró por el cuello y casi lo estrangulaba, mientras le decía: ‘Págame lo que me debes’. El compañero se le arrodilló y le rogaba: ‘Ten paciencia conmigo y te lo pagaré todo’. Pero el otro no quiso escucharlo, sino que fue y lo metió en la cárcel hasta que le pagara la deuda.

Al ver lo ocurrido, sus compañeros se llenaron de indignación y fueron a contar al rey lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo: ‘Siervo malvado. Te perdoné toda aquella deuda porque me lo suplicaste. ¿No debías tú también haber tenido compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?’. Y el señor, encolerizado, lo entregó a los verdugos para que no lo soltaran hasta que pagara lo que debía.

Pues lo mismo hará mi Padre celestial con ustedes, si cada cual no perdona de corazón a su hermano”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


PROFESIÓN DE FE

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. 

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,

En las palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan.

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. 

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

En comunión con Jesús, oremos al Padre por la Iglesia y por el mundo entero. Digamos todos:

R. Padre misericordioso, atiende nuestra oración.

Por la Iglesia, Cuerpo místico de Cristo, para que el Señor conceda a los predicadores aquel fuego y aquella ejemplaridad con que san Juan Crisóstomo hizo brillar la luz del Evangelio. Oremos.

Por el mundo entero, para que pueda gozar de la verdadera paz, que sólo proviene del Señor. Oremos.

Por nuestros gobernantes y quienes ejercen alguna autoridad en nuestro país, para que eviten las confrontaciones y la división, buscando siempre el bien común y la unidad de la sociedad a la que sirven. Oremos. 

Por todos los mexicanos, para que vivamos con la conciencia de ser hijos de Dios por el Bautismo y construyamos una sociedad justa que supere todo tipo de miseria. Oremos.

Por los enfermos graves que se acercan a su muerte, para que unan su dolor al de Cristo en la cruz, con la confianza puesta en la vida eterna prometida. Oremos.

Por los aquí reunidos, para que seamos ejemplo vivo de servicio a nuestros semejantes, creciendo así en nuestro compromiso de vida cristiana. Oremos.

Señor Dios, que amas los corazones humildes y sinceros, escucha nuestras súplicas y crea en nosotros un corazón nuevo, que olvide las ofensas recibidas y recuerde a todos la grandeza de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Sé propicio, Señor, a nuestras plegarias y acepta benignamente estas ofrendas de tus siervos, para que aquello que cada uno ofrece en honor de tu nombre aproveche a todos para su salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I-X para los domingos del Tiempo Ordinario. A continuación, solamente el Prefacio VII.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio VII para los domingos del Tiempo Ordinario. La salvación por la obediencia de Cristo.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque tu amor al mundo fue tan misericordioso, que no sólo nos enviaste como Redentor a tu propio Hijo, sino que lo quisiste en todo semejante a nosotros, menos en el pecado, para poder así amar en nosotros lo que en él amabas.

Y con su obediencia nos devolviste aquellos dones que por la desobediencia del pecado habíamos perdido.

Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y los santos, diciendo: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

En los domingos, cuando no hay otro Reunidos en comunión propio, puede decirse:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, para celebrar el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

En los domingos, cuando no hay otro Acuérdate, Señor propio, puede decirse: 

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En el Espíritu de Cristo resucitado, dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. 1 Cor 10, 16

El cáliz de bendición, por el que damos gracias, es la unión de todos en la Sangre de Cristo; y el pan que partimos es la participación de todos en el Cuerpo de Cristo.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que el efecto de este don celestial, Señor, transforme nuestro cuerpo y nuestro espíritu, para que sea su fuerza, y no nuestro sentir, lo que siempre inspire nuestras acciones. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO IX (Cfr. Heb 13, 20-21)

Que el Dios de la paz, que resucitó de entre los muertos al gran pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesucristo, en virtud de la sangre de la alianza eterna, los haga perfectos en todo bien, para que cumplan su voluntad, realizando en ustedes lo que es de su agrado. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-09-01 15:41:49.800716 2026-09-12 00:00:00

12 de septiembre

Sábado XXIII del Tiempo Ordinario

Feria. Verde

Misa de feria (la del domingo anterior o de cualquier domingo del Tiempo Ordinario) con las lecturas de hoy. También se puede celebrar la Misa que va a continuación, la del *santísimo Nombre de María o alguna otra votiva.


*Santísimo Nombre de María (ml), blanco (MR, p. 831 [820]).

El Papa Inocencio XI adopta esta festividad para la Iglesia de Occidente en 1683, como una acción de gracias por el fin del sitio de Viena y la derrota de los turcos por las fuerzas de Juan Sobieski, rey de Polonia.


MISA VOTIVA DE SANTA MARÍA DE GUADALUPE

Tiempo Ordinario I

Blanco

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sal 44, 10

María, nuestra reina, está de pie a la derecha de Cristo, enjoyada con oro de Ofir.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

6. El Señor ha dicho: El que esté sin pecado, que tire la primera piedra. Reconociendo con humildad que somos pecadores, pidamos a Dios, desde lo más íntimo de nuestro corazón, que nos perdone.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

II

Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Padre celestial, que nos has dado a santa María de Guadalupe como madre y causa de nuestra alegría, concédenos amarla y venerarla como verdaderos hijos suyos, y así poder recibir los bienes de la fe que nos invitas a esperar. Por nuestro Señor Jesucristo…

* * *

O bien, la oración colecta del *santísimo Nombre de María:

Concede, Dios todopoderoso, que a todos los que celebramos el glorioso nombre de la santísima Virgen María, ella misma nos obtenga los dones de tu misericordia. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 10, 14-22

Queridos hermanos: Huyan de la idolatría. Me dirijo a ustedes como a hombres sensatos; ustedes mismos juzguen lo que voy a decir: El cáliz de la bendición con el que damos gracias, ¿no nos une a Cristo por medio de su sangre? Y el pan que partimos, ¿no nos une a Cristo por medio de su cuerpo? El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque todos comemos del mismo pan. Consideren al pueblo de Israel: ¿no es cierto que los que comen de la víctima sacrificada en el altar quedan unidos a él?

Con esto no quiero decir que el ídolo represente algo real, ni que la carne ofrecida a los ídolos tenga algún valor especial. Lo que quiero decir es que, cuando los paganos ofrecen sus sacrificios, se los ofrecen a los demonios y no a Dios.

Ahora bien, yo no quiero que ustedes se asocien con los demonios. No pueden beber el cáliz del Señor y el cáliz de los demonios. No pueden compartir la mesa del Señor y la mesa de los demonios. ¿O queremos provocar acaso la indignación del Señor creyéndonos más poderosos que él?

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 115

R. Señor, te ofreceré con gratitud un sacrificio.

¿Cómo le pagaré al Señor 

todo el bien que me ha hecho? 

Levantaré el cáliz de salvación 

e invocaré el nombre del Señor. R.

Te ofreceré con gratitud un sacrificio 

e invocaré tu nombre. 

Cumpliré mis promesas al Señor 

ante todo su pueblo. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Jn 14, 23

R. Aleluya, aleluya.

El que me ama, cumplirá mi palabra, dice el Señor; y mi Padre lo amará y vendremos a él. R.


EVANGELIO

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo?

Del santo Evangelio según san Lucas: 6, 43-49

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “No hay árbol bueno que produzca frutos malos, ni árbol malo que produzca frutos buenos. Cada árbol se conoce por sus frutos. No se recogen higos de las zarzas, ni se cortan uvas de los espinos.

El hombre bueno dice cosas buenas, porque el bien está en su corazón, y el hombre malo dice cosas malas, porque el mal está en su corazón, pues la boca habla de lo que está lleno el corazón.

¿Por qué me dicen ‘Señor, Señor’, y no hacen lo que yo les digo? Les voy a decir a quién se parece el que viene a mí y escucha mis palabras y las pone en práctica. Se parece a un hombre, que al construir su casa, hizo una excavación profunda, para echar los cimientos sobre la roca. Vino la creciente y chocó el río contra aquella casa, pero no la pudo derribar, porque estaba sólidamente construida.

Pero el que no pone en práctica lo que escucha, se parece a un hombre que construyó su casa a flor de tierra, sin cimientos. Chocó el río contra ella e inmediatamente la derribó y quedó completamente destruida”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, que el Espíritu Santo, que cubrió con su sombra a la Virgen María, nos ayude a presentarte estos dones y así se conviertan para nuestro bien en comida y bebida de salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración sobre las ofrendas del *santísimo Nombre de María:

Te pedimos, Señor, que la intercesión de la bienaventurada siempre Virgen María haga dignas nuestras ofrendas, y que, al venerar su santo nombre, seamos agradables a ti. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque en santa María de Guadalupe hemos visto y experimentado una madre llena de misericordia que tú has dado a tu pueblo.

Ella, la madre compasiva, cuida de los discípulos de tu Hijo. 

Ella, la madre llena de ternura, asiste solícita a todo aquel que la invoca.

Ella, la madre que nos defiende, nos sostiene en nuestra debilidad.

Ella, cumpliendo el encargo de tu Hijo, vela por nosotros en todo momento.

Por él, adoran los ángeles tu majestad, alegres por siempre en tu presencia. Permítenos asociarnos a sus voces, cantando tu alabanza: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Lc 1, 35

Dichosa eres, Virgen María, porque el Espíritu Santo descenderá sobre ti, y el poder del Altísimo te cubrirá con su sombra.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios y Padre nuestro, que nos has alimentado con esta Eucaristía, haz que te sirvamos con una conducta irreprochable, y unidos a la Virgen María, proclamemos tu grandeza. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración después de la Comunión del *santísimo Nombre de María:

Que por intercesión de María, la Madre de Dios, obtengamos, Señor, la gracia de tu bendición, para que cuantos celebramos su venerable nombre recibamos su auxilio en todas las necesidades. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, la bendición solemne de la santísima Virgen María:

Que Dios, cuya providencia amorosa quiso redimir benignamente al género humano por medio de su Hijo santísimo nacido de la Virgen María, los colme de sus bendiciones. 

R. Amén.

Que experimenten siempre y en todo lugar la protección de la Virgen María, por quien merecieron ustedes recibir al autor de la vida. 

R. Amén.

Que a todos ustedes, que se han reunido hoy aquí para celebrar con devoción esta fiesta de María, el Señor les conceda los goces espirituales y los premios del cielo. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios.


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11 de septiembre

Viernes XXIII del Tiempo Ordinario

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa del misterio de la Santa Cruz, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas votivas, Misal Romano, p. 1172 [727]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


MISA VOTIVA DEL MISTERIO DE LA SANTA CRUZ

Rojo

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Gál 6, 14

Que nuestro único orgullo sea la Cruz de nuestro Señor Jesucristo, porque en él tenemos la salvación, la vida y la resurrección, y por él hemos sido salvados y redimidos.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

1. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

O bien:

2. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

5. Jesucristo, el justo, intercede por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento, para acercarnos a la mesa del Señor.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

I

Tú que eres el camino que conduce al Padre: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que eres la verdad que ilumina los pueblos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que eres la vida que renueva el mundo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que quisiste que tu Unigénito sufriera la cruz para salvar al género humano, concédenos que quienes conocimos su misterio en la tierra, merezcamos alcanzar en el cielo el premio de su redención. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 9, 16-19. 22-27

Hermanos: No tengo por qué presumir de predicar el Evangelio, puesto que ésa es mi obligación. ¡Ay de mí, si no anuncio el Evangelio! Si yo lo hiciera por propia iniciativa, merecería recompensa; pero si no, es que se me ha confiado una misión. Entonces, ¿en qué consiste mi recompensa? Consiste en predicar el Evangelio gratis, renunciando al derecho que tengo a vivir de la predicación.

Aunque no estoy sujeto a nadie, me he convertido en esclavo de todos para ganarlos a todos. Con los débiles me hice débil, para ganar a los débiles. Me he hecho todo a todos, a fin de ganarlos a todos. Todo lo hago por el Evangelio, para participar yo también de sus bienes.

¿No saben que en el estadio todos los corredores compiten, pero uno solo recibe el premio? Corran de manera que consigan el premio. Además, todos los atletas se privan de muchas cosas: ellos lo hacen por un premio que se acaba; nosotros, en cambio, por uno que dura para siempre.

Así pues, yo corro, pero no a ciegas, y lucho, pero no dando golpes al aire, sino que domino mi cuerpo y lo obligo a que me sirva, no sea que, después de predicar a los demás, quede yo descalificado.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 83

R. Qué agradable, Señor, es tu morada.

Anhelando los atrios del Señor 

se consume mi alma. 

Todo mi ser de gozo se estremece 

y el Dios vivo es la causa. R.

Hasta el gorrión encuentra casa 

y la golondrina un lugar para su nido, 

cerca de tus altares, 

Señor de los ejércitos, Dios mío. R.

Dichosos los que viven en tu casa, 

te alabarán para siempre; 

dichosos los que encuentran en ti su fuerza 

y la esperanza de su corazón. R.

El Señor es sol y escudo, 

Dios concede favor y gloria. 

El Señor no niega sus bienes 

a los de conducta intachable. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Cfr. Jn 17, 17

R. Aleluya, aleluya.

Tu palabra, Señor, es la verdad; santifícanos en la verdad. R.


EVANGELIO

¿Puede un ciego guiar a otro ciego?

Del santo Evangelio según san Lucas: 6, 39-42

En aquel tiempo, Jesús propuso a sus discípulos este ejemplo: “¿Puede acaso un ciego guiar a otro ciego? ¿No caerán los dos en un hoyo? El discípulo no es superior a su maestro; pero cuando termine su aprendizaje, será como su maestro.

¿Por qué ves la paja en el ojo de tu hermano y no la viga que llevas en el tuyo? ¿Cómo te atreves a decirle a tu hermano: ‘Déjame quitarte la paja que llevas en el ojo’, si no adviertes la viga que llevas en el tuyo? ¡Hipócrita! Saca primero la viga que llevas en tu ojo y entonces podrás ver, para sacar la paja del ojo de tu hermano”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te rogamos, Señor, que este sacrificio, que en el altar de la cruz borró el pecado del mundo entero, nos purifique de todas nuestras ofensas. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque has puesto la salvación del género humano en el árbol de la Cruz, para que, de donde tuvo origen la muerte, de allí resurgiera la vida; y el que en un árbol venció, fuera en un árbol vencido, por Cristo, Señor nuestro.

Por él, celebran tu majestad los ángeles, te adoran las dominaciones, se estremecen las potestades. Te celebran, unidos en la alegría, los cielos, las virtudes celestiales y los bienaventurados serafines. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Jn 12, 32

Cuando yo sea levantado de la tierra, atraeré a todos hacia mí, dice el Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Señor nuestro, Jesucristo, fortalecidos con este alimento santo, te pedimos que conduzcas a la gloria de tu resurrección a quienes redimiste por el madero vivificante de la cruz. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO VIII (1 Tes 5, 23-24)

Que el Dios de la paz los santifique totalmente, y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, se conserve irreprochable hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


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10 de septiembre

Jueves XXIII del Tiempo Ordinario

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa de Nuestro Señor Jesucristo, Sumo y Eterno Sacerdote, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas votivas, Misal Romano, p. 1170 [1162]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


MISA VOTIVA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO, SUMO Y ETERNO SACERDOTE

Blanco

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Sal 109, 4

Juró el Señor y no ha de retractarse: “Tú eres sacerdote para siempre, como Melquisedec”.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

5. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

O bien:

6. El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

4. Humildes y penitentes, como el publicano en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de nosotros, ya que también nosotros reconocemos que somos pecadores.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

VI

Defensor de los pobres: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Refugio de los débiles: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Esperanza de los pecadores: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios y Padre nuestro, que para gloria tuya y salvación del género humano constituiste a Cristo sumo y eterno sacerdote, concede al pueblo redimido con su Sangre, por la participación en este memorial, experimentar el poder de la cruz y la resurrección de tu Hijo. Él, que vive y reina contigo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Haciendo daño a la conciencia de sus hermanos, pecan ustedes contra Cristo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 8, 1-13

Queridos hermanos: Ya sé que todos ustedes conocen lo que está permitido con respecto a la carne inmolada a los ídolos. Pero, ¡cuidado!, porque el puro hecho de conocer, llena de soberbia; el amor, en cambio, hace el bien. Y si alguno piensa que ese conocimiento le basta, no tiene idea de lo que es el verdadero conocimiento. Pero aquel que ama a Dios, es verdaderamente conocido por Dios.

Ahora bien, con respecto a comer la carne ofrecida a los ídolos, sabemos que un ídolo no representa nada real y que no hay más que un solo Dios. Pues, aun cuando se hable de dioses del cielo y de la tierra, como si hubiera muchos dioses y muchos señores, sin embargo, para nosotros no hay más que un solo Dios, el Padre, de quien todo procede y es nuestro destino, y un solo Señor Jesucristo, por quien existen todas las cosas y por el cual también nosotros existimos.

Mas no todos saben esto. Pues algunos, acostumbrados a la idolatría hasta hace poco, siguen comiendo la carne como si estuviera consagrada a los ídolos, y puesto que su conciencia está poco formada, pecan. No es, ciertamente, la comida lo que nos hará agradables a Dios, ni vamos a ser mejores o peores por comer o no comer. Pero tengan cuidado de que esa libertad de ustedes no sea ocasión de pecado para los que tienen la conciencia poco formada. Porque si a ti, que sabes estas cosas, te ve alguien sentado a la mesa en un templo de los ídolos, ¿no se creerá autorizado por su conciencia, que está poco formada, a comer de lo sacrificado a los ídolos?

Entonces, por culpa de tu conocimiento haces que se pierda el hermano que tiene la conciencia poco formada, por quien murió Cristo. De esta manera, al pecar ustedes contra sus hermanos, haciendo daño a su conciencia poco formada, pecan contra Cristo. Por lo tanto, si un alimento le es ocasión de pecado a mi hermano, nunca comeré carne para no darle ocasión de pecado.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 138

R. Señor, no dejes que me pierda.

Tú me conoces, Señor, profundamente: 

tú conoces cuándo me siento y me levanto, 

desde lejos sabes mis pensamientos, 

tú observas mi camino y mi descanso, 

todas mis sendas te son familiares. R.

Tú formaste mis entrañas, 

me tejiste en el seno materno. 

Te doy gracias por tan grandes maravillas; 

soy un prodigio y tus obras son prodigiosas. R.

Examíname, Dios mío, para conocer mi corazón, 

ponme a prueba para conocer mis sentimientos, 

y si mi camino se desvía, 

no dejes que me pierda. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. 1 Jn 4, 12

R. Aleluya, aleluya.

Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud. R.


EVANGELIO

Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

Del santo Evangelio según san Lucas: 6, 27-38

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Amen a sus enemigos, hagan el bien a los que los aborrecen, bendigan a quienes los maldicen y oren por quienes los difaman. Al que te golpee en una mejilla, preséntale la otra; al que te quite el manto, déjalo llevarse también la túnica. Al que te pida, dale; y al que se lleve lo tuyo, no se lo reclames.

Traten a los demás como quieran que los traten a ustedes; porque si aman sólo a los que los aman, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores aman a quienes los aman. Si hacen el bien sólo a los que les hacen el bien, ¿qué tiene de extraordinario? Lo mismo hacen los pecadores. Si prestan solamente cuando esperan cobrar, ¿qué hacen de extraordinario? También los pecadores prestan a otros pecadores, con la intención de cobrárselo después.

Ustedes, en cambio, amen a sus enemigos, hagan el bien y presten sin esperar recompensa. Así tendrán un gran premio y serán hijos del Altísimo, porque él es bueno hasta con los malos y los ingratos. Sean misericordiosos, como su Padre es misericordioso.

No juzguen y no serán juzgados; no condenen y no serán condenados; perdonen y serán perdonados. Den y se les dará: recibirán una medida buena, bien sacudida, apretada y rebosante en los pliegues de su túnica. Porque con la misma medida con que midan, serán medidos”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, participar dignamente en estos misterios, porque cada vez que se celebra el memorial de este sacrificio, se realiza la obra de nuestra redención. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Ya que, por la unción del Espíritu Santo, constituiste a tu Unigénito Pontífice de la alianza nueva y eterna, y en tu designio salvífico has querido que su sacerdocio único se perpetuara en la Iglesia.

En efecto, Cristo no sólo confiere la dignidad del sacerdocio real a todo su pueblo santo, sino que, con especial predilección, elige a algunos de entre los hermanos, y mediante la imposición de las manos, los hace partícipes de su ministerio de salvación, a fin de que renueven, en su nombre, el sacrificio redentor, preparen para tus hijos el banquete pascual, fomenten la caridad en tu pueblo santo, lo alimenten con la Palabra, lo fortifiquen con los sacramentos y, consagrando su vida a ti y a la salvación de sus hermanos, se esfuercen por reproducir en sí mismos la imagen de Cristo y te den un constante testimonio de fidelidad y de amor.

Por eso, Señor, con todos los ángeles y santos, te alabamos, cantando llenos de alegría: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. 1 Cor 11, 24-25

Éste es mi Cuerpo que se entrega por ustedes. Este cáliz es la nueva alianza que se sella con mi Sangre, dice el Señor. Hagan esto en memoria mía siempre que beban de él.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Por la participación de este sacrificio que tu Hijo nos mandó ofrecer en conmemoración suya, te rogamos, Señor, que, unidos a él, seamos una oblación perenne. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO VII (2 Tes 2, 16-17)

Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten sus corazones y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-09-01 15:47:35.564939 2026-09-09 00:00:00

9 de septiembre

Miércoles XXIII del Tiempo Ordinario

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa de san José, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas votivas, Misal Romano, p. 1205 [1197]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior, las de *san Pedro Claver o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


*San Pedro Claver, presbítero (ml), blanco (MR, p. 829 [819]).

Nació en España, en 1580. Fue sacerdote de la Compañía de Jesús. En Colombia ejerció el apostolado hasta su muerte entre los esclavos, pues por voto se convirtió en “esclavo de los negros para siempre”. Murió el 8 de septiembre de 1654.


MISA VOTIVA DE SAN JOSÉ

Blanco

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Lc 12, 42

Éste es el siervo fiel y prudente a quien el Señor puso al frente de su familia.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

3. Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

V

Tú que ofreciste el perdón a Pedro arrepentido: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que prometiste el paraíso al buen ladrón: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que perdonas a todo hombre que confía en tu misericordia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo…

* * *

O bien, la oración colecta de *san Pedro Claver:

Dios nuestro, que hiciste a san Pedro Claver esclavo de los esclavos y lo fortaleciste con una admirable caridad y paciencia para servirlos, concédenos, por su intercesión, que, buscando los intereses de Jesucristo, amemos a nuestros prójimos con obras y de verdad. Él, que vive y reina contigo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

¿Estás casado? No te separes de tu esposa. ¿Eres soltero? No te cases.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 7, 25-31

Queridos hermanos: En cuanto a los jóvenes no casados, no he recibido ningún mandamiento del Señor; pero les voy a dar un consejo, pues por la misericordia del Señor, soy digno de confianza.

Yo opino que, en vista de las dificultades de esta vida, lo que conviene es que cada uno se quede como está. ¿Estás casado? No te separes de tu esposa. ¿Eres soltero? No te cases; pero si te casas, no haces mal, y si una joven se casa, tampoco hace mal. Sin embargo, los que se casan sufren en esta vida muchas tribulaciones, que yo quisiera evitarles.

Hermanos, les quiero decir una cosa: el tiempo apremia. Por lo tanto, conviene que los casados vivan como si no lo estuvieran; los que sufren, como si no sufrieran; los que están alegres, como si no se alegraran; los que compran, como si no compraran; los que disfrutan del mundo, como si no disfrutaran de él; porque este mundo que vemos es pasajero.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 44

R. El rey está prendado de tu belleza.

Escucha, hija, mira y pon atención: 

olvida a tu pueblo y la casa paterna. 

El rey está prendado de tu belleza; 

ríndele homenaje, porque él es tu señor. R.

Con todos los honores entra la princesa, 

vestida de oro y de brocados, 

y es conducida hasta el rey; 

un cortejo de doncellas la acompaña. R.

Entre alegría y regocijo 

van entrando en el palacio real. 

A cambio de tus padres, tendrás hijos, 

que nombrarás príncipes por toda la tierra. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Lc 6, 23

R. Aleluya, aleluya.

Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo, dice el Señor. R.


EVANGELIO

Dichosos los pobres. - ¡Ay de ustedes, los ricos!

Del santo Evangelio según san Lucas: 6, 20-26

En aquel tiempo, mirando Jesús a sus discípulos, les dijo: “Dichosos ustedes los pobres, porque de ustedes es el Reino de Dios. Dichosos ustedes los que ahora tienen hambre, porque serán saciados. Dichosos ustedes los que lloran ahora, porque al fin reirán.

Dichosos serán ustedes cuando los hombres los aborrezcan y los expulsen de entre ellos, y cuando los insulten y maldigan por causa del Hijo del hombre. Alégrense ese día y salten de gozo, porque su recompensa será grande en el cielo. Pues así trataron sus padres a los profetas.

Pero, ¡ay de ustedes, los ricos, porque ya tienen ahora su consuelo! ¡Ay de ustedes, los que se hartan ahora, porque después tendrán hambre! ¡Ay de ustedes, los que ríen ahora, porque llorarán de pena! ¡Ay de ustedes, cuando todo el mundo los alabe, porque de ese modo trataron sus padres a los falsos profetas!”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre, a tu Unigénito. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

* * *

O bien, la oración sobre las ofrendas de *san Pedro Claver:

Acoge, Señor, las ofrendas de tu pueblo, para que, al celebrar la obra de la caridad inmensa de tu Hijo, seamos confirmados en el amor a ti y al prójimo, a ejemplo de san Pedro Claver. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En el Espíritu de Cristo resucitado, dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración después de la Comunión de *san Pedro Claver:

Alimentados con este sacramento de salvación, suplicamos humildemente a tu bondad, Señor, que, haciéndonos imitadores de la caridad de san Pedro Claver, participemos también de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO VI

Que el Señor los bendiga con todas las bendiciones del cielo y los conserve siempre puros y santos a sus ojos. 

R. Amén.

Que haga descender sobre ustedes con abundancia las riquezas de su gloria. 

R. Amén.

Que los instruya con la palabra de la verdad, los oriente con el Evangelio de la salvación y los haga crecer siempre en el amor fraterno. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-09-01 15:08:21.044473 2026-09-08 00:00:00

8 de septiembre. Martes

NATIVIDAD DE LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

Fiesta. Blanco

Aun antes del nacimiento del Bautista, el de la Virgen María es un anuncio del nacimiento de Jesús, el preludio de la Buena Nueva. La llegada de esta niña al hogar de Joaquín y Ana significa para el mundo la verdadera esperanza y la aurora de la salvación.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA

Celebremos con júbilo el nacimiento de la santísima Virgen María, de quien nació el sol de justicia, Cristo, nuestro Señor.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

1. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

O bien:

2. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

2. El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

IV

Tú que has venido a buscar al que estaba perdido: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que has querido dar la vida en rescate por todos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad. 

Tú que reúnes a tus hijos dispersos: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. 

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. 

Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.


ORACIÓN COLECTA

Concede, Señor, a tus siervos el don de la gracia celestial, para que, a cuantos hemos recibido las primicias de la salvación por la maternidad de la Virgen María, la fiesta de su nacimiento nos traiga un aumento de paz. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

A quienes Dios conoce de antemano, los predestina.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 8, 28-30

Hermanos: Ya sabemos que todo contribuye para bien de los que aman a Dios, de aquellos que han sido llamados por él según su designio salvador.

En efecto, a quienes conoce de antemano, los predestina para que reproduzcan en sí mismos la imagen de su propio Hijo, a fin de que él sea el primogénito entre muchos hermanos. A quienes predestina, los llama; a quienes llama, los justifica; y a quienes justifica, los glorifica.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


En lugar de la primera lectura de Romanos 8, 28-30, se puede utilizar la de Miqueas 5, 1-4, tal como aparece en el Leccionario.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 12

R. Me llenaré de alegría en el Señor.

Confío, Señor, en tu lealtad, 

mi corazón se alegra con tu salvación. R.

Cantaré al Señor por el bien que me ha hecho, 

tocaré mi música en honor del Dios altísimo. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO

R. Aleluya, aleluya.

Dichosa tú, santísima Virgen María, y digna de toda alabanza, porque de ti nació el sol de justicia, Jesucristo, nuestro Dios. R.


EVANGELIO

Ella ha concebido por obra del Espíritu Santo.

Del santo Evangelio según san Mateo: 1, 1-16. 18-23

Genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham: Abraham engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos; Judá engendró de Tamar a Fares y a Zará; Fares a Esrom, Esrom a Aram, Aram a Aminadab, Aminadab a Naasón, Naasón a Salmón, Salmón engendró de Rajab a Booz; Booz engendró de Rut a Obed, Obed a Jesé, y Jesé al rey David.

David engendró de la mujer de Urías a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abiá, Abiá a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram a Ozías, Ozías a Joatam, Joatam a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías a Manasés, Manasés a Amón, Amón a Josías, Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos durante el destierro en Babilonia.

Después del destierro en Babilonia, Jeconías engendró a Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquim, Eliaquim a Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a Matán, Matán a Jacob, y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual nació Jesús, llamado Cristo.

Cristo vino al mundo de la siguiente manera: Estando María, su madre, desposada con José, y antes de que vivieran juntos, sucedió que ella, por obra del Espíritu Santo, estaba esperando un hijo. José, su esposo, que era hombre justo, no queriendo ponerla en evidencia, pensó dejarla en secreto.

Mientras pensaba en estas cosas, un ángel del Señor le dijo en sueños: “José, hijo de David, no dudes en recibir en tu casa a María, tu esposa, porque ella ha concebido por obra del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo y tú le pondrás el nombre de Jesús, porque él salvará a su pueblo de sus pecados”.

Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que había dicho el Señor por boca del profeta Isaías: He aquí que la virgen concebirá y dará a luz un hijo, a quien pondrán el nombre de Emmanuel, que quiere decir Dios-con-nosotros.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al celebrar el nacimiento de la Virgen María, te presentamos, Señor, nuestras ofrendas y te pedimos humildemente que nos auxilie la bondad de tu Hijo, que se dignó encarnarse en el seno de la Virgen. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I-V de santa María Virgen. A continuación, solamente el Prefacio V.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio V de santa María Virgen. María, imagen de la humanidad nueva.

En verdad es justo darte gracias, Padre santo, fuente de la vida y del gozo.

Porque en esta etapa final de la historia has querido revelarnos el misterio escondido desde siglos, para que así el mundo entero retorne a la vida y recobre la esperanza. En Cristo, nuevo Adán, y en María, nueva Eva, se revela el misterio de tu Iglesia, como primicia de la humanidad redimida.

Por este inefable don la creación entera, con la fuerza del Espíritu Santo, emprende de nuevo su camino hacia la Pascua eterna.

Por eso nosotros, unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Is 7, 14; Mt 1, 21

La Virgen dará a luz un hijo, que salvará al pueblo de sus pecados.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que se alegre, Señor, tu Iglesia, alimentada con tus sagrados misterios, y se regocije por la natividad de la Virgen María, esperanza y aurora de la salvación para el mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, la bendición solemne de la santísima Virgen María:

Que Dios, cuya providencia amorosa quiso redimir benignamente al género humano por medio de su Hijo santísimo nacido de la Virgen María, los colme de sus bendiciones. 

R. Amén.

Que experimenten siempre y en todo lugar la protección de la Virgen María, por quien merecieron ustedes recibir al autor de la vida. 

R. Amén.

Que a todos ustedes, que se han reunido hoy aquí para celebrar con devoción esta fiesta de María, el Señor les conceda los goces espirituales y los premios del cielo. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-09-01 15:07:06.236448 2026-09-07 00:00:00

7 de septiembre

LUNES XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por los gobernantes de las naciones, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1132 [1124]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Sal 118, 137. 124

Eres justo, Señor, y rectos son tus mandamientos; muéstrate bondadoso con tu siervo.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

5. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

O bien:

6. El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

1. Hermanos: para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

III

Tú que no has venido a condenar sino a perdonar: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que has dicho que hay gran fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que perdonas mucho a quien mucho ama: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios todopoderoso y eterno, en cuyas manos están los corazones de los hombres y los derechos de las naciones, mira con bondad a nuestros gobernantes, para que, con tu ayuda, se afiance en toda la tierra un auténtico progreso social, una paz duradera y una verdadera libertad religiosa. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Tiren la antigua levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 5, 1-8

Queridos hermanos: Es voz común que hay entre ustedes un caso de inmoralidad tan grande, que ni entre los paganos existe, pues uno de ustedes vive con la mujer de su padre.

Y todavía andan ustedes presumiendo, cuando más bien deberían estar de luto y haber arrojado de entre ustedes al que cometió semejante enormidad. Por mi parte, yo, ausente de cuerpo, pero presente en espíritu, ya pronuncié mi sentencia como si hubiera estado presente, contra el que ha hecho eso.

Reúnanse, pues, ustedes –yo estaré presente en espíritu–, y en el nombre de nuestro Señor Jesucristo y con su poder, entreguen a ese hombre a Satanás para castigo de su cuerpo, a fin de que su espíritu se salve el día del Señor.

Así que no está bien que anden presumiendo. ¿No saben que un poco de levadura hace fermentar toda la masa? Tiren la antigua levadura, para que sean una masa nueva, ya que son pan sin levadura, pues Cristo, nuestro cordero pascual, ha sido inmolado.

Celebremos, pues, la fiesta de la Pascua, no con la antigua levadura, que es de vicio y maldad, sino con el pan sin levadura, que es de sinceridad y verdad.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 5

R. Condúceme, Señor, por tu camino santo.

Tú no eres, Señor, un Dios al que pudiera 

la maldad agradarle, 

ni el malvado es tu huésped, 

ni ante ti puede estar el arrogante. R. 

Al malhechor detestas 

y destruyes, Señor, al embustero; 

aborreces al hombre sanguinario 

y a quien es traicionero. R. 

Que se alegren con júbilo eterno 

los que se acogen a ti; 

protégelos, que se regocijen los que te aman. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Jn 10, 27

R. Aleluya, aleluya.

Mis ovejas escuchan mi voz, dice el Señor; yo las conozco y ellas me siguen. R.


EVANGELIO

Estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado.

Del santo Evangelio según san Lucas: 6, 6-11

Un sábado, Jesús entró en la sinagoga y se puso a enseñar. Había allí un hombre que tenía la mano derecha paralizada. Los escribas y fariseos estaban acechando a Jesús para ver si curaba en sábado y tener así de qué acusarlo.

Pero Jesús, conociendo sus intenciones, le dijo al hombre de la mano paralizada: “Levántate y ponte ahí en medio”. El hombre se levantó y se puso en medio. Entonces Jesús les dijo: “Les voy a hacer una pregunta: ¿Qué es lo que está permitido hacer en sábado: el bien o el mal, salvar una vida o acabar con ella?”. Y después de recorrer con la vista a todos los presentes, le dijo al hombre: “Extiende la mano”. Él la extendió y quedó curado.

Los escribas y fariseos se pusieron furiosos y discutían entre sí lo que le iban a hacer a Jesús.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor Dios, fuente de toda devoción sincera y de la paz, concédenos honrar de tal manera, con estos dones, tu divina majestad, que, al participar en estos santos misterios, todos quedemos unidos en un mismo sentir. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


* * * * * *

Plegaria eucarística III para diversas circunstancias

Jesús, camino hacia el Padre


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Padre santo, Señor del cielo y de la tierra, por Cristo, Señor nuestro.

Porque creaste el mundo por medio de tu Palabra y lo gobiernas todo con justicia. Nos diste como mediador a tu Hijo, hecho carne, que nos comunicó tus palabras y nos llamó para que lo siguiéramos; él es el camino que nos conduce a ti, la verdad que nos hace libres, la vida que nos colma de alegría.

Por medio de tu Hijo reúnes en una sola familia a los hombres, creados para gloria de tu nombre, redimidos por su Sangre en la cruz y marcados con el sello del Espíritu.

Por eso, ahora y siempre, con todos los ángeles proclamamos tu gloria, aclamándote llenos de alegría: Santo, Santo, Santo


Santo eres en verdad y digno de gloria, Dios que amas a los hombres, que siempre estás con ellos en el camino de la vida. Bendito es, en verdad, tu Hijo, que está presente en medio de nosotros, cuando somos congregados por su amor, y como hizo en otro tiempo con sus discípulos, nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dones de pan y vino, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, en la noche de la Última Cena, tomó pan, te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I. Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II. Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III. Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección

* * *


Por eso, Padre santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, al que condujiste por su Pasión y muerte en cruz a la gloria de la resurrección, y lo sentaste a tu derecha, anunciamos la obra de tu amor, hasta que él venga, y te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de bendición.

Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente el sacrificio pascual de Cristo, que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre el número de los miembros de tu Hijo, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.


Vivifícanos con tu Espíritu, Padre omnipotente, por la participación en estos misterios, y haz que nos configuremos a imagen de tu Hijo; consolídanos en el vínculo de la comunión con nuestro Papa N., y nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo,

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

con todos los Obispos, presbíteros y diáconos, y todo tu pueblo.


Haz que todos los fieles de la Iglesia sepan discernir los signos de los tiempos a la luz de la fe y se consagren plenamente al servicio del Evangelio. Concédenos estar atentos a las necesidades de todos los hombres, para que participando en sus penas y angustias, en sus alegrías y esperanzas, les anunciemos fielmente el mensaje de la salvación, y con ellos avancemos en el camino de tu reino.


Acuérdate de nuestros hermanos (N. y N.), que se durmieron en la paz de Cristo, y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.

Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna, donde viviremos siempre contigo y con santa María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los mártires, (con san N.: santo del día o patrono), y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

R. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Jn 8, 12

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue, no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concede, Señor, a tus fieles, a quienes alimentas y vivificas con tu palabra y el sacramento del cielo, aprovechar de tal manera tan grandes dones de tu Hijo amado, que merezcamos ser siempre partícipes de su vida. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO V

Que Dios todopoderoso aleje siempre de ustedes toda adversidad y les conceda la abundancia de sus bendiciones. 

R. Amén.

Que los haga atentos y dóciles a su palabra para que lleguen a poseer los goces eternos. 

R. Amén.

Que comprendiendo lo que es bueno y recto, avancen siempre por el camino de los mandamientos y lleguen a ser coherederos de los santos. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-25 21:03:05.450657 2026-09-06 00:00:00

6 de septiembre

DOMINGO XXIII DEL TIEMPO ORDINARIO

Verde

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Sal 118, 137. 124

Eres justo, Señor, y rectos son tus mandamientos; muéstrate bondadoso con tu siervo.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

8. En el día en que celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, reconozcamos que estamos necesitados de la misericordia del Padre para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

II

Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. 

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. 

Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, de quien nos viene la redención y a quien debemos la filiación adoptiva, protege con bondad a los hijos que tanto amas, para que todos los que creemos en Cristo obtengamos la verdadera libertad y la herencia eterna. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Si no amonestas al malvado, te pediré cuentas de su vida.

Del libro del profeta Ezequiel: 33, 7-9

Esto dice el Señor: “A ti, hijo de hombre, te he constituido centinela para la casa de Israel. Cuando escuches una palabra de mi boca, tú se la comunicarás de mi parte.

Si yo pronuncio sentencia de muerte contra un hombre, porque es malvado, y tú no lo amonestas para que se aparte del mal camino, el malvado morirá por su culpa, pero yo te pediré a ti cuentas de su vida.

En cambio, si tú lo amonestas para que deje su mal camino y él no lo deja, morirá por su culpa, pero tú habrás salvado tu vida”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 94

R. Señor, que no seamos sordos a tu voz.

Vengan, lancemos vivas al Señor, 

aclamemos al Dios que nos salva. 

Acerquémonos a él, llenos de júbilo, 

y démosle gracias. R. 

Vengan, y puestos de rodillas, 

adoremos y bendigamos al Señor, que nos hizo, 

pues él es nuestro Dios y nosotros su pueblo, 

él nuestro pastor y nosotros, sus ovejas. R. 

Hagámosle caso al Señor, que nos dice: 

“No endurezcan su corazón, 

como el día de la rebelión en el desierto, 

cuando sus padres dudaron de mí, 

aunque habían visto mis obras”. R. 


SEGUNDA LECTURA

El cumplimiento pleno de la ley consiste en amar.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 13, 8-10

Hermanos: No tengan con nadie otra deuda que la del amor mutuo, porque el que ama al prójimo, ha cumplido ya toda la ley. En efecto, los mandamientos que ordenan: “No cometerás adulterio, no robarás, no matarás, no darás falso testimonio, no codiciarás” y todos los otros, se resumen en éste: “Amarás a tu prójimo como a ti mismo”, pues quien ama a su prójimo no le causa daño a nadie. Así pues, el cumplimiento pleno de la ley consiste en amar.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. 2 Cor 5, 19

R. Aleluya, aleluya.

Dios reconcilió al mundo consigo por medio de Cristo, y a nosotros nos confió el mensaje de la reconciliación. R.


EVANGELIO

Si tu hermano te escucha, lo habrás salvado.

Del santo Evangelio según san Mateo: 18, 15-20

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Si tu hermano comete un pecado, ve y amonéstalo a solas. Si te escucha, habrás salvado a tu hermano. Si no te hace caso, hazte acompañar de una o dos personas, para que todo lo que se diga conste por boca de dos o tres testigos. Pero si ni así te hace caso, díselo a la comunidad; y si ni a la comunidad le hace caso, apártate de él como de un pagano o de un publicano.

Yo les aseguro que todo lo que aten en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desaten en la tierra quedará desatado en el cielo.

Yo les aseguro también que si dos de ustedes se ponen de acuerdo para pedir algo, sea lo que fuere, mi Padre celestial se lo concederá; pues donde dos o tres se reúnen en mi nombre, ahí estoy yo en medio de ellos”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


PROFESIÓN DE FE

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. 

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,

En las palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan.

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. 

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

Como Jesús nos ha enseñado hoy en el evangelio, presentemos en su nombre nuestras plegarias al Padre. Digamos a una sola voz:

R. Padre bueno, escúchanos.

Por la santa Iglesia de Dios, para que el Señor le conceda la paz y la unidad, la guarde de todo mal y acreciente el número de sus hijos. Oremos.

Por nuestros gobernantes, para que tengan siempre como primer objetivo el bien común de todos los ciudadanos, sin olvidar a los más necesitados. Oremos.

Por nuestra patria, para que todos los mexicanos vivamos conforme al plan salvífico de Dios y colaboremos en la edificación de una sociedad justa. Oremos. 

Para que los recursos naturales sean considerados como un regalo de Dios a la humanidad, y que por ello se utilicen y se compartan de una manera justa y respetuosa. Oremos.

Por nosotros mismos, para que, reunidos como hijos de Dios, oremos con fe sin desfallecer, para alcanzar los bienes materiales y espirituales que más necesitamos, siguiendo las enseñanzas de Jesús, nuestro único Maestro. Oremos.

Padre del cielo, danos un espíritu y un corazón nuevos, para que, amándote sobre todas las cosas, nos amemos también los unos a los otros, cumpliendo así de verdad tu ley. Por Jesucristo, nuestro Señor.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor Dios, fuente de toda devoción sincera y de la paz, concédenos honrar de tal manera, con estos dones, tu divina majestad, que, al participar en estos santos misterios, todos quedemos unidos en un mismo sentir. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I-X para los domingos del Tiempo Ordinario. A continuación, solamente el Prefacio VI.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio VI para los domingos del Tiempo Ordinario. Las prendas de la Pascua eterna.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

En quien vivimos, nos movemos y existimos; y todavía peregrinos en este mundo, no sólo experimentamos las pruebas cotidianas de tu amor, sino que poseemos ya, en prenda, la vida futura. Porque al poseer las primicias del Espíritu, por el cual resucitaste a Jesús de entre los muertos, esperamos disfrutar eternamente del Misterio Pascual.

Por eso, te alabamos con todos los ángeles, y proclamamos tu gloria con alegría, diciendo: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

En los domingos, cuando no hay otro Reunidos en comunión propio, puede decirse:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, para celebrar el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

En los domingos, cuando no hay otro Acuérdate, Señor propio, puede decirse: 

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra y reunida aquí en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Jn 8, 12

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue, no camina en tinieblas, sino que tendrá la luz de la vida.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concede, Señor, a tus fieles, a quienes alimentas y vivificas con tu palabra y el sacramento del cielo, aprovechar de tal manera tan grandes dones de tu Hijo amado, que merezcamos ser siempre partícipes de su vida. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO IV

Que el Dios de todo consuelo disponga los días de ustedes en su paz y los llene de sus bendiciones. 

R. Amén.

Que los libre siempre de toda perturbación y afiance en su amor sus corazones. 

R. Amén.

Que llenos de fe, de esperanza y de caridad, pasen por la vida haciendo el bien y puedan así alcanzar la felicidad eterna. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-25 21:02:06.022097 2026-09-05 00:00:00

5 de septiembre

Sábado XX del Tiempo Ordinario

Feria. Verde

Misa de feria (la del domingo anterior o de cualquier domingo del Tiempo Ordinario) con las lecturas de hoy. También se puede celebrar la Misa que va a continuación, la de *santa Teresa de Calcuta o alguna otra votiva.


*Santa Teresa de Calcuta, virgen (ml), blanco (MR, p. 976 [968]).


MISA DE SANTA MARÍA EN SÁBADO

Blanco

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Jdt 13, 18-19

Bendita eres tú, Virgen María, por obra de Dios Altísimo, sobre todas las mujeres de la tierra; porque tu nombre ha sido engrandecido para que la boca de los hombres no cese de alabarte.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

1. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

O bien:

2. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

7. Reconociendo con humildad que somos pecadores, pidamos perdón a Dios de todo corazón. 

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

I

Tú que eres el camino que conduce al Padre: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que eres la verdad que ilumina los pueblos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que eres la vida que renueva el mundo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Al celebrar la gloriosa memoria de la santísima Virgen María, te pedimos, Señor, por su intercesión, que también nosotros logremos recibir la plenitud de tu gracia. Por nuestro Señor Jesucristo…

* * *

O bien, la oración colecta de *santa Teresa de Calcuta:

Señor Dios, que enseñaste a tu Iglesia a observar todos tus celestiales mandamientos, compendiados en el amor a ti y al prójimo, concédenos que, practicando las obras de caridad, a ejemplo de santa Teresa de Calcuta, merezcamos ser contados entre los bienaventurados de tu reino. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Pasamos hambre y sed, vamos pobremente vestidos y recibimos golpes.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 4, 6-15

Hermanos: Si he hablado de Apolo y de mí, ha sido para que aprendieran con este ejemplo a no enorgullecerse de uno despreciando al otro, como ya se lo he escrito a ustedes. Pues, ¿quién te ha hecho superior a los demás? ¿Qué tienes, que no lo hayas recibido? Y si lo has recibido, ¿por qué presumes como si no lo hubieras recibido?

Conque ya están ustedes satisfechos, ya son ricos, ya han obtenido el Reino sin nuestra ayuda… Ojalá fuera esto verdad, para que también nosotros reináramos con ustedes. Porque me parece que a nosotros, los apóstoles, Dios nos trata como a los últimos de todos, como a gente condenada a las fieras, pues nos hemos convertido en todo un espectáculo para el mundo, tanto para los ángeles como para los hombres.

En efecto, nosotros somos los locos a causa de Cristo y ustedes los sensatos en las cosas de Cristo; nosotros los débiles y ustedes los fuertes; nosotros los despreciados y ustedes los dignos de respeto. Hasta el presente pasamos hambre y sed, vamos pobremente vestidos y recibimos golpes; andamos errantes y nos fatigamos trabajando con nuestras propias manos. Nos maldicen y nosotros les deseamos el bien; nos persiguen y los soportamos; nos calumnian y correspondemos con bondad. Nos tienen, incluso hasta el día de hoy, como la basura del mundo y el desecho de la humanidad.

Les escribo esto, no para avergonzarlos, sino para llamarles la atención como a hijos queridos. Pues aunque como cristianos tuvieran ustedes diez mil maestros, no tienen muchos padres, porque solamente soy yo quien los ha engendrado en Cristo Jesús, por medio del Evangelio.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 144

R. El Señor cuida de quienes lo aman.

Siempre es justo el Señor en sus designios 

y están llenas de amor todas sus obras. 

No está lejos de aquellos que lo buscan; 

muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. R. 

Satisface los deseos de sus fieles, 

escucha sus gritos de auxilio y los salva; 

el Señor cuida de los que lo aman, 

pero destruye a los malvados. R. 

Que mis labios alaben al Señor, 

que todos los seres lo bendigan 

ahora y para siempre. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Jn 14, 6

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy el camino, la verdad y la vida; nadie va al Padre si no es por mí, dice el Señor. R.


EVANGELIO

¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?

Del santo Evangelio según san Lucas: 6, 1-5

Un sábado, Jesús iba atravesando unos sembrados y sus discípulos arrancaban espigas al pasar, las restregaban entre las manos y se comían los granos. Entonces unos fariseos les dijeron: “¿Por qué hacen lo que está prohibido hacer en sábado?”.

Jesús les respondió: “¿Acaso no han leído lo que hizo David una vez que tenían hambre él y sus hombres? Entró en el templo y tomando los panes sagrados, que sólo los sacerdotes podían comer, comió de ellos y les dio también a sus hombres”.

Y añadió: “El Hijo del hombre también es dueño del sábado”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, este sacrificio de alabanza, al conmemorar llenos de gozo a la Madre de tu Hijo; y te pedimos que por este santo intercambio, se aumenten en nosotros los frutos de la redención eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración sobre las ofrendas de *santa Teresa de Calcuta:

Acoge, Señor, las ofrendas de tu pueblo, para que, al celebrar la obra de la caridad inmensa de tu Hijo, seamos confirmados en el amor a ti y al prójimo, a ejemplo de santa Teresa de Calcuta. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I-V de santa María Virgen. A continuación, solamente el Prefacio IV.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio IV de santa María Virgen. María, signo de consuelo y de esperanza.

En verdad es justo darte gracias, es bueno cantar tu gloria, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Te alabamos y te bendecimos, por Jesucristo, tu Hijo, en esta conmemoración de la bienaventurada Virgen María.

Ella, como humilde sierva, escuchó tu palabra y la conservó en su corazón; admirablemente unida al misterio de la redención, perseveró con los apóstoles en la plegaria, mientras esperaban al Espíritu Santo, y ahora brilla en nuestro camino como signo de consuelo y de firme esperanza.

Por este don de tu benevolencia, unidos a los ángeles y a los santos, te entonamos nuestro canto y proclamamos tu alabanza: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En el Espíritu de Cristo resucitado, dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Lc 1, 48

Me llamarán dichosa todas las generaciones, porque Dios puso sus ojos en la humildad de su esclava.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Alimentados por este celestial banquete, te rogamos humildemente, Señor, que nos concedas confesar de palabra y con las obras a tu Hijo, nacido de la Virgen Madre. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

* * *

O bien, la oración después de la Comunión de *santa Teresa de Calcuta:

Alimentados con este sacramento de salvación, suplicamos humildemente a tu bondad, Señor, que, haciéndonos imitadores de la caridad de santa Teresa de Calcuta, participemos también de su gloria. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, la bendición solemne de la santísima Virgen María:

Que Dios, cuya providencia amorosa quiso redimir benignamente al género humano por medio de su Hijo santísimo nacido de la Virgen María, los colme de sus bendiciones. 

R. Amén.

Que experimenten siempre y en todo lugar la protección de la Virgen María, por quien merecieron ustedes recibir al autor de la vida. 

R. Amén.

Que a todos ustedes, que se han reunido hoy aquí para celebrar con devoción esta fiesta de María, el Señor les conceda los goces espirituales y los premios del cielo. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios.


2026-08-25 21:00:04.296081 2026-09-04 00:00:00

4 de septiembre

Viernes XXII del Tiempo Ordinario

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa del Sagrado Corazón de Jesús, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas votivas, Misal Romano, p. 1177 [1168]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


MISA VOTIVA DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Blanco

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Sal 32, 11. 19

Los proyectos de su corazón subsisten de generación en generación, para librar de la muerte a sus fieles y reanimarlos en tiempo de hambre.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

5. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

O bien:

6. El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

6. El Señor ha dicho: El que esté sin pecado, que tire la primera piedra. Reconociendo con humildad que somos pecadores, pidamos a Dios, desde lo más íntimo de nuestro corazón, que nos perdone.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

VI

Defensor de los pobres: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Refugio de los débiles: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Esperanza de los pecadores: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, haz que nos revistamos con las virtudes del corazón de tu Hijo y nos encendamos con el amor que lo inflama, para que, configurados a imagen suya, merezcamos ser partícipes de la redención eterna. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Señor pondrá al descubierto las intenciones del corazón.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 4, 1-5

Hermanos: Procuren que todos nos consideren como servidores de Cristo y administradores de los misterios de Dios.

Ahora bien, lo que se busca en un administrador es que sea fiel. Por eso, lo que menos me preocupa es que me juzguen ustedes o un tribunal humano; pues ni siquiera yo me juzgo a mí mismo. Es cierto que mi conciencia no me reprocha nada, pero no por eso he sido declarado inocente. El Señor es quien habrá de juzgarme. Por lo tanto, no juzguen antes de tiempo; esperen a que venga el Señor. Entonces él sacará a la luz lo que está oculto en las tinieblas, pondrá al descubierto las intenciones del corazón y dará a cada uno la alabanza que merezca.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 36

R. La salvación del justo es el Señor.

Pon tu esperanza en Dios, practica el bien 

y vivirás tranquilo en esta tierra. 

Busca en él tu alegría 

y te dará el Señor cuanto deseas. R.

Pon tu vida en las manos del Señor, 

en él confía, 

y hará que tu virtud y tus derechos 

brillen igual que el sol de mediodía. R.

Apártate del mal, practica el bien 

y tendrás una casa eternamente, 

porque al Señor le agrada lo que es justo 

y vela por sus fieles; 

en cambio, a los injustos 

los borrará de la tierra para siempre. R.

La salvación del justo es el Señor; 

en la tribulación él es su amparo. 

A quien en él confía, Dios lo salva 

de los hombres malvados. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Jn 8, 12

R. Aleluya, aleluya.

Yo soy la luz del mundo, dice el Señor; el que me sigue tendrá la luz de la vida. R.


EVANGELIO

Vendrá un día en que les quiten al esposo y entonces sí ayunarán.

Del santo Evangelio según san Lucas: 5, 33-39

En aquel tiempo, los fariseos y los escribas le preguntaron a Jesús: “¿Por qué los discípulos de Juan ayunan con frecuencia y hacen oración, igual que los discípulos de los fariseos, y los tuyos, en cambio, comen y beben?”.

Jesús les contestó: “¿Acaso pueden ustedes obligar a los invitados a una boda a que ayunen, mientras el esposo está con ellos? Vendrá un día en que les quiten al esposo, y entonces sí ayunarán”.

Les dijo también una parábola: “Nadie rompe un vestido nuevo para remendar uno viejo, porque echa a perder el nuevo, y al vestido viejo no le queda el remiendo del nuevo. Nadie echa vino nuevo en odres viejos, porque el vino nuevo revienta los odres y entonces el vino se tira y los odres se echan a perder. El vino nuevo hay que echarlo en odres nuevos y así se conservan el vino y los odres. Y nadie, acabando de beber un vino añejo, acepta uno nuevo, pues dice: ‘El añejo es mejor’ ”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Dios nuestro, Padre de misericordia, que por el inmenso amor con que nos has amado, nos diste con inefable bondad a tu Unigénito, concédenos que, unidos íntimamente a él, te ofrezcamos una digna oblación. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

El cual, con inmenso amor, se entregó por nosotros en la cruz e hizo salir sangre y agua de su costado herido, de donde habrían de brotar los sacramentos de la Iglesia, para que todos los hombres, atraídos hacia el corazón abierto del Salvador, pudieran beber siempre, con gozo, de la fuente de la salvación.

Por eso, con todos los ángeles y los santos te alabamos, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Jn 19, 34

Uno de los soldados le traspasó el costado con su lanza, e inmediatamente salió sangre y agua.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Habiendo participado de tu sacramento de amor, imploramos, Señor, tu clemencia, para que, configurados con Cristo en la tierra, merezcamos compartir su gloria en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO III

Que Dios todopoderoso los bendiga con su misericordia y les conceda la sabiduría que salva. 

R. Amén.

Que aumente siempre en ustedes la fe y los haga perseverar en las buenas obras. 

R. Amén.

Que enderece hacia sí los pasos de ustedes y les muestre el camino del amor y de la paz. R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-25 20:59:04.133515 2026-09-03 00:00:00

3 de septiembre, Jueves

SAN GREGORIO MAGNO, Papa y doctor de la Iglesia

Memoria. Blanco

Gobernó la Iglesia durante 14 años (590-604). No obstante su deteriorada salud, realizó una obra considerable. Como “Siervo de los siervos de Dios” proveyó de víveres la ciudad de Roma, mientras enseñaba al pueblo y preparaba la evangelización de Inglaterra. En la contemplación encontraba la fuente de su acción.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA

San Gregorio, elevado a la cátedra de Pedro, siempre buscaba el rostro del Señor, y permanecía en la contemplación de su amor.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

5. Jesucristo, el justo, intercede por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento, para acercarnos a la mesa del Señor.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

V

Tú que ofreciste el perdón a Pedro arrepentido: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que prometiste el paraíso al buen ladrón: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que perdonas a todo hombre que confía en tu misericordia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que cuidas de tu pueblo con bondad y lo gobiernas con amor, por intercesión del Papa san Gregorio Magno concede tu espíritu de sabiduría a quienes has encomendado el gobierno de la Iglesia, a fin de que el progreso de las ovejas en la santidad sea el gozo eterno de sus pastores. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Todo es de ustedes, ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 3, 18-23

Hermanos: Que nadie se engañe: si alguno se tiene a sí mismo por sabio según los criterios de este mundo, que se haga ignorante para llegar a ser verdaderamente sabio. Porque la sabiduría de este mundo es ignorancia ante Dios, como dice la Escritura: Dios hace que los sabios caigan en la trampa de su propia astucia. También dice: El Señor conoce los pensamientos de los sabios y los tiene por vanos.

Así pues, que nadie se gloríe de pertenecer a ningún hombre, ya que todo les pertenece a ustedes: Pablo, Apolo y Pedro, el mundo, la vida y la muerte, lo presente y lo futuro: todo es de ustedes; ustedes son de Cristo, y Cristo es de Dios.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 23

R. El Señor bendice al hombre justo.

Del Señor es la tierra y lo que ella tiene, 

el orbe todo y los que en él habitan, 

pues él lo edificó sobre los mares, 

él fue quien lo asentó sobre los ríos. R. 

¿Quién subirá hasta el monte del Señor? 

¿Quién podrá entrar en su recinto santo? 

El de corazón limpio y manos puras 

y que no jura en falso. R. 

Ése obtendrá la bendición de Dios, 

y Dios, su salvador, le hará justicia. 

Ésta es la clase de hombres que te buscan 

y vienen ante ti, Dios de Jacob. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Mt 4, 19

R. Aleluya, aleluya.

Síganme, dice el Señor, y yo los haré pescadores de hombres. R.


EVANGELIO

Dejándolo todo, lo siguieron.

Del santo Evangelio según san Lucas: 5, 1-11

En aquel tiempo, Jesús estaba a orillas del lago de Genesaret y la gente se agolpaba en torno suyo para oír la palabra de Dios. Jesús vio dos barcas que estaban junto a la orilla. Los pescadores habían desembarcado y estaban lavando las redes. Subió Jesús a una de las barcas, la de Simón, le pidió que la alejara un poco de tierra, y sentado en la barca, enseñaba a la multitud.

Cuando acabó de hablar, dijo a Simón: “Lleva la barca mar adentro y echen sus redes para pescar”. Simón replicó: “Maestro, hemos trabajado toda la noche y no hemos pescado nada; pero, confiado en tu palabra, echaré las redes”. Así lo hizo y cogieron tal cantidad de pescados, que las redes se rompían. Entonces hicieron señas a sus compañeros, que estaban en la otra barca, para que vinieran a ayudarlos. Vinieron ellos y llenaron tanto las dos barcas, que casi se hundían.

Al ver esto, Simón Pedro se arrojó a los pies de Jesús y le dijo: “¡Apártate de mí, Señor, porque soy un pecador!”. Porque tanto él como sus compañeros estaban llenos de asombro, al ver la pesca que habían conseguido. Lo mismo les pasaba a Santiago y a Juan, hijos de Zebedeo, que eran compañeros de Simón.

Entonces Jesús le dijo a Simón: “No temas; desde ahora serás pescador de hombres”. Luego llevaron las barcas a tierra y, dejándolo todo, lo siguieron.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Concédenos, Señor, que en la celebración de san Gregorio nos aproveche esta ofrenda, por cuya inmolación quisiste que se perdonen los pecados del mundo entero. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio de los santos pastores. La presencia de los santos pastores en la Iglesia.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque de tal modo concedes a tu Iglesia la alegría de celebrar hoy la festividad de san Gregorio, que la fortaleces con el ejemplo de su vida piadosa, la instruyes con la predicación de su palabra y la proteges con su intercesión.

Por eso, unidos a la multitud de los ángeles y de los santos, te aclamamos, llenos de alegría: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Lc 12, 42

Éste es el siervo fiel y prudente, a quien el Señor puso al frente de su familia, para darles a su tiempo la ración de trigo.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

A quienes alimentas con Cristo, pan de vida, instrúyenos, Señor, por Cristo, verdadero maestro, para que en la festividad de san Gregorio, aprendamos tu verdad y la llevemos a la práctica en la caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO II (Flp 4, 7)

Que la paz de Dios, que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humano, custodie su corazón y su inteligencia en el amor y conocimiento de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-25 20:57:29.656324 2026-09-02 00:00:00

2 de septiembre

Miércoles XXII del Tiempo Ordinario

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa de san José, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas votivas, Misal Romano, p. 1205 [1197]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior, las del *beato Bartolomé Gutiérrez o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


*Beato Bartolomé Gutiérrez, presbítero y mártir (ml), rojo (MR, p. 826 [816]).

Nació en México, en 1580. Fue sacerdote de la Orden de San Agustín, y pidió ser enviado a las misiones. Trabajó quince años en Japón, donde fue martirizado el 3 de septiembre de 1632.


MISA VOTIVA DE SAN JOSÉ

Blanco

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Lc 12, 42

Éste es el siervo fiel y prudente a quien el Señor puso al frente de su familia.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

1. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

O bien:

2. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

4. Humildes y penitentes, como el publicano en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de nosotros, ya que también nosotros reconocemos que somos pecadores.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

IV

Tú que has venido a buscar al que estaba perdido: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que has querido dar la vida en rescate por todos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad. 

Tú que reúnes a tus hijos dispersos: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo…

* * *

O bien, la oración colecta del *beato Bartolomé Gutiérrez:

Te suplicamos, Señor Dios todopoderoso, que, por la intercesión de tu bienaventurado mártir Bartolomé Gutiérrez, nos libres de todas las desgracias corporales y purifiques nuestras almas de todo mal pensamiento. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Nosotros somos colaboradores de Dios, y ustedes, campo de Dios y construcción de Dios.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 3, 1-9

Hermanos: Anteriormente no pude hablarles como a hombres movidos por el Espíritu Santo, sino como a individuos sujetos a sus pasiones. Como a cristianos todavía niños, les di leche y no alimento sólido, pues entonces no lo podían soportar. Pero ni aun ahora pueden soportarlo, pues sus pasiones los siguen dominando. Porque, mientras haya entre ustedes envidias y discordias, ¿no es cierto que siguen sujetos a sus pasiones y viviendo en un nivel exclusivamente humano?

Cuando uno dice: “Yo soy de Pablo”, “Yo soy de Apolo”, ¿no proceden ustedes de un modo meramente humano? En realidad, ¿quién es Apolo y quién es Pablo? Solamente somos servidores, por medio de los cuales ustedes llegaron a la fe, y cada uno de nosotros hizo lo que el Señor le encomendó. Yo planté, Apolo regó, pero fue Dios quien hizo crecer. De modo que ni el que planta ni el que riega tienen importancia, sino sólo Dios, que es quien hace crecer. El que planta y el que riega trabajan para lo mismo, si bien cada uno recibirá el salario conforme a su propio trabajo. Así pues, nosotros somos colaboradores de Dios y ustedes son el campo de Dios, la casa que Dios edifica.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 32

R. Dichoso el pueblo escogido por Dios.

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor, 

dichoso el pueblo que escogió por suyo. 

Desde el cielo el Señor, atentamente, 

mira a todos los hombres. R.

Desde el lugar de su morada observa 

a todos los que habitan en el orbe. 

Él formó el corazón de cada uno 

y entiende sus acciones. R.

En el Señor está nuestra esperanza, 

pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo; 

en el Señor se alegra el corazón 

y en él hemos confiado. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Lc 4, 18

R. Aleluya, aleluya.

El Señor me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva y anunciar la liberación a los cautivos. R.


EVANGELIO

También a los otros pueblos tengo que anunciarles el Reino de Dios, pues para eso he sido enviado.

Del santo Evangelio según san Lucas: 4, 38-44

En aquel tiempo, Jesús salió de la sinagoga y entró en la casa de Simón. La suegra de Simón estaba con fiebre muy alta y le pidieron a Jesús que hiciera algo por ella. Jesús, de pie junto a ella, mandó con energía a la fiebre, y la fiebre desapareció. Ella se levantó enseguida y se puso a servirles.

Al meterse el sol, todos los que tenían enfermos se los llevaron a Jesús y él, imponiendo las manos sobre cada uno, los fue curando de sus enfermedades. De muchos de ellos salían también demonios que gritaban: “¡Tú eres el Hijo de Dios!”. Pero él les ordenaba enérgicamente que se callaran, porque sabían que él era el Mesías.

Al día siguiente se fue a un lugar solitario y la gente lo andaba buscando. Cuando lo encontraron, quisieron retenerlo, para que no se alejara de ellos; pero él les dijo: “También tengo que anunciarles el Reino de Dios a las otras ciudades, pues para eso he sido enviado”. Y se fue a predicar en las sinagogas de Judea.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre, a tu Unigénito. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

* * *

O bien, la oración sobre las ofrendas del *beato Bartolomé Gutiérrez:

Al recordar el martirio del beato Bartolomé Gutiérrez, traemos, Señor, a tu altar nuestros dones, y te pedimos que quienes celebramos los misterios de la pasión del Señor, imitemos lo que realizamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.


* * *

O bien, la oración después de la Comunión del *beato Bartolomé Gutiérrez:

Ya que hemos celebrado el banquete celestial, te pedimos, Señor, que el recuerdo del martirio del beato Bartolomé Gutiérrez, y nuestra oración fervorosa nos alienten a seguir el ejemplo generoso de su fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO I:

Que el Señor los bendiga y los guarde. 

R. Amén.

Que haga resplandecer su rostro sobre ustedes y les muestre su misericordia. 

R. Amén.

Que vuelva su mirada hacia ustedes y les conceda su paz. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios.


2026-08-25 20:56:16.166906 2026-09-01 00:00:00

1 de septiembre

MARTES XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por la patria, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1132 [1124]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sal 85, 3. 5

Dios mío, ten piedad de mí, pues sin cesar te invoco: Tú eres bueno y clemente, y rico en misericordia con quien te invoca.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

5. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

O bien:

6. El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

3. Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

III

Tú que no has venido a condenar sino a perdonar: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que has dicho que hay gran fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que perdonas mucho a quien mucho ama: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que ordenas todas las cosas conforme a tu admirable designio, recibe con bondad las oraciones que te dirigimos por nuestra patria, a fin de que, por la sabiduría de sus gobernantes y la honestidad de los ciudadanos, se consoliden la concordia y la justicia y así sea posible construir, con paz, un progreso perdurable. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El hombre con su sola inteligencia no puede comprender las cosas del Espíritu de Dios. En cambio, el hombre espiritual puede juzgar correctamente todo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 2, 10-16

Hermanos: El Espíritu conoce perfectamente todo, hasta lo más profundo de Dios. En efecto, ¿quién conoce lo que hay en el hombre, sino el espíritu del hombre, que está dentro de él? Del mismo modo, nadie conoce lo que hay en Dios, sino el Espíritu de Dios. Nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que procede de Dios, para que conozcamos las gracias que Dios nos ha otorgado. De estas gracias hablamos, no con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino aprendidas del Espíritu y con las cuales expresamos realidades espirituales en términos espirituales.

El hombre, con su sola inteligencia, no puede comprender las cosas del Espíritu de Dios, porque para él son una locura; no las puede entender porque son cosas que sólo se comprenden a la luz del Espíritu. Pero el hombre iluminado por el Espíritu puede juzgar correctamente todas las cosas, y nadie que no tenga el Espíritu lo puede juzgar correctamente a él. Por eso dice la Escritura: ¿Quién ha entendido el modo de pensar del Señor, como para que pueda darle lecciones? Pues bien, nosotros poseemos el modo de pensar de Cristo.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 144

R. El Señor es justo y bondadoso.

El Señor es compasivo y misericordioso, 

lento para enojarse y generoso para perdonar. 

Bueno es el Señor para con todos 

y su amor se extiende a todas sus creaturas. R.

Que te alaben, Señor, todas tus obras 

y que todos tus fieles te bendigan. 

Que proclamen la gloria de tu reino 

y den a conocer tus maravillas. R.

Que muestren a los hombres tus proezas, 

el esplendor y la gloria de tu reino. 

Tu reino, Señor, es para siempre, 

y tu imperio, por todas las generaciones. R.

El Señor es siempre fiel a sus palabras 

y bondadoso en todas sus acciones. 

Da su apoyo el Señor al que tropieza 

y al agobiado alivia. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Lc 7, 16

R. Aleluya, aleluya.

Un gran profeta ha surgido entre nosotros. Dios ha visitado a su pueblo. R.


EVANGELIO

Sé que tú eres el Santo de Dios.

Del santo Evangelio según san Lucas: 4, 31-37

En aquel tiempo, Jesús fue a Cafarnaúm, ciudad de Galilea, y los sábados enseñaba a la gente. Todos estaban asombrados de sus enseñanzas, porque hablaba con autoridad.

Había en la sinagoga un hombre que tenía un demonio inmundo y se puso a gritar muy fuerte: “¡Déjanos! ¿Por qué te metes con nosotros, Jesús nazareno? ¿Has venido a destruirnos? Sé que tú eres el Santo de Dios”.

Pero Jesús le ordenó: “Cállate y sal de ese hombre”. Entonces el demonio tiró al hombre por tierra, en medio de la gente, y salió de él sin hacerle daño. Todos se espantaron y se decían unos a otros: “¿Qué tendrá su palabra? Porque da órdenes con autoridad y fuerza a los espíritus inmundos y éstos se salen”. Y su fama se extendió por todos los lugares de la región.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que esta ofrenda sagrada, Señor, nos traiga siempre tu bendición salvadora, para que dé fruto en nosotros lo que realiza el misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


* * * * * *

Plegaria eucarística III para diversas circunstancias

Jesús, camino hacia el Padre


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Padre santo, Señor del cielo y de la tierra, por Cristo, Señor nuestro.

Porque creaste el mundo por medio de tu Palabra y lo gobiernas todo con justicia. Nos diste como mediador a tu Hijo, hecho carne, que nos comunicó tus palabras y nos llamó para que lo siguiéramos; él es el camino que nos conduce a ti, la verdad que nos hace libres, la vida que nos colma de alegría.

Por medio de tu Hijo reúnes en una sola familia a los hombres, creados para gloria de tu nombre, redimidos por su Sangre en la cruz y marcados con el sello del Espíritu.

Por eso, ahora y siempre, con todos los ángeles proclamamos tu gloria, aclamándote llenos de alegría: Santo, Santo, Santo


Santo eres en verdad y digno de gloria, Dios que amas a los hombres, que siempre estás con ellos en el camino de la vida. Bendito es, en verdad, tu Hijo, que está presente en medio de nosotros, cuando somos congregados por su amor, y como hizo en otro tiempo con sus discípulos, nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dones de pan y vino, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, en la noche de la Última Cena, tomó pan, te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I. Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II. Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III. Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección

* * *


Por eso, Padre santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, al que condujiste por su Pasión y muerte en cruz a la gloria de la resurrección, y lo sentaste a tu derecha, anunciamos la obra de tu amor, hasta que él venga, y te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de bendición.

Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente el sacrificio pascual de Cristo, que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre el número de los miembros de tu Hijo, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.


Vivifícanos con tu Espíritu, Padre omnipotente, por la participación en estos misterios, y haz que nos configuremos a imagen de tu Hijo; consolídanos en el vínculo de la comunión con nuestro Papa N., y nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo,

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

con todos los Obispos, presbíteros y diáconos, y todo tu pueblo.


Haz que todos los fieles de la Iglesia sepan discernir los signos de los tiempos a la luz de la fe y se consagren plenamente al servicio del Evangelio. Concédenos estar atentos a las necesidades de todos los hombres, para que participando en sus penas y angustias, en sus alegrías y esperanzas, les anunciemos fielmente el mensaje de la salvación, y con ellos avancemos en el camino de tu reino.


Acuérdate de nuestros hermanos (N. y N.), que se durmieron en la paz de Cristo, y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.

Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna, donde viviremos siempre contigo y con santa María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los mártires, (con san N.: santo del día o patrono), y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

R. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En el Espíritu de Cristo resucitado, dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Mt 5, 9-10

Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Saciados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que este alimento de caridad fortalezca nuestros corazones, para que nos animemos a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO X (Cfr. 1 Pe 5, 10-11)

Que el Dios de toda gracia, que en Cristo los ha llamado a su eterna gloria, los afiance y conserve fuertes en la fe y constantes en las buenas obras.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-25 20:53:48.207006 2026-08-31 00:00:00

31 de agosto

LUNES XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por la familia, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1113 [1105]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Ef 6, 2-3

Honrarás a tu padre y a tu madre es un mandamiento muy importante, que lleva consigo esta promesa: Te irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

2. El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

II

Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, ya que en tu designio tiene su sólido fundamento la familia, atiende misericordiosamente las súplicas de tus siervos y concédenos que, siguiendo el ejemplo de la Sagrada Familia de tu Hijo unigénito en el don de su amor y en sus virtudes domésticas, disfrutemos de la eterna recompensa, en la alegría de tu casa. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Les he anunciado a Cristo crucificado.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 2, 1-5

Hermanos: Cuando llegué a la ciudad de ustedes para anunciarles el Evangelio, no busqué hacerlo mediante la elocuencia del lenguaje o la sabiduría humana, sino que resolví no hablarles sino de Jesucristo, más aún, de Jesucristo crucificado.

Me presenté ante ustedes débil y temblando de miedo. Cuando les hablé y les prediqué el Evangelio, no quise convencerlos con palabras de hombre sabio; al contrario, los convencí por medio del Espíritu y del poder de Dios, a fin de que la fe de ustedes dependiera del poder de Dios y no de la sabiduría de los hombres.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 118

R. ¡Cuánto amo, Señor, tu voluntad!

¡Cuánto amo tu voluntad! 

Todo el día la estoy meditando. 

Tus mandatos me hacen más sabio que mis enemigos, 

porque siempre me acompañan. R. 

Soy más prudente que todos mis maestros, 

porque medito tus preceptos. 

Soy más sagaz que los ancianos, 

porque cumplo tus leyes. R. 

Aparto mis pies de toda senda mala 

para cumplir tus palabras. 

No me aparto de tus mandamientos, 

porque tú me has instruido. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Cfr. Lc 4, 18

R. Aleluya, aleluya.

El Espíritu del Señor está sobre mí; él me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva. R.


EVANGELIO

Me ha enviado para llevar a los pobres la buena nueva. - Nadie es profeta en su tierra.

Del santo Evangelio según san Lucas: 4, 16-30

En aquel tiempo, Jesús fue a Nazaret, donde se había criado. Entró en la sinagoga, como era su costumbre hacerlo los sábados, y se levantó para hacer la lectura. Se le dio el volumen del profeta Isaías, lo desenrolló y encontró el pasaje en que estaba escrito:

El Espíritu del Señor está sobre mí, porque me ha ungido para llevar a los pobres la buena nueva, para anunciar la liberación a los cautivos y la curación a los ciegos, para dar libertad a los oprimidos y proclamar el año de gracia del Señor.

Enrolló el volumen, lo devolvió al encargado y se sentó. Los ojos de todos los asistentes a la sinagoga estaban fijos en él. Entonces comenzó a hablar, diciendo: “Hoy mismo se ha cumplido este pasaje de la Escritura que acaban de oír”.

Todos le daban su aprobación y admiraban la sabiduría de las palabras que salían de sus labios, y se preguntaban: “¿No es éste el hijo de José?”.

Jesús les dijo: “Seguramente me dirán aquel refrán: ‘Médico, cúrate a ti mismo, y haz aquí, en tu propia tierra, todos esos prodigios que hemos oído que has hecho en Cafarnaúm’”.

Y añadió: “Yo les aseguro que nadie es profeta en su tierra. Había ciertamente en Israel muchas viudas en los tiempos de Elías, cuando faltó la lluvia durante tres años y medio, y hubo un hambre terrible en todo el país; sin embargo, a ninguna de ellas fue enviado Elías, sino a una viuda que vivía en Sarepta, ciudad de Sidón. Había muchos leprosos en Israel, en tiempos del profeta Eliseo; sin embargo, ninguno de ellos fue curado, sino Naamán, que era de Siria”.

Al oír esto, todos los que estaban en la sinagoga se llenaron de ira, y levantándose, lo sacaron de la ciudad y lo llevaron hasta un precipicio de la montaña sobre la que estaba construida la ciudad, para despeñarlo. Pero él, pasando por en medio de ellos, se alejó de allí.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al ofrecerte, Señor, este sacrificio de reconciliación, te suplicamos humildemente que conserves a nuestras familias en tu gracia y en tu paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.


* * * * *

Plegaria eucarística II para diversas circunstancias

Dios guía a su Iglesia por el camino de salvación

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Creador del mundo y fuente de toda vida.

Porque no abandonas nunca la obra de tu sabiduría, sino que obras con tu providencia en medio de nosotros. Guiaste a tu pueblo Israel por el desierto con mano poderosa y brazo extendido; ahora acompañas a tu Iglesia, peregrina en el mundo, con la fuerza constante del Espíritu Santo y la conduces por el camino de la vida temporal hacia el gozo eterno de tu reino, por Cristo, Señor nuestro.

Por eso, también nosotros, con los ángeles y los santos cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo


Santo eres en verdad y digno de gloria, Dios que amas a los hombres, que siempre estás con ellos en el camino de la vida. Bendito es, en verdad, tu Hijo, que está presente en medio de nosotros, cuando somos congregados por su amor, y como hizo en otro tiempo con sus discípulos, nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dones de pan y vino, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, en la noche de la Última Cena, tomó pan, te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I. Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II. Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III. Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección

* * *

Por eso, Padre santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, al que condujiste por su Pasión y muerte en cruz a la gloria de la resurrección, y lo sentaste a tu derecha, anunciamos la obra de tu amor, hasta que él venga, y te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de bendición.


Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente el sacrificio pascual de Cristo, que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre el número de los miembros de tu Hijo, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.


Fortalécenos en la unidad, Señor, a los que hemos sido invitados a tu mesa: para que con nuestro Papa N., y nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo,

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

con todos los Obispos, presbíteros y diáconos, y todo tu pueblo, caminemos por tus sendas en la fe y la esperanza, y manifestemos al mundo la alegría y la confianza.


Acuérdate de nuestros hermanos (N. y N.), que se durmieron en la paz de Cristo, y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.

Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna, donde viviremos siempre contigo y con santa María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los mártires, (con san N.: santo del día o patrono), y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En el Espíritu de Cristo resucitado, dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Is 49, 15

¿Puede acaso una madre olvidarse de su criatura? Aunque hubiera una que se olvidara, yo nunca me olvidaré de ti, dice el Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Padre clementísimo, haz que aquellos que alimentaste con el sacramento celestial, imiten sin cesar los ejemplos de la Sagrada Familia de tu Unigénito para que, después de las pruebas de esta vida, logren estar en su compañía por toda la eternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO IX (Cfr. Heb 13, 20-21)

Que el Dios de la paz, que resucitó de entre los muertos al gran pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesucristo, en virtud de la sangre de la alianza eterna, los haga perfectos en todo bien, para que cumplan su voluntad, realizando en ustedes lo que es de su agrado. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


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30 de agosto

DOMINGO XXII DEL TIEMPO ORDINARIO

Verde

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sal 85, 3. 5

Dios mío, ten piedad de mí, pues sin cesar te invoco: Tú eres bueno y clemente, y rico en misericordia con quien te invoca.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

1. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

O bien:

2. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

8. En el día en que celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, reconozcamos que estamos necesitados de la misericordia del Padre para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

I

Tú que eres el camino que conduce al Padre: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que eres la verdad que ilumina los pueblos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que eres la vida que renueva el mundo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. 

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. 

Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.


ORACIÓN COLECTA

Dios de toda virtud, de quien procede todo lo que es bueno, infunde en nuestros corazones el amor de tu nombre, y concede que, haciendo más religiosa nuestra vida, hagas crecer el bien que hay en nosotros y lo conserves con solicitud amorosa. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Soy objeto de burla por anunciar la palabra del Señor.

Del libro del profeta Jeremías: 20, 7-9

Me sedujiste, Señor, y me dejé seducir; fuiste más fuerte que yo y me venciste. He sido el hazmerreír de todos; día tras día se burlan de mí. Desde que comencé a hablar, he tenido que anunciar a gritos violencia y destrucción. Por anunciar la palabra del Señor, me he convertido en objeto de oprobio y de burla todo el día. He llegado a decirme: “Ya no me acordaré del Señor ni hablaré más en su nombre”. Pero había en mí como un fuego ardiente, encerrado en mis huesos; yo me esforzaba por contenerlo y no podía.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 62

R. Señor, mi alma tiene sed de ti.

Señor, tú eres mi Dios, a ti te busco; 

de ti sedienta está mi alma. 

Señor, todo mi ser te añora, 

como el suelo reseco añora el agua. R. 

Para admirar tu gloria y tu poder, 

con este afán te busco en tu santuario. 

Pues mejor es tu amor que la existencia; 

siempre, Señor, te alabarán mis labios. R. 

Podré así bendecirte mientras viva 

y levantar en oración mis manos. 

De lo mejor se saciará mi alma; 

te alabaré con jubilosos labios. R. 

Porque fuiste mi auxilio 

y a tu sombra, Señor, canto con gozo. 

A ti se adhiere mi alma 

y tu diestra me da seguro apoyo. R. 


SEGUNDA LECTURA

Ofrézcanse ustedes mismos como una ofrenda viva.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 12, 1-2

Hermanos: Por la misericordia que Dios les ha manifestado, los exhorto a que se ofrezcan ustedes mismos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios, porque en esto consiste el verdadero culto. No se dejen transformar por los criterios de este mundo, sino dejen que una nueva manera de pensar los transforme internamente, para que sepan distinguir cuál es la voluntad de Dios, es decir, lo que es bueno, lo que le agrada, lo perfecto.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Cfr. Ef 1, 17-18

R. Aleluya, aleluya.

Que el Padre de nuestro Señor Jesucristo ilumine nuestras mentes, para que podamos comprender cuál es la esperanza que nos da su llamamiento. R. 


EVANGELIO

El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo.

Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 21-27

En aquel tiempo, comenzó Jesús a anunciar a sus discípulos que tenía que ir a Jerusalén para padecer allí mucho de parte de los ancianos, de los sumos sacerdotes y de los escribas; que tenía que ser condenado a muerte y resucitar al tercer día.

Pedro se lo llevó aparte y trató de disuadirlo, diciéndole: “No lo permita Dios, Señor. Eso no te puede suceder a ti”. Pero Jesús se volvió a Pedro y le dijo: “¡Apártate de mí, Satanás, y no intentes hacerme tropezar en mi camino, porque tu modo de pensar no es el de Dios, sino el de los hombres!”.

Luego Jesús dijo a sus discípulos: “El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que tome su cruz y me siga. Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida por mí, la encontrará. ¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero, si pierde su vida? ¿Y qué podrá dar uno a cambio para recobrarla?

Porque el Hijo del hombre ha de venir rodeado de la gloria de su Padre, en compañía de sus ángeles, y entonces le dará a cada uno lo que merecen sus obras”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


PROFESIÓN DE FE

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. 

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,

En las palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan.

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. 

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

En comunión con toda la Iglesia, elevemos al Padre nuestra oración, para que nos conceda la fuerza de recorrer, sin desfallecer, las vías de la justicia y del amor. Digamos juntos:

R. Escucha, Padre, nuestra súplica.

Por la Iglesia, para que le concedas el vigor de la fe y de la caridad, y sea siempre un lugar de encuentro y de reconciliación. Oremos.

Por el Papa y todos los pastores de la Iglesia, para que movidos por tu Espíritu anuncien con firmeza la palabra de verdad que libera y abre a la salvación. Oremos. 

Por aquellos que gobiernan a los pueblos, para que, dejando todo proyecto vacío de compromiso, promuevan lealmente el bien común. Oremos.

Por los enfermos y los que sufren, para que sean tocados por la mano sanadora de tu Hijo, que ha curado nuestras debilidades, consolando a los afligidos y sanando a los enfermos. Oremos.

Por nosotros aquí reunidos, para que en esta Eucaristía nos conceda la fuerza de tomar cada día nuestra cruz, renunciando a nosotros mismos para servir al Evangelio. Oremos.

Robustece nuestra fe, Padre, para que sepamos siempre anunciar a nuestros hermanos las maravillas de tu misericordia. Por Cristo, nuestro Señor. 


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Que esta ofrenda sagrada, Señor, nos traiga siempre tu bendición salvadora, para que dé fruto en nosotros lo que realiza el misterio. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I-X para los domingos del Tiempo Ordinario. A continuación, solamente el Prefacio V.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio V para los domingos del Tiempo Ordinario. La creación alaba al Señor.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque creaste el universo con todo cuanto contiene; determinaste el ciclo de las estaciones; pero formaste al hombre a tu imagen y semejanza y lo hiciste dueño de un mundo portentoso, para que en tu nombre dominara la creación entera y, al contemplar la grandeza de tus obras, en todo momento te alabara, por Cristo, Señor nuestro.

A quien cantan los cielos y la tierra, los ángeles y los arcángeles, proclamando sin cesar: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

En los domingos, cuando no hay otro Reunidos en comunión propio, puede decirse:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, para celebrar el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

En los domingos, cuando no hay otro Atiende los deseos propio, puede decirse:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Mt 5, 9-10

Dichosos los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios. Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Saciados con el pan de esta mesa celestial, te suplicamos, Señor, que este alimento de caridad fortalezca nuestros corazones, para que nos animemos a servirte en nuestros hermanos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO VIII (1 Tes 5, 23-24)

Que el Dios de la paz los santifique totalmente, y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, se conserve irreprochable hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-17 14:29:20.711057 2026-08-29 00:00:00

29 de agosto. Sábado

EL MARTIRIO DE SAN JUAN BAUTISTA

Memoria. Rojo

El martirio de Juan Bautista, decapitado por Herodes Antipas, pone de manifiesto la grandeza del alma del precursor y la plenitud de su respuesta al llamamiento de Dios. Tanto en su muerte como en su predicación, dio testimonio de la verdad y, conforme a lo que Jesús dijo de él: “Fue una antorcha que arde y que ilumina”.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sal 118, 46-47

Sin temor alguno he expuesto tu ley ante los reyes y he repetido tus preceptos porque en verdad los amo.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

5. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

O bien:

6. El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

1. Hermanos: para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

VI

Defensor de los pobres: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Refugio de los débiles: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Esperanza de los pecadores: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, tú que quisiste que san Juan Bautista fuera el Precursor del nacimiento y de la muerte de tu Hijo, concédenos que, así como él dio la vida como testigo de la verdad y la justicia, también nosotros luchemos con valentía en la afirmación de tu verdad. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Dios ha elegido a los débiles del mundo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 26-31

Hermanos: Consideren que entre ustedes, los que han sido llamados por Dios, no hay muchos sabios, ni muchos poderosos, ni muchos nobles, según los criterios humanos. Pues Dios ha elegido a los ignorantes de este mundo, para humillar a los sabios; a los débiles del mundo, para avergonzar a los fuertes; a los insignificantes y despreciados del mundo, es decir, a los que no valen nada, para reducir a la nada a los que valen; de manera que nadie pueda presumir delante de Dios.

En efecto, por obra de Dios, ustedes están injertados en Cristo Jesús, a quien Dios hizo nuestra sabiduría, nuestra justicia, nuestra santificación y nuestra redención. Por lo tanto, como dice la Escritura: El que se gloría, que se gloríe en el Señor.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 32

R. En el Señor está nuestra esperanza.

Feliz la nación cuyo Dios es el Señor; 

dichoso el pueblo que escogió por suyo. 

Desde el cielo el Señor, atentamente, 

mira a todos los hombres. R. 

Cuida el Señor de aquellos que lo temen 

y en su bondad confían; 

los salva de la muerte 

y en épocas de hambre les da vida. R. 

En el Señor está nuestra esperanza, 

pues él es nuestra ayuda y nuestro amparo; 

en el Señor se alegra el corazón 

y en él hemos confiado. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Mt 5, 10

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos, dice el Señor. R. 


EVANGELIO

Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista.

Del santo Evangelio según san Marcos: 6, 17-29

En aquel tiempo, Herodes había mandado apresar a Juan el Bautista y lo había metido y encadenado en la cárcel. Herodes se había casado con Herodías, esposa de su hermano Filipo, y Juan le decía: “No te está permitido tener por mujer a la esposa de tu hermano”. Por eso Herodes lo mandó encarcelar.

Herodías sentía por ello gran rencor contra Juan y quería quitarle la vida, pero no sabía cómo, porque Herodes miraba con respeto a Juan, pues sabía que era un hombre recto y santo, y lo tenía custodiado. Cuando lo oía hablar, quedaba desconcertado, pero le gustaba escucharlo.

La ocasión llegó cuando Herodes dio un banquete a su corte, a sus oficiales y a la gente principal de Galilea, con motivo de su cumpleaños. La hija de Herodías bailó durante la fiesta y su baile les gustó mucho a Herodes y a sus invitados. El rey le dijo entonces a la joven: “Pídeme lo que quieras y yo te lo daré”. Y le juró varias veces: “Te daré lo que me pidas, aunque sea la mitad de mi reino”.

Ella fue a preguntarle a su madre: “¿Qué le pido?”. Su madre le contestó: “La cabeza de Juan el Bautista”. Volvió ella inmediatamente junto al rey y le dijo: “Quiero que me des ahora mismo, en una charola, la cabeza de Juan el Bautista”.

El rey se puso muy triste, pero debido a su juramento y a los convidados, no quiso desairar a la joven, y enseguida mandó a un verdugo que trajera la cabeza de Juan. El verdugo fue, lo decapitó en la cárcel, trajo la cabeza en una charola, se la entregó a la joven y ella se la entregó a su madre.

Al enterarse de esto, los discípulos de Juan fueron a recoger el cadáver y lo sepultaron.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Por estos dones que te presentamos, concédenos, Señor, seguir rectamente tus caminos, como enseñó san Juan Bautista, la voz que clama en el desierto, y confirmó valerosamente derramando su sangre. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque en la persona de su Precursor, Juan el Bautista, alabamos tu magnificencia, ya que lo consagraste con el más grande honor entre todos los nacidos de mujer.

Al que fuera, en su nacimiento, ocasión de gran júbilo, y aun antes de nacer saltara de gozo ante la llegada de la salvación humana, le fue dado, sólo a él entre todos los profetas, presentar al Cordero que quita el pecado del mundo.

Y en favor de quienes habrían de ser santificados, lavó en agua viva al mismo autor del bautismo, y mereció ofrecerle el supremo testimonio de su sangre.

Por eso, unidos a los ángeles, te alabamos continuamente en la tierra, proclamando tu grandeza sin cesar: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Jn 3, 27. 30

Refiriéndose a Jesús, Juan Bautista decía a sus discípulos: Es necesario que él crezca y que yo venga a menos.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al celebrar el martirio de san Juan Bautista, concédenos, Señor, venerar el misterio de los sacramentos de salvación que hemos recibido y alegrarnos por sus frutos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne, se sugiere la bendición para la fiesta de un santo:

Que Dios, nuestro Padre, que nos ha congregado para celebrar hoy la fiesta de san Juan Bautista, (Patrono de nuestra comunidad N. parroquial / diocesana), los bendiga, los proteja, y los confirme en su paz.

R. Amén.

Que Cristo, el Señor, que ha manifestado en san N. (santa N.) la fuerza renovadora del misterio pascual, los haga auténticos testigos de su Evangelio.

R. Amén.

Que el Espíritu Santo, que en san Juan Bautista nos ha ofrecido un ejemplo de caridad evangélica, les conceda la gracia de acrecentar en la Iglesia la verdadera comunión de fe y de amor.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-17 14:27:39.582996 2026-08-28 00:00:00

28 de agosto. Viernes

SAN AGUSTÍN, obispo y doctor de la Iglesia

Memoria. Blanco

Son muy conocidas las etapas de la vida de Agustín: su nacimiento en Tagaste (África), en 354; su conversión en Milán, en 387; su episcopado en Hipona (395-430). Pero lo más importante son los destellos de su pensamiento genial y el testimonio que dio de una vida totalmente consagrada a la búsqueda de Dios y al servicio de la Iglesia, que es, para él, tanto la comunidad de fieles reunidos en Hipona, como el cuerpo de Cristo, extendido en todo el mundo.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sir 15, 5

En medio de la Iglesia abrió su boca, y el Señor lo llenó del espíritu de sabiduría e inteligencia, y lo revistió de gloria.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

7. Reconociendo con humildad que somos pecadores, pidamos perdón a Dios de todo corazón. 

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

V

Tú que ofreciste el perdón a Pedro arrepentido: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que prometiste el paraíso al buen ladrón: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que perdonas a todo hombre que confía en tu misericordia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Renueva, Señor, en tu Iglesia el espíritu que infundiste en el obispo san Agustín, para que, llenos de ese mismo espíritu, tengamos sed solamente de ti, fuente de la verdadera sabiduría, y te busquemos como autor del amor verdadero. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Predicamos a Cristo crucificado, escándalo para los hombres, pero sabiduría de Dios para los llamados.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 17-25

Hermanos: No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo. En efecto, la predicación de la cruz es una locura para los que van por el camino de la perdición; en cambio, para los que van por el camino de la salvación, para nosotros, es fuerza de Dios. Por eso dice la Escritura: Anularé la sabiduría de los sabios e inutilizaré la inteligencia de los inteligentes.

¿Acaso hay entre ustedes algún sabio, algún erudito, algún filósofo? ¿Acaso no ha demostrado Dios que tiene por locura la sabiduría de este mundo? En efecto, puesto que mediante su propia sabiduría, el mundo no reconoció a Dios en las obras de su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes mediante la predicación de la locura del Evangelio.

Por su parte, los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados, sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 32

R. El amor del Señor llena la tierra.

Que los justos aclamen al Señor; 

es propio de los justos alabarlo. 

Demos gracias a Dios al son del arpa, 

que la lira acompañe nuestros cantos. R.

Sincera es la palabra del Señor 

y todas sus acciones son leales. 

Él ama la justicia y el derecho, 

la tierra llena está de sus bondades. R.

Frustra el Señor los planes de los pueblos 

y hace que se malogren sus designios. 

Los proyectos de Dios duran por siempre, 

los planes de su amor, todos los siglos. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Cfr. Lc 21, 36

R. Aleluya, aleluya.

Velen y oren, para que puedan presentarse sin temor ante el Hijo del hombre. R. 


EVANGELIO

Ya viene el esposo, salgan a su encuentro.

Del santo Evangelio según san Mateo: 25, 1-13

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a aquellas diez jóvenes, que tomando sus lámparas, salieron al encuentro del esposo. Cinco de ellas eran descuidadas y cinco, previsoras. Las descuidadas llevaron sus lámparas, pero no llevaron aceite para llenarlas de nuevo; las previsoras, en cambio, llevaron cada una un frasco de aceite junto con su lámpara. Como el esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.

A medianoche se oyó un grito: ‘¡Ya viene el esposo! ¡Salgan a su encuentro!’. Se levantaron entonces todas aquellas jóvenes y se pusieron a preparar sus lámparas, y las descuidadas dijeron a las previsoras: ‘Dennos un poco de su aceite, porque nuestras lámparas se están apagando’. Las previsoras les contestaron: ‘No, porque no va a alcanzar para ustedes y para nosotras. Vayan mejor a donde lo venden y cómprenlo’.

Mientras aquellas iban a comprarlo, llegó el esposo, y las que estaban listas entraron con él al banquete de bodas y se cerró la puerta. Más tarde llegaron las otras jóvenes y dijeron: ‘Señor, señor, ábrenos’. Pero él les respondió: ‘Yo les aseguro que no las conozco’.

Estén, pues, preparados, porque no saben ni el día ni la hora”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, al celebrar el memorial de nuestra salvación, imploramos humildemente tu clemencia, a fin de que este sacramento de amor sea para nosotros signo de unidad y vínculo de caridad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio de los santos pastores. La presencia de los santos pastores en la Iglesia.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque de tal modo concedes a tu Iglesia la alegría de celebrar hoy la festividad de san Agustín, que la fortaleces con el ejemplo de su vida piadosa, la instruyes con la predicación de su palabra y la proteges con su intercesión.

Por eso, unidos a la multitud de los ángeles y de los santos, te aclamamos, llenos de alegría: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En el Espíritu de Cristo resucitado, dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Mt 23, 10. 8

Su Maestro es uno solo, Cristo, dice el Señor, y todos ustedes son hermanos.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que nuestra participación en la mesa de tu Hijo nos santifique, Señor, para que, como miembros de su Cuerpo, nos transformemos en el mismo Cristo, a quien hemos recibido. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO VII (2 Tes 2, 16-17)

Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten sus corazones y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-17 14:25:29.653631 2026-08-27 00:00:00

27 de agosto. Jueves

SANTA MÓNICA

Memoria. Blanco

Mónica fue la madre de san Agustín. Cuando su hijo perdió la fe, las lágrimas de Mónica subieron hasta Dios como una silenciosa plegaria. La conversión de Agustín la llenó de gozo. Era ya lo único que le faltaba aquí en la tierra. El Señor la llamó hacia sí cuando en el puerto de Ostia se preparaba a embarcar hacia el África, su tierra natal.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Prov 31, 20. 27

Abrió su mano al desvalido, y sus palmas extendió al pobre, y nunca comió su pan de balde.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

1. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

O bien:

2. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

6. El Señor ha dicho: El que esté sin pecado, que tire la primera piedra. Reconociendo con humildad que somos pecadores, pidamos a Dios, desde lo más íntimo de nuestro corazón, que nos perdone.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

IV

Tú que has venido a buscar al que estaba perdido: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que has querido dar la vida en rescate por todos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad. 

Tú que reúnes a tus hijos dispersos: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, consuelo de los afligidos, que acogiste misericordiosamente las piadosas lágrimas de santa Mónica por la conversión de su hijo Agustín, concédenos, por la intercesión de ambos, arrepentirnos sinceramente de nuestros pecados y alcanzar la gracia de tu perdón. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Por Cristo, Dios los ha enriquecido en todo.

De la primera carta del apóstol san Pablo a los corintios: 1, 1-9

Yo, Pablo, apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, y Sóstenes, mi colaborador, saludamos a la comunidad cristiana que está en Corinto. A todos ustedes, a quienes Dios santificó en Cristo Jesús y que son su pueblo santo, así como a todos aquellos que en cualquier lugar invocan el nombre de Cristo Jesús, Señor nuestro y Señor de ellos, les deseo la gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Cristo Jesús, el Señor.

Continuamente agradezco a mi Dios los dones divinos que les ha concedido a ustedes por medio de Cristo Jesús, ya que por él los ha enriquecido con abundancia en todo lo que se refiere a la palabra y al conocimiento; porque el testimonio que damos de Cristo ha sido confirmado en ustedes a tal grado, que no carecen de ningún don ustedes, los que esperan la manifestación de nuestro Señor Jesucristo. Él los hará permanecer irreprochables hasta el fin, hasta el día de su advenimiento. Dios es quien los ha llamado a la unión con su Hijo Jesucristo, y Dios es fiel.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 144

R. Siempre, Señor, bendeciré tu nombre.

Un día tras otro bendeciré tu nombre 

y no cesará mi boca de alabarte. 

Muy digno de alabanza es el Señor, 

por ser su grandeza incalculable. R. 

Cada generación, a la que sigue 

anunciará tus obras y proezas. 

Se hablará de tus hechos portentosos, 

del glorioso esplendor de tu grandeza. R. 

Alabarán tus maravillosos prodigios 

y contarán tus grandes acciones; 

difundirán la memoria de tu inmensa bondad 

y aclamarán tus victorias. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Mt 24, 42. 44

R. Aleluya, aleluya.

Estén preparados, porque no saben a qué hora va a venir el Hijo del hombre. R. 


EVANGELIO

Estén preparados.

Del santo Evangelio según san Mateo: 24, 42-51

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Velen y estén preparados, porque no saben qué día va a venir su Señor. Tengan por cierto que si un padre de familia supiera a qué hora va a venir el ladrón, estaría vigilando y no dejaría que se le metiera por un boquete en su casa. También ustedes estén preparados, porque a la hora en que menos lo piensen, vendrá el Hijo del hombre.

Fíjense en un servidor fiel y prudente, a quien su amo nombró encargado de toda la servidumbre para que le proporcionara oportunamente el alimento. Dichoso ese servidor, si al regresar su amo, lo encuentra cumpliendo con su deber. Yo les aseguro que le encargará la administración de todos sus bienes.

Pero si el servidor es un malvado, y pensando que su amo tardará, se pone a golpear a sus compañeros, a comer y emborracharse, vendrá su amo el día menos pensado, a una hora imprevista, lo castigará severamente y lo hará correr la misma suerte de los hipócritas. Entonces todo será llanto y desesperación”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Por las ofrendas que te presentamos, Señor, en la conmemoración de santa Mónica, te rogamos que nos concedas el perdón de nuestros pecados y la salvación eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio I de los santos. La gloria de los santos.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque tu gloria resplandece en la asamblea de los santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones.

Con su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria, por Cristo, Señor nuestro.

Por eso, con los ángeles y arcángeles, y con la multitud de los santos, te cantamos un himno de alabanza, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo…


O bien:


Prefacio II de los santos. Acción de los santos en la Iglesia.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque con la vida de tus santos, enriqueces a tu Iglesia con formas siempre nuevas de admirable santidad, y nos das pruebas indudables de tu amor por nosotros; y también, porque su ejemplo insigne nos impulsa y su piadosa intercesión nos ayuda a colaborar en el plan divino de la salvación.

Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y santos, diciendo: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Mt 13, 45-46

El Reino de los cielos se parece a un comerciante que anda en busca de perlas finas, que al encontrar una perla muy valiosa, vende cuanto tiene y la compra.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Dios todopoderoso, que la celebración de este santo sacramento, en la festividad de santa Mónica, nos ilumine y nos inflame, de modo que ardamos siempre en santos deseos y abundemos en toda obra buena. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO VI

Que el Señor los bendiga con todas las bendiciones del cielo y los conserve siempre puros y santos a sus ojos. 

R. Amén.

Que haga descender sobre ustedes con abundancia las riquezas de su gloria. 

R. Amén.

Que los instruya con la palabra de la verdad, los oriente con el Evangelio de la salvación y los haga crecer siempre en el amor fraterno. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-17 14:23:52.843713 2026-08-26 00:00:00

26 de agosto

Miércoles XXI del Tiempo Ordinario

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa de san José, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas votivas, Misal Romano, p. 1205 [1197]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior, las de *san Junípero Serra o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


*San Junípero Serra, presbítero (ml), blanco (MR, p. 820 [810]).

Franciscano español, en 1749 vino a México como misionero. Fundó innumerables misiones en la Alta California. Los indígenas convertidos formaban comunidades agrícolas junto a ellas. Muere en 1784.


MISA VOTIVA DE SAN JOSÉ

Blanco

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Lc 12, 42

Éste es el siervo fiel y prudente a quien el Señor puso al frente de su familia.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

4. Humildes y penitentes, como el publicano en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de nosotros, ya que también nosotros reconocemos que somos pecadores.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

II

Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo…

* * *

O bien, la oración colecta de *san Junípero Serra:

Dios nuestro, por tu inefable misericordia, has querido agregar a la Iglesia a muchos pueblos de América, por medio de san Junípero Serra; concédenos, por su intercesión, que nuestros corazones estén unidos a ti en la caridad de tal manera que podamos llevar ante los hombres, siempre y en todas partes, la imagen de tu Unigénito, nuestro Señor Jesucristo. Él, que vive y reina contigo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El que no quiera trabajar, que no coma.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 3, 6-10. 16-18

Hermanos: Les mando, en nombre del Señor Jesucristo, que se aparten de todo hermano que viva ociosamente y no según la enseñanza que de mí recibieron. Ya saben cómo deben vivir para imitar mi ejemplo, puesto que, cuando estuve entre ustedes, supe ganarme la vida y no dependí de nadie para comer; antes bien, de día y de noche trabajé hasta agotarme para no serles gravoso. Y no porque no tuviera yo derecho a pedirles el sustento, sino para darles un ejemplo que imitar. Así, cuando estaba entre ustedes, les decía una y otra vez: “El que no quiera trabajar, que no coma”.

Que el Señor de la paz les conceda su paz siempre y en todo. Que el Señor esté con todos ustedes. Este saludo es de mi puño y letra. Así firmo yo, Pablo, en todas mis cartas; ésta es mi letra. Que la gracia de nuestro Señor Jesucristo esté con todos ustedes.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 127

R. Dichoso el que teme al Señor.

Dichoso el que teme al Señor 

y sigue sus caminos: 

comerá del fruto de su trabajo, 

será dichoso, le irá bien. R. 

Ésta es la bendición del hombre que teme al Señor: 

“Que el Señor te bendiga desde Sión, 

que veas la prosperidad de Jerusalén 

todos los días de tu vida”. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. 1 Jn 2, 5

R. Aleluya, aleluya.

En aquel que cumple la palabra de Cristo, el amor de Dios ha llegado a su plenitud. R. 


EVANGELIO

Ustedes son hijos de los asesinos de los profetas.

Del santo Evangelio según san Mateo: 23, 27-32

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque son semejantes a sepulcros blanqueados, que por fuera parecen hermosos, pero por dentro están llenos de huesos y podredumbre! Así también ustedes: por fuera parecen justos, pero por dentro están llenos de hipocresía y de maldad.

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque les construyen sepulcros a los profetas y adornan las tumbas de los justos, y dicen: ‘Si hubiéramos vivido en tiempo de nuestros padres, nosotros no habríamos sido cómplices de ellos en el asesinato de los profetas’! Con esto ustedes están reconociendo que son hijos de los asesinos de los profetas. ¡Terminen, pues, de hacer lo que sus padres comenzaron!”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre, a tu Unigénito. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

* * *

O bien, la oración sobre las ofrendas de *san Junípero Serra:

Mira, Dios todopoderoso, las ofrendas que presentamos en la festividad de san Junípero Serra, y concédenos expresar en la vida los misterios de la pasión del Señor, que ahora celebramos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración después de la Comunión de *san Junípero Serra:

Por la eficacia de este sacramento, confirma, Señor, a tus siervos en la verdad de la fe, por la que san Junípero Serra nunca cesó de trabajar, dedicándole toda su vida, para que en todas partes la profesemos, de palabra y de obra. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO V

Que Dios todopoderoso aleje siempre de ustedes toda adversidad y les conceda la abundancia de sus bendiciones. 

R. Amén.

Que los haga atentos y dóciles a su palabra para que lleguen a poseer los goces eternos. 

R. Amén.

Que comprendiendo lo que es bueno y recto, avancen siempre por el camino de los mandamientos y lleguen a ser coherederos de los santos. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-17 14:22:34.875972 2026-08-25 00:00:00

25 de agosto

MARTES XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por la evangelización de los pueblos, A, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1125 [1117]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior, las de *san Luis, las de **san José de Calasanz o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


*San Luis, rey de Francia (ml), blanco (MR, p. 819 [809]).

Luis IX (1214-1270) fue un laico que vivió según el Evangelio. Tuvo once hijos, y estuvo atento a la justicia y a la paz de su pueblo. Vivió humilde y alegremente su fe día a día, orando y sirviendo a los pobres.


**San José de Calasanz, presbítero (ml), blanco (MR, p. 819 [809]).

Abrió en Roma la primera escuela gratuita para niños pobres. Más tarde formó las “Escuelas pías”, que se extendieron por Italia, Alemania y Polonia. Soportó con valor numerosas contradicciones (1557-1648).


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sal 66, 2-3

Que Dios tenga piedad de nosotros y nos bendiga, vuelva sus ojos a nosotros, para que conozcamos en la tierra tus caminos y los pueblos tu obra salvadora.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

4. Humildes y penitentes, como el publicano en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de nosotros, ya que también nosotros reconocemos que somos pecadores.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

II

Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que enviaste a tu Hijo al mundo como luz verdadera, derrama el Espíritu prometido por ti, que siembre sin cesar la semilla de la verdad en los corazones de los hombres y suscite en ellos la obediencia a la fe, para que todos los renacidos a una vida nueva por el bautismo, merezcan entrar a formar parte de tu único pueblo. Por nuestro Señor Jesucristo…

* * *

O bien, la oración colecta de *san Luis:

Dios nuestro, que hiciste pasar a san Luis, rey de Francia, de los cuidados de un gobierno temporal a la gloria del reino celestial, concédenos, por su intercesión, que, por el desempeño de nuestros deberes temporales, busquemos tu reino eterno. Por nuestro Señor Jesucristo…

* * *

O bien, la oración colecta de **san José de Calasanz:

Dios nuestro, que adornaste de gran caridad y paciencia al presbítero san José de Calasanz para que entregara su vida a la educación de los niños en la ciencia y en la virtud, concédenos venerarlo como maestro de sabiduría e imitarlo en el servicio de la verdad. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Conserven la doctrina que les hemos enseñado.

De la segunda carta del apóstol san Pablo a los tesalonicenses: 2, 1-3. 14-17

Hermanos: Por lo que toca a la venida de nuestro Señor Jesucristo y a nuestro encuentro con él, les rogamos que no se dejen perturbar tan fácilmente. No se alarmen ni por supuestas revelaciones ni por palabras o cartas atribuidas a nosotros, que los induzcan a pensar que el día del Señor es inminente. Que nadie los engañe en ninguna forma.

Dios los ha llamado para que, por medio del Evangelio que les hemos predicado, alcancen la gloria de nuestro Señor Jesucristo. Así pues, hermanos, manténganse firmes y conserven la doctrina que les hemos enseñado de viva voz o por carta.

Que el mismo Señor nuestro, Jesucristo, y nuestro Padre Dios, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten los corazones de ustedes y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 95

R. Alégrense los cielos y la tierra.

“Reina el Señor”, digamos a los pueblos. 

Él afianzó con su poder el orbe, 

gobierna a las naciones con justicia. R. 

Alégrense los cielos y la tierra, 

retumbe el mar y el mundo submarino; 

salten de gozo el campo y cuanto encierra, 

manifiesten los bosques regocijo. R. 

Regocíjese todo ante el Señor, 

porque ya viene a gobernar el orbe. 

Justicia y rectitud serán las normas 

con las que rija a todas las naciones. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Heb 4, 12

R. Aleluya, aleluya.

La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. R.


EVANGELIO

Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello.

Del santo Evangelio según san Mateo: 23, 23-26

En aquel tiempo, Jesús dijo a los escribas y fariseos: “¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, porque pagan el diezmo de la menta, del anís y del comino, pero descuidan lo más importante de la ley, que son la justicia, la misericordia y la fidelidad! Esto es lo que tenían que practicar, sin descuidar aquello. ¡Guías ciegos, que cuelan el mosquito, pero se tragan el camello!

¡Ay de ustedes, escribas y fariseos hipócritas, que limpian por fuera los vasos y los platos, mientras que por dentro siguen sucios con su rapacidad y codicia! ¡Fariseo ciego!, limpia primero por dentro el vaso y así quedará también limpio por fuera”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Mira, Señor, el rostro de tu Ungido, que se entregó a sí mismo en redención por todos, para que, por él, tu nombre sea glorificado en todas las naciones, y en todo lugar se ofrezca un único sacrificio a tu majestad, desde donde sale el sol hasta el ocaso. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración sobre las ofrendas de *san Luis:

Que esta ofrenda, Señor, que presentamos a tu majestad en la festividad de san Luis, sea eficaz para nuestra salvación y agradable a tu bondad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración sobre las ofrendas de **san José de Calasanz:

Que te sea aceptable, Señor, la ofrenda de tu pueblo santo en la conmemoración de san José de Calasanz, y concede que, por la participación en este sacramento, demos pruebas de tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


* * * * * *

Plegaria eucarística III para diversas circunstancias

Jesús, camino hacia el Padre


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Padre santo, Señor del cielo y de la tierra, por Cristo, Señor nuestro.

Porque creaste el mundo por medio de tu Palabra y lo gobiernas todo con justicia. Nos diste como mediador a tu Hijo, hecho carne, que nos comunicó tus palabras y nos llamó para que lo siguiéramos; él es el camino que nos conduce a ti, la verdad que nos hace libres, la vida que nos colma de alegría.

Por medio de tu Hijo reúnes en una sola familia a los hombres, creados para gloria de tu nombre, redimidos por su Sangre en la cruz y marcados con el sello del Espíritu.

Por eso, ahora y siempre, con todos los ángeles proclamamos tu gloria, aclamándote llenos de alegría: Santo, Santo, Santo


Santo eres en verdad y digno de gloria, Dios que amas a los hombres, que siempre estás con ellos en el camino de la vida. Bendito es, en verdad, tu Hijo, que está presente en medio de nosotros, cuando somos congregados por su amor, y como hizo en otro tiempo con sus discípulos, nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dones de pan y vino, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, en la noche de la Última Cena, tomó pan, te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I. Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II. Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III. Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección

* * *


Por eso, Padre santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, al que condujiste por su Pasión y muerte en cruz a la gloria de la resurrección, y lo sentaste a tu derecha, anunciamos la obra de tu amor, hasta que él venga, y te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de bendición.

Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente el sacrificio pascual de Cristo, que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre el número de los miembros de tu Hijo, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.


Vivifícanos con tu Espíritu, Padre omnipotente, por la participación en estos misterios, y haz que nos configuremos a imagen de tu Hijo; consolídanos en el vínculo de la comunión con nuestro Papa N., y nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo,

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

con todos los Obispos, presbíteros y diáconos, y todo tu pueblo.


Haz que todos los fieles de la Iglesia sepan discernir los signos de los tiempos a la luz de la fe y se consagren plenamente al servicio del Evangelio. Concédenos estar atentos a las necesidades de todos los hombres, para que participando en sus penas y angustias, en sus alegrías y esperanzas, les anunciemos fielmente el mensaje de la salvación, y con ellos avancemos en el camino de tu reino.


Acuérdate de nuestros hermanos (N. y N.), que se durmieron en la paz de Cristo, y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.

Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna, donde viviremos siempre contigo y con santa María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los mártires, (con san N.: santo del día o patrono), y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos.

R. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Mt 28, 20

Enseñen a todos los pueblos a cumplir lo que les he mandado, dice el Señor. Yo estaré con ustedes todos los días, hasta el fin del mundo.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te rogamos, Señor, que, alimentados con el don de nuestra redención, este auxilio de salvación eterna afiance siempre nuestra fe en la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración después de la Comunión de *san Luis:

Alimentados por este don sagrado, te suplicamos humildemente, Señor, que lo que hemos celebrado en la festividad de san Luis, en cumplimiento fiel de nuestro servicio, nos haga experimentar con abundancia tu salvación. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración después de la Comunión de **san José de Calasanz:

Que esta santa comunión, Dios todopoderoso, nos fortalezca, para que, a ejemplo de san José de Calasanz, podamos manifestar, tanto en nuestro corazón como con nuestras obras, el amor fraterno y el esplendor de la verdad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO IV

Que el Dios de todo consuelo disponga los días de ustedes en su paz y los llene de sus bendiciones. 

R. Amén.

Que los libre siempre de toda perturbación y afiance en su amor sus corazones. 

R. Amén.

Que llenos de fe, de esperanza y de caridad, pasen por la vida haciendo el bien y puedan así alcanzar la felicidad eterna. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-17 14:21:22.160637 2026-08-24 00:00:00

24 de agosto. Lunes

SAN BARTOLOMÉ, APÓSTOL

Fiesta. Rojo

Bartolomé, al que la más antigua tradición ha identificado con Natanael, era oriundo de Caná de Galilea. Felipe se lo presenta a Jesús en la ribera del Jordán. Forma parte del grupo de los doce Apóstoles. Después de Pentecostés no tenemos noticias ciertas sobre la actividad apostólica de Bartolomé.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sal 95, 2. 3

Anuncien día tras día la salvación de Dios y proclamen sus maravillas a todas las naciones.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

1. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

O bien:

2. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

3. Al comenzar esta celebración eucarística, pidamos a Dios que nos conceda la conversión de nuestros corazones; así obtendremos la reconciliación y se acrecentará nuestra comunión con Dios y con nuestros hermanos.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

I

Tú que eres el camino que conduce al Padre: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que eres la verdad que ilumina los pueblos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que eres la vida que renueva el mundo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. 

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. 

Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.


ORACIÓN COLECTA

Fortalece en nosotros, Señor, la fe con que tu santo apóstol Bartolomé se entregó con generosidad a tu Hijo, y, por su intercesión, haz que tu Iglesia sea sacramento de salvación para todos los pueblos. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Sobre los doce cimientos estaban escritos los nombres de los apóstoles.

Del libro del Apocalipsis del apóstol san Juan: 21, 9-14

Uno de los ángeles me habló y me dijo: “Ven, que te voy a enseñar a la novia, a la esposa del Cordero”. Entonces me transportó en espíritu a una montaña elevada y me mostró a Jerusalén, la ciudad santa, que descendía del cielo, resplandeciente con la gloria de Dios. Su fulgor era semejante al de una piedra preciosa, como el de un diamante cristalino.

Tenía una muralla ancha y elevada, con doce puertas monumentales, y sobre ellas, doce ángeles y doce nombres escritos, los nombres de las doce tribus de Israel. Tres de estas puertas daban al oriente, tres al norte, tres al sur y tres al poniente. La muralla descansaba sobre doce cimientos, en los que estaban escritos los doce nombres de los apóstoles del Cordero.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 144

R. Señor, que todos tus fieles te bendigan.

Que te alaben, Señor, todas tus obras 

y que todos tus fieles te bendigan. 

Que proclamen la gloria de tu reino 

y den a conocer tus maravillas. R. 

Que muestren a los hombres tus proezas, 

el esplendor y la gloria de tu reino. 

Tu reino, Señor, es para siempre 

y tu imperio, por todas las generaciones. R. 

Siempre es justo el Señor en sus designios 

y están llenas de amor todas sus obras. 

No está lejos de aquellos que lo buscan; 

muy cerca está el Señor, de quien lo invoca. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Jn 1, 49

R. Aleluya, aleluya.

Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel. R. 


EVANGELIO

Tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel.

Del santo Evangelio según san Juan: 1, 45-51

En aquel tiempo, Felipe se encontró con Natanael y le dijo: “Hemos encontrado a aquel de quien escribió Moisés en la ley y también los profetas. Es Jesús de Nazaret, el hijo de José”. Natanael replicó: “¿Acaso puede salir de Nazaret algo bueno?”. Felipe le contestó: “Ven y lo verás”.

Cuando Jesús vio que Natanael se acercaba, dijo: “Éste es un verdadero israelita en el que no hay doblez”. Natanael le preguntó: “¿De dónde me conoces?”. Jesús le respondió: “Antes de que Felipe te llamara, te vi cuando estabas debajo de la higuera”. Respondió Natanael: “Maestro, tú eres el Hijo de Dios, tú eres el rey de Israel”. Jesús le contestó: “Tú crees, porque te he dicho que te vi debajo de la higuera. Mayores cosas has de ver”. Después añadió: “Yo les aseguro que verán el cielo abierto y a los ángeles de Dios subir y bajar sobre el Hijo del hombre”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que el sacrificio de alabanza que vamos a ofrecerte en la fiesta del apóstol san Bartolomé, nos obtenga, por su intercesión, tu ayuda generosa. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio I de los Apóstoles. Los apóstoles, pastores del pueblo de Dios.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque tú, Pastor eterno, no abandonas a tu rebaño, sino que por medio de los santos Apóstoles, lo cuidas y lo proteges siempre, para que sea gobernado por aquellos mismos pastores que le diste como vicarios de tu Hijo.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo


O bien:


Prefacio II de los Apóstoles. Los apóstoles, cimientos de la Iglesia y testigos de Cristo.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque cimentaste tu Iglesia sobre la roca de los Apóstoles, para que ella fuera en el mundo signo permanente de tu santidad y anunciara a todos los hombres, tu mensaje de salvación.

Por eso, ahora y siempre, con toda la multitud de los ángeles te celebramos llenos de profunda devoción, y te aclamamos diciendo: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En el Espíritu de Cristo resucitado, dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Lc 22, 29-30

Yo les daré a ustedes el Reino que mi Padre me tiene preparado, y en él comerán y beberán a la mesa conmigo.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al celebrar la fiesta del apóstol san Bartolomé, hemos recibido la prenda de la salvación eterna y te pedimos, Señor, que sea para nosotros auxilio tanto en la vida presente como en la futura. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, la bendición solemne de los Apóstoles:

Que Dios, que los ha edificado a ustedes sobre el cimiento de los apóstoles, por la intercesión gloriosa de san Bartolomé, se digne bendecirlos.

R. Amén.

Que Dios les conceda ser testigos de la verdad ante el mundo, el mismo que los enriqueció con las palabras y ejemplos de sus apóstoles.

R. Amén.

Que puedan llegar a la patria eterna por la intercesión de aquellos cuya palabra los ha hecho mantenerse firmes en la fe.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-10 15:05:15.717755 2026-08-23 00:00:00

23 de agosto

DOMINGO XXI DEL TIEMPO ORDINARIO

Verde

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sal 85, 1-3

Inclina tu oído, Señor, y escúchame. Salva a tu siervo, que confía en ti. Ten piedad de mí, Dios mío, pues sin cesar te invoco.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

5. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

O bien:

6. El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

8. En el día en que celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, reconozcamos que estamos necesitados de la misericordia del Padre para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

VI

Defensor de los pobres: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Refugio de los débiles: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Esperanza de los pecadores: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. 

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. 

Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que unes en un mismo sentir los corazones de tus fieles, impulsa a tu pueblo a amar lo que mandas y a desear lo que prometes, para que, en medio de la inestabilidad del mundo, estén firmemente anclados nuestros corazones donde se halla la verdadera felicidad. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro.

Del libro del profeta Isaías: 22, 19-23

Esto dice el Señor a Sebná, mayordomo de palacio: “Te echaré de tu puesto y te destituiré de tu cargo. Aquel mismo día llamaré a mi siervo, a Eleacín, el hijo de Elcías; le vestiré tu túnica, le ceñiré tu banda y le traspasaré tus poderes.

Será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave del palacio de David sobre su hombro. Lo que él abra, nadie lo cerrará; lo que él cierre, nadie lo abrirá. Lo fijaré como un clavo en muro firme y será un trono de gloria para la casa de su padre”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 137

R. Señor, tu amor perdura eternamente.

De todo corazón te damos gracias, 

Señor, porque escuchaste nuestros ruegos. 

Te cantaremos delante de tus ángeles, 

te adoraremos en tu templo. R.

Señor, te damos gracias 

por tu lealtad y por tu amor: 

siempre que te invocamos, nos oíste 

y nos llenaste de valor. R.

Se complace el Señor en los humildes 

y rechaza al engreído. 

Señor, tu amor perdura eternamente; 

obra tuya soy, no me abandones. R.


SEGUNDA LECTURA

Todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 11, 33-36

¡Qué inmensa y rica es la sabiduría y la ciencia de Dios! ¡Qué impenetrables son sus designios e incomprensibles sus caminos! ¿Quién ha conocido jamás el pensamiento del Señor o ha llegado a ser su consejero? ¿Quién ha podido darle algo primero, para que Dios se lo tenga que pagar? En efecto, todo proviene de Dios, todo ha sido hecho por él y todo está orientado hacia él. A él la gloria por los siglos de los siglos. Amén.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Mt 16, 18

R. Aleluya, aleluya.

Tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella, dice el Señor. R.


EVANGELIO

Tú eres Pedro y yo te daré las llaves del Reino de los cielos.

Del santo Evangelio según san Mateo: 16, 13-20

En aquel tiempo, cuando llegó Jesús a la región de Cesarea de Filipo, hizo esta pregunta a sus discípulos: “¿Quién dice la gente que es el Hijo del hombre?”. Ellos le respondieron: “Unos dicen que eres Juan el Bautista; otros, que Elías; otros, que Jeremías o alguno de los profetas”.

Luego les preguntó: “Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?”. Simón Pedro tomó la palabra y le dijo: “Tú eres el Mesías, el Hijo de Dios vivo”. 

Jesús le dijo entonces: “¡Dichoso tú, Simón, hijo de Juan, porque esto no te lo ha revelado ningún hombre, sino mi Padre, que está en los cielos! Y yo te digo a ti que tú eres Pedro y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia. Los poderes del infierno no prevalecerán sobre ella. Yo te daré las llaves del Reino de los cielos; todo lo que ates en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desates en la tierra quedará desatado en el cielo”.

Y les ordenó a sus discípulos que no dijeran a nadie que él era el Mesías.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


PROFESIÓN DE FE

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. 

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,

En las palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan.

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. 

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

Haciéndonos la voz de toda creatura, desde el corazón de la Iglesia, elevemos al Padre nuestra oración común y pidamos por nuestros hermanos en la fe. Digamos todos:

R. Escúchanos, Señor.

Por la santa Iglesia, para que unida a la cruz de Cristo, sea testimonio en el mundo de que sólo en ella se encuentra la verdadera salvación. Oremos.

Por el Papa y todos los ministros del Evangelio, para que, sostenidos por la oración y la caridad de los fieles, puedan cumplir eficazmente su servicio de amor. Oremos. 

Por todos los pueblos, para que se abran los unos a los otros en espíritu de colaboración y hagan posible una paz duradera. Oremos.

Por los desahuciados, para que desaparezca toda barrera y obstáculo que impide o hace difícil su libre acceso al encuentro con los hermanos. Oremos.

Por los que hemos sido convocados por Dios a esta celebración, para que nos enseñe a ofrecer con libertad y con alegría nuestro culto espiritual. Oremos.

Te pedimos, Padre, que en tu inmensa bondad nos escuches y cuanto te hemos pedido con fe, sea acogido por tus manos y por tu gran benevolencia. Por Cristo, nuestro Señor. 


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Señor, que con un mismo y único sacrificio adquiriste para ti un pueblo de adopción, concede, propicio, a tu Iglesia, los dones de la unidad y de la paz. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I-X para los domingos del Tiempo Ordinario. A continuación, solamente el Prefacio IV.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio IV para los domingos del Tiempo Ordinario. Historia de la salvación.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque naciendo, restauró nuestra naturaleza caída; padeciendo en la cruz, borró nuestros pecados; resucitando de entre los muertos, nos proporcionó el acceso a la vida eterna, y ascendiendo hasta ti, Padre, nos abrió las puertas del Reino de los cielos.

Por eso, unidos a la multitud de los ángeles y de los santos, te aclamamos, llenos de alegría: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

En los domingos, cuando no hay otro Reunidos en comunión propio, puede decirse:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, para celebrar el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

En los domingos, cuando no hay otro Atiende los deseos propio, puede decirse:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Jn 6, 54

El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, dice el Señor; y yo lo resucitaré en el último día.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Te pedimos, Señor, que la obra salvadora de tu misericordia fructifique plenamente en nosotros, y haz que, con la ayuda continua de tu gracia, de tal manera tendamos a la perfección, que podamos siempre agradarte en todo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO II (Flp 4, 7)

Que la paz de Dios, que sobrepasa todo anhelo y esfuerzo humano, custodie su corazón y su inteligencia en el amor y conocimiento de Dios y de su Hijo Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-10 15:04:11.818579 2026-08-22 00:00:00

22 de agosto. Sábado

NUESTRA SEÑORA MARÍA REINA

Memoria. Blanco

En cuerpo y alma gloriosos, la Virgen María aparece en la Asunción como el logro supremo de la redención. Pero ella, que es toda hermosa, es la Madre de aquel “cuyo Reino no tendrá fin”. Por este motivo, desde hace muchos siglos, el pueblo cristiano la aclama por Reina suya, soberana y medianera de la gracia.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sal 44, 10

De pie a tu derecha está la Reina, vestida de oro y de brocados.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

2. El Señor Jesús, que nos invita a la mesa de la Palabra y de la Eucaristía, nos llama ahora a la conversión. Reconozcamos, pues, que somos pecadores e invoquemos con esperanza la misericordia de Dios.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

V

Tú que ofreciste el perdón a Pedro arrepentido: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que prometiste el paraíso al buen ladrón: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que perdonas a todo hombre que confía en tu misericordia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que constituiste Madre y Reina nuestra a la Madre de tu Hijo, concédenos en tu bondad que, apoyados en su intercesión, alcancemos la gloria de tus hijos en el reino celestial. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

La gloria del Señor penetró en el templo.

Del libro del profeta Ezequiel: 43, 1-7

En aquellos días, un ángel me llevó a la puerta del templo, que da hacia el oriente, y vi que la gloria del Señor venía del oriente. Se oía un ruido como el estruendo de un río caudaloso y la tierra resplandecía con el fulgor de la gloria de Dios. Esta visión me recordó la que tuve cuando el Señor vino a destruir la ciudad y la que había tenido junto al río Kebar. Y caí rostro en tierra.

La gloria del Señor penetró en el templo por la puerta que da al oriente. El espíritu me levantó y me llevó al atrio interior y vi que la gloria del Señor llenaba el templo. Entonces oí que alguien me hablaba desde el templo, y el hombre que estaba junto a mí me dijo: “Hijo de hombre, éste es el lugar de mi trono, el lugar donde pongo las plantas de mis pies. Aquí habitaré para siempre con los hijos de Israel”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 84

R. El Señor habitará en la tierra.

Escucharé las palabras del Señor, 

palabras de paz para su pueblo santo. 

Está ya cerca nuestra salvación 

y la gloria del Señor habitará en la tierra. R.

La misericordia y la verdad se encontraron, 

la justicia y la paz se besaron, 

la fidelidad brotó en la tierra 

y la justicia vino del cielo. R.

Cuando el Señor nos muestre su bondad, 

nuestra tierra producirá su fruto. 

La justicia le abrirá camino al Señor 

e irá siguiendo sus pisadas. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Cfr. Mt 23, 9. 10

R. Aleluya, aleluya.

Su Maestro es uno solo, Cristo, y su Padre es uno solo, el del cielo, dice el Señor. R.


EVANGELIO

Los fariseos dicen una cosa y hacen otra.

Del santo Evangelio según san Mateo: 23, 1-12

En aquel tiempo, Jesús dijo a las multitudes y a sus discípulos: “En la cátedra de Moisés se han sentado los escribas y fariseos. Hagan, pues, todo lo que les digan, pero no imiten sus obras, porque dicen una cosa y hacen otra. Hacen fardos muy pesados y difíciles de llevar y los echan sobre las espaldas de los hombres, pero ellos ni con el dedo los quieren mover. Todo lo hacen para que los vea la gente. Ensanchan las filacterias y las franjas del manto; les agrada ocupar los primeros lugares en los banquetes y los asientos de honor en las sinagogas; les gusta que los saluden en las plazas y que la gente los llame ‘maestros’.

Ustedes, en cambio, no dejen que los llamen ‘maestros’, porque no tienen más que un Maestro y todos ustedes son hermanos. A ningún hombre sobre la tierra lo llamen ‘padre’, porque el Padre de ustedes es sólo el Padre celestial. No se dejen llamar ‘guías’, porque el guía de ustedes es solamente Cristo. Que el mayor de entre ustedes sea su servidor, porque el que se enaltece será humillado y el que se humilla será enaltecido”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, los dones que te presentamos en la conmemoración de la santísima Virgen María, y concédenos que nos socorra la bondad de tu Hijo Jesucristo, que quiso ofrecerse a ti por nosotros en la cruz, como víctima inmaculada. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Prefacio I-V de santa María Virgen. A continuación, solamente el Prefacio III.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio III de santa María Virgen. María, modelo y madre de la Iglesia.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, y alabarte en esta conmemoración de la Virgen María.

Porque ella, al aceptar tu Palabra en su corazón inmaculado, mereció concebirla en su seno virginal y, al dar a luz a su Creador, preparó el nacimiento de la Iglesia.

Porque ella, al aceptar, junto a la cruz, el encargo de tu amor, recibió como hijos a todos los hombres, redimidos por la sangre de Cristo.

Porque ella, al unirse a las oraciones de los apóstoles y de los discípulos, que esperaban la venida del Espíritu Santo prometido, se convirtió en el modelo de la Iglesia suplicante.

Y, desde su asunción gloriosa al cielo, sigue mostrando su amor a la Iglesia peregrina, y protege sus pasos hacia la patria del cielo, hasta que venga el Señor, lleno de gloria.

Por eso, con todos los ángeles y santos, te alabamos sin cesar, diciendo: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Lc 1, 45

Dichosa tú, que has creído, porque se cumplirá cuanto te fue anunciado de parte del Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Después de recibir el sacramento celestial, te suplicamos, Señor, que, cuantos hemos celebrado con veneración la memoria de la santísima Virgen María, merezcamos participar en el banquete eterno. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, la bendición solemne de la santísima Virgen María:

Que Dios, cuya providencia amorosa quiso redimir benignamente al género humano por medio de su Hijo santísimo nacido de la Virgen María, los colme de sus bendiciones. 

R. Amén.

Que experimenten siempre y en todo lugar la protección de la Virgen María, por quien merecieron ustedes recibir al autor de la vida. 

R. Amén.

Que a todos ustedes, que se han reunido hoy aquí para celebrar con devoción esta fiesta de María, el Señor les conceda los goces espirituales y los premios del cielo. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-10 15:03:13.777632 2026-08-21 00:00:00

21 de agosto. Viernes

SAN PÍO X, Papa

Memoria. Blanco

Se impuso, siendo Papa, por su sencillez y su vigor. Con mano firme gobernó la Iglesia en una época en que ésta debía hacer frente a un laicismo virulento y a posiciones extremadamente radicales sobre conocimientos teológicos y bíblicos. El Papa invitó a los cristianos a participar activamente en la liturgia y los atrajo a las fuentes de la vida (1835-1914).


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sir 50, 1; 44, 16. 22

Éste es el sacerdote eterno que agradó a Dios en sus días: y por eso el Señor le prometió engrandecerlo en medio de su pueblo con un juramento solemne. 


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

1. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

O bien:

2. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

1. Hermanos: para celebrar dignamente estos sagrados misterios, reconozcamos nuestros pecados.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

IV

Tú que has venido a buscar al que estaba perdido: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que has querido dar la vida en rescate por todos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad. 

Tú que reúnes a tus hijos dispersos: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que, para defender la fe católica e instaurar todas las cosas en Cristo, colmaste al Papa san Pío décimo de sabiduría celestial y fortaleza apostólica, concede, benigno, que, siguiendo sus enseñanzas y ejemplos, alcancemos la recompensa eterna. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

El Señor infundirá su espíritu a los huesos secos y revivirán.

Del libro del profeta Ezequiel: 37, 1-14

En aquellos días, la mano del Señor se posó sobre mí, y su espíritu me trasladó y me colocó en medio de un campo lleno de huesos. Me hizo dar vuelta en torno a ellos. Había una cantidad innumerable de huesos sobre la superficie del campo y estaban completamente secos.

Entonces el Señor me preguntó: “Hijo de hombre, ¿podrán acaso revivir estos huesos?”. Yo respondí: “Señor, tú lo sabes”. Él me dijo: “Habla en mi nombre a estos huesos y diles: ‘Huesos secos, escuchen la palabra del Señor. Esto dice el Señor Dios a estos huesos: He aquí que yo les infundiré el espíritu y revivirán. Les pondré nervios, haré que les brote carne, la cubriré de piel, les infundiré el espíritu y revivirán. Entonces reconocerán ustedes que yo soy el Señor’”.

Yo pronuncié en nombre del Señor las palabras que él me había ordenado, y mientras hablaba, se oyó un gran estrépito, se produjo un terremoto y los huesos se juntaron unos con otros. Y vi cómo les iban saliendo nervios y carne y cómo se cubrían de piel; pero no tenían espíritu. Entonces me dijo el Señor: “Hijo de hombre, habla en mi nombre al espíritu y dile: ‘Esto dice el Señor: Ven, espíritu, desde los cuatro vientos y sopla sobre estos muertos, para que vuelvan a la vida’”.

Yo hablé en nombre del Señor, como él me había ordenado. Vino sobre ellos el espíritu, revivieron y se pusieron de pie. Era una multitud innumerable. El Señor me dijo: “Hijo de hombre: Estos huesos son toda la casa de Israel, que ha dicho: ‘Nuestros huesos están secos; pereció nuestra esperanza y estamos destrozados’. Por eso, habla en mi nombre y diles: ‘Esto dice el Señor: Pueblo mío, yo mismo abriré sus sepulcros, los haré salir de ellos y los conduciré de nuevo a la tierra de Israel. Cuando abra sus sepulcros y los saque de ellos, pueblo mío, ustedes dirán que yo soy el Señor. Entonces les infundiré mi espíritu y vivirán, los estableceré en su tierra y ustedes sabrán que yo, el Señor, lo dije y lo cumplí’”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 106

R. Demos gracias a Dios, porque nos ama.

Que lo confiesen los redimidos por el Señor, 

los que él rescató de la mano del enemigo, 

los que reunió de todos los países, 

de norte y sur, de oriente y occidente. R. 

Andaban errantes por un desierto solitario, 

no encontraban el camino de ningún poblado; 

sufrían hambre y sed, 

se les iba agotando la vida. R. 

Pero gritaron al Señor en su angustia, 

y los arrancó de la tribulación. 

Los guió por un camino derecho 

para que llegaran a un poblado. R. 

Demos gracias a Dios porque nos ama, 

por las maravillas que hace con los hombres. 

Él calmó la sed de los sedientos 

y a los hambrientos los llenó de bienes. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Sal 24, 4. 5

R. Aleluya, aleluya.

Descúbrenos, Señor, tus caminos y guíanos con la verdad de tu doctrina. R.


EVANGELIO

Amarás al Señor, tu Dios, y a tu prójimo como a ti mismo.

Del santo Evangelio según san Mateo: 22, 34-40

En aquel tiempo, habiéndose enterado los fariseos de que Jesús había dejado callados a los saduceos, se acercaron a él. Uno de ellos, que era doctor de la ley, le preguntó para ponerlo a prueba: “Maestro, ¿cuál es el mandamiento más grande de la ley?”.

Jesús le respondió: “Amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente. Éste es el más grande y el primero de los mandamientos. Y el segundo es semejante a éste: Amarás a tu prójimo como a ti mismo. En estos dos mandamientos se fundan toda la ley y los profetas”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Señor, por tu bondad, los dones que te presentamos, para que, dóciles a las enseñanzas de san Pío, Papa, celebremos con dignidad estos santos misterios y los recibamos con espíritu de fe. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio de los santos pastores. La presencia de los santos pastores en la Iglesia.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque de tal modo concedes a tu Iglesia la alegría de celebrar hoy la festividad de san Pío, que la fortaleces con el ejemplo de su vida piadosa, la instruyes con la predicación de su palabra y la proteges con su intercesión.

Por eso, unidos a la multitud de los ángeles y de los santos, te aclamamos, llenos de alegría: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Jn 10, 11

El buen Pastor da la vida por sus ovejas. 


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Al celebrar la memoria del Papa san Pío, te rogamos, Señor Dios nuestro, que, por la eficacia de este banquete celestial, lleguemos a ser constantes en la fe y vivamos concordes en tu amor. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO I:

Que el Señor los bendiga y los guarde. 

R. Amén.

Que haga resplandecer su rostro sobre ustedes y les muestre su misericordia. 

R. Amén.

Que vuelva su mirada hacia ustedes y les conceda su paz. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-10 15:02:15.728115 2026-08-20 00:00:00

20 de agosto. Jueves

SAN BERNARDO, abad y doctor de la Iglesia

Memoria. Blanco

Este célebre y emprendedor monje de la abadía de Claraval (Francia) fue un incansable hombre de acción, combinado con un contemplativo, para quien todo se resume en el amor. Consejero de reyes y Papas, predicó la Cruzada y buscó con ansia la soledad para dedicarse en ella a la oración y penitencia, y acercarse así al misterio de Dios (1090-1153).


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA

El Señor colmó a san Bernardo con espíritu de inteligencia, para que transmitiera al pueblo de Dios las riquezas de la doctrina.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

5. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

O bien:

6. El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

7. Reconociendo con humildad que somos pecadores, pidamos perdón a Dios de todo corazón. 

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

III

Tú que no has venido a condenar sino a perdonar: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que has dicho que hay gran fiesta en el cielo por un pecador que se arrepiente: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que perdonas mucho a quien mucho ama: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Dios nuestro, que encendiste al abad san Bernardo con el celo por tu casa e hiciste de él una lámpara que brillaba y ardía en tu Iglesia, concédenos por su intercesión que, animados por ese mismo espíritu, caminemos siempre como hijos de la luz. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo.

Del libro del profeta Ezequiel: 36, 23-28

Esto dice el Señor: “Yo mismo mostraré la santidad de mi nombre excelso, que ustedes profanaron entre las naciones. Entonces ellas reconocerán que yo soy el Señor, cuando por medio de ustedes les haga ver mi santidad.

Los sacaré de entre las naciones, los reuniré de todos los países y los llevaré a su tierra. Los rociaré con agua pura y quedarán purificados; los purificaré de todas sus inmundicias e idolatrías.

Les daré un corazón nuevo y les infundiré un espíritu nuevo; arrancaré de ustedes el corazón de piedra y les daré un corazón de carne. Les infundiré mi espíritu y los haré vivir según mis preceptos, y guardar y cumplir mis mandamientos. Habitarán en la tierra que di a sus padres; ustedes serán mi pueblo y yo seré su Dios”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 50

R. Crea en mí, Señor, un corazón puro.

Crea en mí, Señor, un corazón puro, 

un espíritu nuevo para cumplir tus mandamientos.

No me arrojes, Señor, lejos de ti, 

ni retires de mí tu santo espíritu. R. 

Devuélveme tu salvación, que regocija, 

mantén en mí un alma generosa. 

Enseñaré a los descarriados tus caminos 

y volverán a ti los pecadores. R. 

Tú, Señor, no te complaces en los sacrificios 

y si te ofreciera un holocausto, no te agradaría. 

Un corazón contrito te presento, 

y a un corazón contrito, tú nunca lo desprecias. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Cfr. Sal 94, 8

R. Aleluya, aleluya.

Hagámosle caso al Señor que nos dice: No endurezcan su corazón. R. 


EVANGELIO

Conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren.

Del santo Evangelio según san Mateo 22, 1-14

En aquel tiempo, volvió Jesús a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo, diciendo:

“El Reino de los cielos es semejante a un rey que preparó un banquete de bodas para su hijo. Mandó a sus criados que llamaran a los invitados, pero éstos no quisieron ir.

Envió de nuevo a otros criados que les dijeran: ‘Tengo preparado el banquete; he hecho matar mis terneras y los otros animales gordos; todo está listo. Vengan a la boda’. Pero los invitados no hicieron caso. Uno se fue a su campo, otro a su negocio y los demás se les echaron encima a los criados, los insultaron y los mataron.

Entonces el rey se llenó de cólera y mandó sus tropas, que dieron muerte a aquellos asesinos y prendieron fuego a la ciudad.

Luego les dijo a sus criados: ‘La boda está preparada; pero los que habían sido invitados no fueron dignos. Salgan, pues, a los cruces de los caminos y conviden al banquete de bodas a todos los que encuentren’. Los criados salieron a los caminos y reunieron a todos los que encontraron, malos y buenos, y la sala del banquete se llenó de convidados.

Cuando el rey entró a saludar a los convidados, vio entre ellos a un hombre que no iba vestido con traje de fiesta y le preguntó: ‘Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de fiesta?’. Aquel hombre se quedó callado. Entonces el rey dijo a los criados: ‘Átenlo de pies y manos y arrójenlo fuera, a las tinieblas. Allí será el llanto y la desesperación’. Porque muchos son los llamados y pocos los escogidos”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te ofrecemos, Señor, este sacramento de unidad y de paz al conmemorar a san Bernardo, abad, que brilló por su palabra y sus obras, y promovió con firmeza la concordia y el orden de tu Iglesia. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio I de los santos. La gloria de los santos.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque tu gloria resplandece en la asamblea de los santos, ya que, al coronar sus méritos, coronas tus propios dones.

Con su vida, nos proporcionas ejemplo; ayuda, con su intercesión, y por la comunión con ellos, nos haces participar de sus bienes, para que, alentados por testigos tan insignes, lleguemos victoriosos al fin de la carrera y alcancemos con ellos la corona inmortal de la gloria, por Cristo, Señor nuestro.

Por eso, con los ángeles y arcángeles, y con la multitud de los santos, te cantamos un himno de alabanza, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo…


O bien:


Prefacio II de los santos. Acción de los santos en la Iglesia.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Porque con la vida de tus santos, enriqueces a tu Iglesia con formas siempre nuevas de admirable santidad, y nos das pruebas indudables de tu amor por nosotros; y también, porque su ejemplo insigne nos impulsa y su piadosa intercesión nos ayuda a colaborar en el plan divino de la salvación.

Por eso, ahora nosotros, llenos de alegría, te aclamamos con los ángeles y santos, diciendo: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En el Espíritu de Cristo resucitado, dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Jn 15, 9

Así como el Padre me ha amado a mí, así yo los he amado a ustedes, dice el Señor; permanezcan, pues, en mi amor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Que esta comunión que hemos recibido, Señor, en la celebración de san Bernardo, produzca su fruto en nosotros, para que, movidos por su ejemplo e instruidos por sus enseñanzas, nos encienda en el amor de tu Verbo encarnado. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO X (Cfr. 1 Pe 5, 10-11)

Que el Dios de toda gracia, que en Cristo los ha llamado a su eterna gloria, los afiance y conserve fuertes en la fe y constantes en las buenas obras.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-10 15:01:17.674521 2026-08-19 00:00:00

19 de agosto

Miércoles XX del Tiempo Ordinario

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa de san José, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas votivas, Misal Romano, p. 1205 [1197]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior, las de *san Juan Eudes, las de los **beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


*San Juan Eudes, presbítero (ml), blanco (MR, p. 813 [803]).

Fundó instituciones para contribuir al bien de la sociedad y de la Iglesia. Difundió el culto al Corazón de Jesús y al Corazón de María, para restablecer “la vida y el reinado de Jesús en las almas cristianas” (1601-1680).


**Beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores, presbíteros y mártires (ml), rojo (MR, p. 813 [803]).

Pedro Zúñiga, sacerdote agustino, y Luis Flores, dominico, disfrazados intentaron llegar en una barca hasta Japón, pero fueron descubiertos y entregados a un cacique japonés, que los mandó matar a fuego lento (1622).


MISA VOTIVA DE SAN JOSÉ

Blanco

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Lc 12, 42

Éste es el siervo fiel y prudente a quien el Señor puso al frente de su familia.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

6. El Señor ha dicho: El que esté sin pecado, que tire la primera piedra. Reconociendo con humildad que somos pecadores, pidamos a Dios, desde lo más íntimo de nuestro corazón, que nos perdone.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

II

Tú que eres la plenitud de la verdad y de la gracia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que te has hecho pobre para enriquecernos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que has venido para hacer de nosotros tu pueblo santo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que en tu inefable providencia te dignaste elegir a san José como esposo de la santísima Madre de tu Hijo, concédenos que merezcamos tener como intercesor en el cielo a quien veneramos como protector en la tierra. Por nuestro Señor Jesucristo…

* * *

O bien, la oración colecta de *san Juan Eudes:

Dios nuestro, que admirablemente elegiste a san Juan Eudes, presbítero, para que anunciara las insondables riquezas de Cristo, concédenos, por sus enseñanzas y ejemplos, crecer en tu conocimiento y vivir en fidelidad, conforme a la luz del Evangelio. Por nuestro Señor Jesucristo…

* * *

O bien, la oración colecta de **beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores:

Señor nuestro Jesucristo, que llenas de fortaleza para conseguir el triunfo a quienes predican fielmente tu nombre, concédenos, por los méritos de los beatos mártires Pedro Zúñiga y Luis Flores, perseverar con firmeza en la fe y, después de una vida llena de buenas obras, alcanzar la vida eterna. Tú que vives y reinas…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer.

Del libro del profeta Ezequiel: 34, 1-11

En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, profetiza contra los pastores de Israel y diles: ‘Esto dice el Señor: ¡Ay de los pastores de Israel, que se apacientan a sí mismos! ¿No deben los pastores apacentar a las ovejas? Pero ustedes se toman la leche de ellas, se visten con su lana, sacrifican las ovejas mejor alimentadas y no apacientan al rebaño. No fortalecen a las ovejas débiles, no curan a las enfermas ni cuidan a las que están heridas. No hacen volver a las descarriadas ni buscan a las perdidas, sino que las dominan con crueldad y violencia.

Mis ovejas se han dispersado por falta de pastor y se han convertido en presa de todos los animales salvajes. Mi rebaño anda errante por todas partes, por los montes y las colinas; mi rebaño anda disperso por toda la superficie de la tierra y no hay nadie que se preocupe de él, nadie que lo busque’.

Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‘Mi rebaño ha sido expuesto al pillaje y se ha convertido en presa de todos los animales salvajes por falta de pastor, pues mis pastores no se preocupan por mi rebaño; se apacientan a sí mismos y no apacientan a mi rebaño’.

Por eso, pastores, escuchen la palabra del Señor: ‘Lo juro por mi vida: Me voy a enfrentar a los pastores para reclamarles mis ovejas y destituirlos de su cargo. Los pastores ya no volverán a apacentarse a sí mismos. Les arrancaré mis ovejas de la boca y no se las volverán a comer’. Esto dice el Señor: ‘Yo mismo buscaré a mis ovejas y las cuidaré’”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 22

R. El Señor es mi pastor, nada me faltará.

El Señor es mi pastor, nada me falta; 

en verdes praderas me hace reposar 

y hacia fuentes tranquilas me conduce 

para reparar mis fuerzas. R. 

Por ser un Dios fiel a sus promesas, 

me guía por el sendero recto; 

así, aunque camine por cañadas oscuras, 

nada temo, porque tú estás conmigo. 

Tu vara y tu cayado me dan seguridad. R. 

Tú mismo me preparas la mesa, 

a despecho de mis adversarios; 

me unges la cabeza con perfume 

y llenas mi copa hasta los bordes. R. 

Tu bondad y tu misericordia me acompañarán 

todos los días de mi vida; 

y viviré en la casa del Señor 

por años sin término. R. 


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Heb 4, 12

R. Aleluya, aleluya.

La palabra de Dios es viva y eficaz y descubre los pensamientos e intenciones del corazón. R.


EVANGELIO

¿Vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?

Del santo Evangelio según san Mateo: 20, 1-16

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos esta parábola: “El Reino de los cielos es semejante a un propietario que, al amanecer, salió a contratar trabajadores para su viña. Después de quedar con ellos en pagarles un denario por día, los mandó a su viña. Salió otra vez a media mañana, vio a unos que estaban ociosos en la plaza y les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña y les pagaré lo que sea justo’. Salió de nuevo a medio día y a media tarde e hizo lo mismo.

Por último, salió también al caer la tarde y encontró todavía a otros que estaban en la plaza y les dijo: ‘¿Por qué han estado aquí todo el día sin trabajar?’. Ellos le respondieron: ‘Porque nadie nos ha contratado’. Él les dijo: ‘Vayan también ustedes a mi viña’.

Al atardecer, el dueño de la viña le dijo a su administrador: ‘Llama a los trabajadores y págales su jornal, comenzando por los últimos hasta que llegues a los primeros’. Se acercaron, pues, los que habían llegado al caer la tarde y recibieron un denario cada uno.

Cuando les llegó su turno a los primeros, creyeron que recibirían más; pero también ellos recibieron un denario cada uno. Al recibirlo, comenzaron a reclamarle al propietario, diciéndole: ‘Esos que llegaron al último sólo trabajaron una hora, y sin embargo, les pagas lo mismo que a nosotros, que soportamos el peso del día y del calor’.

Pero él respondió a uno de ellos: ‘Amigo, yo no te hago ninguna injusticia. ¿Acaso no quedamos en que te pagaría un denario? Toma, pues, lo tuyo y vete. Yo quiero darle al que llegó al último lo mismo que a ti. ¿Qué no puedo hacer con lo mío lo que yo quiero? ¿O vas a tenerme rencor porque yo soy bueno?’.

De igual manera, los últimos serán los primeros, y los primeros, los últimos”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Al prepararnos a ofrecerte, Padre santo, este sacrificio de alabanza, te suplicamos que para cumplir la misión que nos has confiado nos ayude la intercesión de san José, a quien concediste cuidar en la tierra, haciendo las veces de padre, a tu Unigénito. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.

* * *

O bien, la oración sobre las ofrendas de *san Juan Eudes:

Contempla, Señor, los dones que presentamos en tu altar en la conmemoración de san Juan Eudes, y, del mismo modo que, por estos santos misterios, le diste a él la gloria, concédenos también a nosotros tu perdón. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración sobre las ofrendas de **beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores:

Al venerar la pasión de tus beatos mártires Pedro Zúñiga y Luis Flores, concédenos, Señor, por este sacrificio, anunciar dignamente la muerte de tu Unigénito, el cual no sólo ha animado con su palabra a los mártires, sino que los ha fortalecido con su ejemplo. Por Jesucristo, nuestro Señor. 


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Y alabar, bendecir y proclamar tu gloria en la conmemoración de san José, porque él es el hombre justo que diste por esposo a la Virgen Madre de Dios, el fiel y prudente servidor a quien constituiste jefe de tu familia para que, haciendo las veces de padre, cuidara a tu Unigénito, concebido por obra del Espíritu Santo, Jesucristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles y los arcángeles, y todos los coros celestiales, celebran tu gloria, unidos en común alegría. Permítenos asociarnos a sus voces cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo…


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado; digamos con fe y esperanza:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En Cristo, que nos ha hecho hermanos con su cruz, dense la paz como signo de reconciliación.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Mt 25, 21

Alégrate, siervo bueno y fiel. Entra a compartir el gozo de tu Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Renovados con este sacramento que da vida, te rogamos, Señor, que nos concedas vivir para ti en justicia y santidad, a ejemplo y por intercesión de san José, el varón justo y obediente que contribuyó con sus servicios a la realización de tus grandes misterios. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración después de la Comunión de *san Juan Eudes:

Que esta mesa celestial, Dios todopoderoso, robustezca y aumente el vigor espiritual de todos los que celebramos la festividad de san Juan Eudes, para que conservemos íntegro el don de la fe y caminemos por el sendero de la salvación que él nos señaló. Por Jesucristo, nuestro Señor.

* * *

O bien, la oración después de la Comunión de **beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores:

Alimentados, Señor, con el manjar celestial, te suplicamos humildemente que, a ejemplo de los beatos Pedro Zúñiga y Luis Flores, llevemos en nuestro corazón las señales del amor y de los sufrimientos de tu Hijo y gocemos siempre del fruto de la paz eterna. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO IX (Cfr. Heb 13, 20-21)

Que el Dios de la paz, que resucitó de entre los muertos al gran pastor de las ovejas, nuestro Señor Jesucristo, en virtud de la sangre de la alianza eterna, los haga perfectos en todo bien, para que cumplan su voluntad, realizando en ustedes lo que es de su agrado. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-10 14:59:58.767633 2026-08-18 00:00:00

18 de agosto

MARTES XX DEL TIEMPO ORDINARIO

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por las vocaciones a la vida religiosa, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1116 [1108]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Mt 19, 21

Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres; luego ven y sígueme, dice el Señor.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

1. La gracia de nuestro Señor Jesucristo, el amor del Padre y la comunión del Espíritu Santo estén con todos ustedes. 

O bien:

2. La gracia y la paz de parte de Dios, nuestro Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

5. Jesucristo, el justo, intercede por nosotros y nos reconcilia con el Padre. Abramos, pues, nuestro espíritu al arrepentimiento, para acercarnos a la mesa del Señor.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

I

Tú que eres el camino que conduce al Padre: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que eres la verdad que ilumina los pueblos: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que eres la vida que renueva el mundo: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Padre santo, que aunque llamas a todos tus hijos a la perfección de la caridad, invitas a algunos a seguir más de cerca las huellas de tu Hijo, concede a quienes has elegido para esta vocación especial vivir de tal manera, que sean para la Iglesia y para el mundo, un signo elocuente de tu Reino. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios.

Del libro del profeta Ezequiel: 28, 1-10

En aquellos días, el Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, dile al príncipe de Tiro: ‘El Señor Dios dice esto:

Tu corazón se ha ensoberbecido y has dicho: Soy Dios, estoy sentado en el trono de Dios, en medio de los mares; pero eres hombre y no Dios, y te crees tan sabio como Dios; pretendes ser más inteligente que Daniel y conocer todos los secretos; con tu sabiduría y habilidad te has hecho rico, has amontonado oro y plata en tus tesoros; con astucia de comerciante has aumentado tus riquezas y te has ensoberbecido por tu fortuna’”.

Por eso dice el Señor: “Porque te has creído tan sabio como Dios, por eso mandaré contra ti a los más feroces de los pueblos extranjeros, que desenvainarán su espada contra tu esplendor y tu sabiduría y acabarán con tu grandeza. Ellos te matarán y el mar será tu sepultura.

¿Ante la mano misma de tus verdugos te atreverás a afirmar todavía que eres Dios, cuando no eres más que un hombre? Morirás como un pagano a manos de extranjeros, porque así lo digo yo, el Señor Dios”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Deuteronomio 32 

R. El Señor da la muerte y la vida.

El Señor pensó: “Voy a dispersarlos 

y a borrar su memoria entre los hombres. 

Pero no, porque temo la presunción del enemigo 

y la mala interpretación del adversario. R.

Pues diría el enemigo que su mano había vencido 

y que no era el Señor el que lo había hecho, 

porque son una nación que ha perdido el juicio”. R.

¿Cómo puede uno perseguir a mil 

y dos poner en fuga a diez mil? 

¿No es porque su Dios los ha vendido, 

porque el Señor los ha entregado? R.

El día de su destrucción se acerca 

y su suerte se apresura, 

porque el Señor defenderá a su pueblo 

y tendrá compasión de sus siervos. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. 2 Cor 8, 9

R. Aleluya, aleluya.

Jesucristo, siendo rico, se hizo pobre, para enriquecernos con su pobreza. R.


EVANGELIO

Es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos.

Del santo Evangelio según san Mateo: 19, 23-30

En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos: “Yo les aseguro que un rico difícilmente entrará en el Reino de los cielos. Se lo repito: es más fácil que un camello pase por el ojo de una aguja, que un rico entre en el Reino de los cielos”.

Al oír esto, los discípulos se quedaron asombrados y exclamaron: “Entonces ¿quién podrá salvarse?”. Pero Jesús, mirándolos fijamente, les respondió: “Para los hombres eso es imposible, mas para Dios todo es posible”.

Entonces Pedro, tomando la palabra, le dijo a Jesús: “Señor, nosotros lo hemos dejado todo y te hemos seguido, ¿qué nos va a tocar?”. Jesús les dijo: “Yo les aseguro que en la vida nueva, cuando el Hijo del hombre se siente en su trono de gloria, ustedes, los que me han seguido, se sentarán también en doce tronos, para juzgar a las doce tribus de Israel.

Y todo aquel que por mí haya dejado casa, o hermanos o hermanas, o padre o madre, o esposa o hijos, o propiedades, recibirá cien veces más y heredará la vida eterna. Y muchos primeros serán últimos y muchos últimos, primeros”.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

En el momento de ofrecer el sacrificio de toda la Iglesia, oremos a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Acepta, Padre santo, los dones que te presentamos y concede a cuantos se han propuesto seguir con entusiasmo a tu Hijo por el camino estrecho de la perfección evangélica, la libertad de espíritu y la verdadera fraternidad. Por Jesucristo, nuestro Señor.


* * * * *

Plegaria eucarística II para diversas circunstancias

Dios guía a su Iglesia por el camino de salvación

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Creador del mundo y fuente de toda vida.

Porque no abandonas nunca la obra de tu sabiduría, sino que obras con tu providencia en medio de nosotros. Guiaste a tu pueblo Israel por el desierto con mano poderosa y brazo extendido; ahora acompañas a tu Iglesia, peregrina en el mundo, con la fuerza constante del Espíritu Santo y la conduces por el camino de la vida temporal hacia el gozo eterno de tu reino, por Cristo, Señor nuestro.

Por eso, también nosotros, con los ángeles y los santos cantamos el himno de tu gloria, diciendo sin cesar: Santo, Santo, Santo


Santo eres en verdad y digno de gloria, Dios que amas a los hombres, que siempre estás con ellos en el camino de la vida. Bendito es, en verdad, tu Hijo, que está presente en medio de nosotros, cuando somos congregados por su amor, y como hizo en otro tiempo con sus discípulos, nos explica las Escrituras y parte para nosotros el pan.

Por eso te rogamos, Padre misericordioso, que envíes tu Espíritu Santo para que santifique estos dones de pan y vino, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, en la noche de la Última Cena, tomó pan, te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, te dio gracias y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I. Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II. Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III. Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección

* * *

Por eso, Padre santo, al celebrar el memorial de Cristo, tu Hijo, nuestro Salvador, al que condujiste por su Pasión y muerte en cruz a la gloria de la resurrección, y lo sentaste a tu derecha, anunciamos la obra de tu amor, hasta que él venga, y te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de bendición.


Mira con bondad la ofrenda de tu Iglesia, en la que se hace presente el sacrificio pascual de Cristo, que se nos ha confiado, y concédenos, por la fuerza del Espíritu de tu amor, ser contados ahora y por siempre entre el número de los miembros de tu Hijo, cuyo Cuerpo y Sangre comulgamos.


Fortalécenos en la unidad, Señor, a los que hemos sido invitados a tu mesa: para que con nuestro Papa N., y nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo,

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

con todos los Obispos, presbíteros y diáconos, y todo tu pueblo, caminemos por tus sendas en la fe y la esperanza, y manifestemos al mundo la alegría y la confianza.


Acuérdate de nuestros hermanos (N. y N.), que se durmieron en la paz de Cristo, y de todos los difuntos, cuya fe sólo tú conociste: admítelos a contemplar la luz de tu rostro y dales la plenitud de la vida en la resurrección.

Y, terminada nuestra peregrinación por este mundo, concédenos, también, llegar a la morada eterna, donde viviremos siempre contigo y con santa María, la Virgen Madre de Dios, con su esposo san José, con los apóstoles y los mártires, (con san N.: santo del día o patrono), y en comunión con todos los santos, te alabaremos y te glorificaremos por Jesucristo, Señor nuestro.

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Como hijos de Dios, intercambien ahora un signo de comunión fraterna.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Cfr. Mt 19, 27-29

En verdad les digo que ustedes, los que han dejado todo para seguirme, recibirán cien veces más y obtendrán la vida eterna, dice el Señor.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Fortalece, Señor, a tus siervos, con el alimento y la bebida espirituales, para que, siempre fieles al llamado evangélico, muestren en todas partes una viva imagen de tu Hijo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO VIII (1 Tes 5, 23-24)

Que el Dios de la paz los santifique totalmente, y que todo su ser, espíritu, alma y cuerpo, se conserve irreprochable hasta la venida de nuestro Señor Jesucristo. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios.


2026-08-10 14:58:35.974808 2026-08-18 00:00:00

17 de agosto

LUNES XX DEL TIEMPO ORDINARIO

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por la paz y la justicia, A, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1141 [1133]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sir 36, 18-19

Concede, Señor, la paz a quienes en ti esperan; escucha las oraciones de tus hijos y guíanos por el camino de la justicia.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

5. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

O bien:

6. El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

4. Humildes y penitentes, como el publicano en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de nosotros, ya que también nosotros reconocemos que somos pecadores.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

VI

Defensor de los pobres: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Refugio de los débiles: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Esperanza de los pecadores: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que cuidas de todos con amor paterno, concede, benigno, que los hombres, a quienes diste un mismo origen, no sólo formen en la paz una sola familia, sino también vivan siempre unidos con espíritu fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ezequiel les servirá de señal; ustedes harán lo mismo que él ha hecho.

Del libro del profeta Ezequiel: 24, 15-24

El Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, voy a arrebatarte repentinamente a tu esposa, que es el encanto de tus ojos; pero no llores ni hagas duelo ni derrames lágrimas; aflígete en silencio, sin hacer duelo; ponte el turbante y las sandalias; no te cubras la cara ni comas comida de duelo”.

Por la mañana estuve hablando a la gente y por la tarde murió mi esposa. A la mañana siguiente hice lo que el Señor me había mandado. Entonces me preguntó la gente: “¿Quieres explicarnos lo que estás haciendo?”. Yo les respondí: “El Señor me ha dicho: ‘Dile a la casa de Israel que el Señor dice esto: Voy a profanar mi santuario, que es la causa del orgullo de ustedes, el encanto de sus ojos y el amor de su corazón. Sus hijos e hijas morirán a espada. Entonces harán lo que Ezequiel ha hecho: no se cubrirán la cara ni comerán comida de duelo; seguirán con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies; no llorarán ni harán duelo; se consumirán por su culpa y se lamentarán unos con otros. Ezequiel les servirá de ejemplo; ustedes harán lo mismo que él ha hecho. Y cuando esto suceda, sabrán que yo soy el Señor Dios’”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Deuteronomio 32

R. Abandonaron a Dios, que les dio la vida.

Abandonaron a Dios, que los creó, 

y olvidaron al Señor, que les dio la vida. 

Lo vio el Señor, y encolerizado, 

rechazó a sus hijos e hijas. R.

El Señor pensó: “Me les voy a esconder 

y voy a ver en qué acaban, 

porque son una generación depravada, 

unos hijos infieles. R.

Ellos me han dado celos con un dios que no es Dios 

y me han encolerizado con sus ídolos; 

yo también les voy a dar celos con un pueblo que no es pueblo 

y los voy a encolerizar con una nación insensata”. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Mt 5, 3

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R.


EVANGELIO

Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo.

Del santo Evangelio según san Mateo: 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?”. Le respondió Jesús: “¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos”. Él replicó: “¿Cuáles?”.

Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.

Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?”. Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te rogamos, Señor, que el sacrificio de salvación de tu Hijo, Rey de la paz, ofrecido bajo estos signos sacramentales con los que se simbolizan la paz y la unidad, sirva para estrechar la concordia entre todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio común I. Restauración universal en Cristo.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Ya que en él tuviste a bien restaurar todas las cosas y quisiste que de su plenitud participáramos todos.

El cual, siendo Dios, se anonadó a sí mismo, y por su sangre derramada en la cruz, puso en paz todas las cosas.

Y así, constituido Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Jn 14, 27

La paz les dejo, mi paz les doy, dice el Señor.



ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor, en abundancia, el espíritu de caridad, para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Unigénito, fomentemos con eficacia entre todos la paz que él mismo nos dejó. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO VII (2 Tes 2, 16-17)

Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten sus corazones y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-17 14:16:26.287161 2026-08-17 00:00:00

17 de agosto

LUNES XX DEL TIEMPO ORDINARIO

Feria. Verde

Se sugiere utilizar hoy las oraciones de la Misa por la paz y la justicia, A, tal como aparecen en el presente formulario (cfr. Misas para diversas circunstancias, Misal Romano, p. 1141 [1133]); pero en su lugar pueden utilizarse las del domingo anterior o las de cualquier domingo del Tiempo Ordinario.


Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Cfr. Sir 36, 18-19

Concede, Señor, la paz a quienes en ti esperan; escucha las oraciones de tus hijos y guíanos por el camino de la justicia.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

5. La paz, la caridad y la fe, de parte de Dios Padre, y de Jesucristo, el Señor, estén con todos ustedes.

O bien:

6. El Dios de la esperanza, que por la acción del Espíritu Santo nos colma con su alegría y con su paz, esté siempre con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

4. Humildes y penitentes, como el publicano en el templo, acerquémonos al Dios justo, y pidámosle que tenga piedad de nosotros, ya que también nosotros reconocemos que somos pecadores.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

VI

Defensor de los pobres: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Refugio de los débiles: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Esperanza de los pecadores: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


No se dice Gloria.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que cuidas de todos con amor paterno, concede, benigno, que los hombres, a quienes diste un mismo origen, no sólo formen en la paz una sola familia, sino también vivan siempre unidos con espíritu fraterno. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Ezequiel les servirá de señal; ustedes harán lo mismo que él ha hecho.

Del libro del profeta Ezequiel: 24, 15-24

El Señor me habló y me dijo: “Hijo de hombre, voy a arrebatarte repentinamente a tu esposa, que es el encanto de tus ojos; pero no llores ni hagas duelo ni derrames lágrimas; aflígete en silencio, sin hacer duelo; ponte el turbante y las sandalias; no te cubras la cara ni comas comida de duelo”.

Por la mañana estuve hablando a la gente y por la tarde murió mi esposa. A la mañana siguiente hice lo que el Señor me había mandado. Entonces me preguntó la gente: “¿Quieres explicarnos lo que estás haciendo?”. Yo les respondí: “El Señor me ha dicho: ‘Dile a la casa de Israel que el Señor dice esto: Voy a profanar mi santuario, que es la causa del orgullo de ustedes, el encanto de sus ojos y el amor de su corazón. Sus hijos e hijas morirán a espada. Entonces harán lo que Ezequiel ha hecho: no se cubrirán la cara ni comerán comida de duelo; seguirán con el turbante en la cabeza y las sandalias en los pies; no llorarán ni harán duelo; se consumirán por su culpa y se lamentarán unos con otros. Ezequiel les servirá de ejemplo; ustedes harán lo mismo que él ha hecho. Y cuando esto suceda, sabrán que yo soy el Señor Dios’”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Deuteronomio 32

R. Abandonaron a Dios, que les dio la vida.

Abandonaron a Dios, que los creó, 

y olvidaron al Señor, que les dio la vida. 

Lo vio el Señor, y encolerizado, 

rechazó a sus hijos e hijas. R.

El Señor pensó: “Me les voy a esconder 

y voy a ver en qué acaban, 

porque son una generación depravada, 

unos hijos infieles. R.

Ellos me han dado celos con un dios que no es Dios 

y me han encolerizado con sus ídolos; 

yo también les voy a dar celos con un pueblo que no es pueblo 

y los voy a encolerizar con una nación insensata”. R.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Mt 5, 3

R. Aleluya, aleluya.

Dichosos los pobres de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos. R.


EVANGELIO

Si quieres ser perfecto, vende lo que tienes y tendrás un tesoro en el cielo.

Del santo Evangelio según san Mateo: 19, 16-22

En aquel tiempo, se acercó a Jesús un joven y le preguntó: “Maestro, ¿qué cosas buenas tengo que hacer para conseguir la vida eterna?”. Le respondió Jesús: “¿Por qué me preguntas a mí acerca de lo bueno? Uno solo es el bueno: Dios. Pero, si quieres entrar en la vida, cumple los mandamientos”. Él replicó: “¿Cuáles?”.

Jesús le dijo: No matarás, no cometerás adulterio, no robarás, no levantarás falso testimonio, honra a tu padre y a tu madre, ama a tu prójimo como a ti mismo.

Le dijo entonces el joven: “Todo eso lo he cumplido desde mi niñez, ¿qué más me falta?”. Jesús le dijo: “Si quieres ser perfecto, ve a vender todo lo que tienes, dales el dinero a los pobres, y tendrás un tesoro en el cielo; luego ven y sígueme”. Al oír estas palabras, el joven se fue entristecido, porque era muy rico.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


No se dice Credo.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

El sacerdote invita a los fieles a orar, por medio de una breve monición. El pueblo manifiesta su participación con una invocación. Termina con una oración conclusiva.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que este sacrificio, mío y de ustedes, sea agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Te rogamos, Señor, que el sacrificio de salvación de tu Hijo, Rey de la paz, ofrecido bajo estos signos sacramentales con los que se simbolizan la paz y la unidad, sirva para estrechar la concordia entre todos tus hijos. Por Jesucristo, nuestro Señor.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio común I. Restauración universal en Cristo.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.

Ya que en él tuviste a bien restaurar todas las cosas y quisiste que de su plenitud participáramos todos.

El cual, siendo Dios, se anonadó a sí mismo, y por su sangre derramada en la cruz, puso en paz todas las cosas.

Y así, constituido Señor del universo, es fuente de salvación eterna para cuantos creen en él.

Por eso, con los ángeles y los arcángeles, con los tronos y dominaciones y con todos los coros celestiales, cantamos sin cesar el himno de tu gloria: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística II

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias, Padre santo, siempre y en todo lugar, por Jesucristo, tu Hijo amado. 

Por él, que es tu Palabra, hiciste todas las cosas; tú nos lo enviaste para que, hecho hombre por obra del Espíritu Santo y nacido de María, la Virgen, fuera nuestro Salvador y Redentor. 

Él, en cumplimiento de tu voluntad, para destruir la muerte y manifestar la resurrección, extendió sus brazos en la cruz, y así adquirió para ti un pueblo santo. 

Por eso, con los ángeles y los santos, proclamamos tu gloria, diciendo: Santo, Santo, Santo…


Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad; por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que se conviertan para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, nuestro Señor. 


El cual, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y la Sangre de Cristo.

* * *

Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra;*

* * *

*y con el Papa N., con nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice: 

conmigo, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice: 

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a su perfección por la caridad.

* * *

En las Misas por los difuntos se puede añadir:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia; concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección.

* * *

Acuérdate también de nuestros hermanos que se durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro. Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Fieles a la recomendación del Salvador y siguiendo su divina enseñanza, nos atrevemos a decir:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

Dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Jn 14, 27

La paz les dejo, mi paz les doy, dice el Señor.



ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Señor, en abundancia, el espíritu de caridad, para que, alimentados con el Cuerpo y la Sangre de tu Unigénito, fomentemos con eficacia entre todos la paz que él mismo nos dejó. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO VII (2 Tes 2, 16-17)

Que Jesucristo, nuestro Señor, y Dios, nuestro Padre, que nos ha amado y nos ha dado gratuitamente un consuelo eterno y una feliz esperanza, conforten sus corazones y los dispongan a toda clase de obras buenas y de buenas palabras.

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios. 


2026-08-03 14:31:11.243117 2026-08-16 00:00:00

16 de agosto

DOMINGO XX DEL TIEMPO ORDINARIO

Verde

Ritos iniciales


ANTÍFONA DE ENTRADA. Sal 83, 10-11

Dios, protector nuestro, mira el rostro de tu Ungido. Un solo día en tu casa es más valioso que mil días en cualquier otra parte.


Terminado el canto de entrada, el sacerdote dice:

En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo. R. Amén.


SALUDO

3. El Señor esté con ustedes.

O bien:

4. El Señor, que dirige nuestros corazones para que amemos a Dios, esté con todos ustedes.

R. Y con tu espíritu.


ACTO PENITENCIAL

8. En el día en que celebramos la victoria de Cristo sobre el pecado y sobre la muerte, reconozcamos que estamos necesitados de la misericordia del Padre para morir al pecado y resucitar a la vida nueva.

* * *

FÓRMULA I:

Yo confieso ante Dios todopoderoso y ante ustedes, hermanos, que he pecado mucho de pensamiento, palabra, obra y omisión. Por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa. Por eso ruego a santa María, siempre Virgen, a los ángeles, a los santos y a ustedes, hermanos, que intercedan por mí ante Dios, nuestro Señor.

* * *

O bien:

FÓRMULA II:

Señor, ten misericordia de nosotros.

R. Porque hemos pecado contra ti.

Muéstranos, Señor, tu misericordia.

R. Y danos tu salvación.

* * *

O bien:

FÓRMULA III:

V

Tú que ofreciste el perdón a Pedro arrepentido: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

Tú que prometiste el paraíso al buen ladrón: Cristo, ten piedad. 

R. Cristo, ten piedad.

Tú que perdonas a todo hombre que confía en tu misericordia: Señor, ten piedad. 

R. Señor, ten piedad.

* * *

Absolución:

Dios todopoderoso tenga misericordia de nosotros, perdone nuestros pecados y nos lleve a la vida eterna.

R. Amén.

* * *

Siguen las invocaciones, si no se han dicho ya en el Acto penitencial:

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad.

Cristo, ten piedad. R. Cristo, ten piedad.

Señor, ten piedad. R. Señor, ten piedad. 


GLORIA

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor. 

Por tu inmensa gloria te alabamos, te bendecimos, te adoramos, te glorificamos, te damos gracias, Señor Dios, Rey celestial, Dios Padre todopoderoso. 

Señor, Hijo único, Jesucristo; Señor Dios, Cordero de Dios, Hijo del Padre; tú que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros; tú que quitas el pecado del mundo, atiende nuestra súplica; tú que estás sentado a la derecha del Padre, ten piedad de nosotros; porque sólo tú eres Santo, sólo tú Señor, sólo tú Altísimo, Jesucristo, con el Espíritu Santo en la gloria de Dios Padre. Amén.


ORACIÓN COLECTA

Señor Dios, que has preparado bienes invisibles para los que te aman, infunde en nuestros corazones el anhelo de amarte, para que, amándote en todo y sobre todo, consigamos tus promesas, que superan todo deseo. Por nuestro Señor Jesucristo…


LITURGIA DE LA PALABRA

PRIMERA LECTURA

Conduciré a los extranjeros a mi monte santo. 

Del libro del profeta Isaías: 56, 1. 6-7

Esto dice el Señor: “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia, porque mi salvación está a punto de llegar y mi justicia a punto de manifestarse.

A los extranjeros que se han adherido al Señor para servirlo, amarlo y darle culto, a los que guardan el sábado sin profanarlo y se mantienen fieles a mi alianza, los conduciré a mi monte santo y los llenaré de alegría en mi casa de oración. Sus holocaustos y sacrificios serán gratos en mi altar, porque mi casa será casa de oración para todos los pueblos”.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


SALMO RESPONSORIAL

Del salmo 66

R. Que te alaben, Señor, todos los pueblos. 

Ten piedad de nosotros y bendícenos; 

vuelve, Señor, tus ojos a nosotros. 

Que conozca la tierra tu bondad 

y los pueblos tu obra salvadora. R. 

Las naciones con júbilo te canten, 

porque juzgas al mundo con justicia; 

con equidad tú juzgas a los pueblos 

y riges en la tierra a las naciones. R. 

Que te alaben, Señor, todos los pueblos, 

que los pueblos te aclamen todos juntos. 

Que nos bendiga Dios 

y que le rinda honor el mundo entero. R. 


SEGUNDA LECTURA

Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.

De la carta del apóstol san Pablo a los romanos: 11, 13-15. 29-32

Hermanos: Tengo algo que decirles a ustedes, los que no son judíos, y trato de desempeñar lo mejor posible este ministerio. Pero esto lo hago también para ver si provoco los celos de los de mi raza y logro salvar a algunos de ellos. Pues, si su rechazo ha sido reconciliación para el mundo, ¿qué no será su reintegración, sino resurrección de entre los muertos? Porque Dios no se arrepiente de sus dones ni de su elección.

Así como ustedes antes eran rebeldes contra Dios y ahora han alcanzado su misericordia con ocasión de la rebeldía de los judíos, en la misma forma, los judíos, que ahora son los rebeldes y que fueron la ocasión de que ustedes alcanzaran la misericordia de Dios, también ellos la alcanzarán. En efecto, Dios ha permitido que todos cayéramos en la rebeldía, para manifestarnos a todos su misericordia.

Palabra de Dios. R. Te alabamos, Señor.


ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO. Cfr. Mt 4, 23

R. Aleluya, aleluya.

Jesús predicaba la buena nueva del Reino y curaba a la gente de toda enfermedad. R.


EVANGELIO

Mujer, ¡qué grande es tu fe!

Del santo Evangelio según san Mateo: 15, 21-28

En aquel tiempo, Jesús se retiró a la comarca de Tiro y Sidón. Entonces una mujer cananea le salió al encuentro y se puso a gritar: “Señor, hijo de David, ten compasión de mí. Mi hija está terriblemente atormentada por un demonio”. Jesús no le contestó una sola palabra; pero los discípulos se acercaron y le rogaban: “Atiéndela, porque viene gritando detrás de nosotros”. Él les contestó: “Yo no he sido enviado sino a las ovejas descarriadas de la casa de Israel”.

Ella se acercó entonces a Jesús y, postrada ante él, le dijo: “¡Señor, ayúdame!”. Él le respondió: “No está bien quitarles el pan a los hijos para echárselo a los perritos”. Pero ella replicó: “Es cierto, Señor; pero también los perritos se comen las migajas que caen de la mesa de sus amos”. Entonces Jesús le respondió: “Mujer, ¡qué grande es tu fe! Que se cumpla lo que deseas”. Y en aquel mismo instante quedó curada su hija.

Palabra del Señor. R. Gloria a ti, Señor Jesús.


HOMILÍA


PROFESIÓN DE FE

Creo en un solo Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra, de todo lo visible y lo invisible. 

Creo en un solo Señor, Jesucristo, Hijo único de Dios, nacido del Padre antes de todos los siglos: Dios de Dios, Luz de Luz, Dios verdadero de Dios verdadero, engendrado, no creado, de la misma naturaleza del Padre, por quien todo fue hecho; que por nosotros, los hombres, y por nuestra salvación bajó del cielo,

En las palabras que siguen, hasta se hizo hombre, todos se inclinan.

y por obra del Espíritu Santo se encarnó de María, la Virgen, y se hizo hombre; y por nuestra causa fue crucificado en tiempos de Poncio Pilato; padeció y fue sepultado, y resucitó al tercer día, según las Escrituras, y subió al cielo, y está sentado a la derecha del Padre; y de nuevo vendrá con gloria para juzgar a vivos y muertos, y su reino no tendrá fin.

Creo en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que procede del Padre y del Hijo, que con el Padre y el Hijo recibe una misma adoración y gloria, y que habló por los profetas. 

Creo en la Iglesia, que es una, santa, católica y apostólica. Confieso que hay un solo bautismo para el perdón de los pecados. Espero la resurrección de los muertos y la vida del mundo futuro. Amén.


PLEGARIA UNIVERSAL u ORACIÓN DE LOS FIELES

Oremos a Dios, nuestro Padre, que cuida de todos sus hijos y confiando en su benevolencia elevemos nuestra oración de intercesión por todos los bautizados. Digamos juntos:

R. Escucha, Señor, nuestra oración.

Por la santa Iglesia, para que, profesando su fe en Cristo, comunique a todos los hombres la virtuosa esperanza que la sostiene. Oremos.

Por el Papa, los obispos y los presbíteros, para que el Señor los conforte en las fatigas apostólicas y les conceda la gloria de ver a su grey reunida en un solo rebaño. Oremos. 

Por los pueblos que sufren la guerra, para que pronto obtengan un futuro de justicia y de paz, y así sean orientados hacia la prosperidad. Oremos.

Por aquellos que se consagran al servicio de los marginados y de los excluidos, para que, a ejemplo del samaritano del evangelio, sean presurosos en el servicio al prójimo. Oremos.

Por nosotros, aquí reunidos, para que la participación en esta santa Eucaristía nos haga capaces de renunciar a nosotros mismos para seguir a Cristo, poniendo nuestra vida al servicio de su reino. Oremos.

Dios Padre, te pedimos que nuestro corazón exulte por tus bendiciones y que la sobreabundancia de tus dones corresponda con nuestra plena adhesión a ti. Por Cristo, nuestro Señor.


LITURGIA EUCARÍSTICA

PREPARACIÓN DE LOS DONES

Presentación del pan:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este pan, fruto de la tierra y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros pan de vida.

R. Bendito seas por siempre, Señor.


Presentación del vino:

Bendito seas, Señor, Dios del universo, por este vino, fruto de la vid y del trabajo del hombre, que recibimos de tu generosidad y ahora te presentamos; él será para nosotros bebida de salvación.

R. Bendito seas por siempre, Señor.

* * *

Oren, hermanos, para que, trayendo al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

* * *

R. El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.


ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Recibe, Señor, nuestros dones, con los que se realiza tan glorioso intercambio, para que, al ofrecerte lo que tú nos diste, merezcamos recibirte a ti mismo. Por Jesucristo, nuestro Señor.


Prefacio I-X para los domingos del Tiempo Ordinario. A continuación, solamente el Prefacio III.


PREFACIO

V. El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

V. Levantemos el corazón.

R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.

V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios.

R. Es justo y necesario.


Prefacio III para los domingos del Tiempo Ordinario. Nuestra humanidad salvada por la humanidad de Cristo.

En nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno.

Porque reconocemos como obra de tu poder admirable no sólo haber socorrido nuestra débil naturaleza con la fuerza de tu divinidad, sino también el haber previsto el remedio en nuestra misma naturaleza mortal, y así, con lo que fue la causa de nuestra ruina, con eso mismo nos diste la salvación, por Cristo, Señor nuestro.

Por él, los ángeles cantan con júbilo eterno y nosotros nos unimos a sus voces, cantando humildemente tu alabanza: Santo, Santo, Santo


* * * * *

Plegaria eucarística I o Canon romano

Padre misericordioso, te pedimos humildemente, por Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, que aceptes y bendigas estos dones, este sacrificio santo y puro que te ofrecemos, ante todo, por tu Iglesia santa y católica, para que le concedas la paz, la protejas, la congregues en la unidad y la gobiernes en el mundo entero, con tu servidor el Papa N., con nuestro Obispo N.,

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

conmigo, indigno siervo tuyo, 

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

con mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, conmigo, indigno siervo tuyo,

* * *

y todos los demás Obispos que, fieles a la verdad, promueven la fe católica y apostólica.

Acuérdate, Señor, de tus hijos N. y N. y de todos los aquí reunidos, cuya fe y entrega bien conoces; por ellos y todos los suyos, por el perdón de sus pecados y la salvación que esperan, te ofrecemos, y ellos mismos te ofrecen, este sacrificio de alabanza, a ti, eterno Dios, vivo y verdadero.

* * *

En los domingos, cuando no hay otro Reunidos en comunión propio, puede decirse:

Reunidos en comunión con toda la Iglesia, para celebrar el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal, veneramos la memoria, ante todo, de la gloriosa siempre Virgen María, Madre de Jesucristo, nuestro Dios y Señor;*

* * *

*la de su esposo, san José; la de los santos apóstoles y mártires Pedro y Pablo, Andrés, (Santiago y Juan, Tomás, Santiago, Felipe, Bartolomé, Mateo, Simón y Tadeo; Lino, Cleto, Clemente, Sixto, Cornelio, Cipriano, Lorenzo, Crisógono, Juan y Pablo, Cosme y Damián) y la de todos los santos; por sus méritos y oraciones concédenos en todo tu protección. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos y de toda tu familia santa; ordena en tu paz nuestros días, líbranos de la condenación eterna y cuéntanos entre tus elegidos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

En la Misa de exequias:

Acepta, Señor, en tu bondad, esta ofrenda de tus siervos, que hoy te ofrecemos especialmente por el descanso eterno de nuestro hermano N., pidiéndote que le concedas que, libre ya de las ataduras de la carne, tenga su parte entre tus santos. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Bendice y santifica esta ofrenda, Padre, haciéndola perfecta, espiritual y digna de ti: que se convierta para nosotros en el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo amado, Jesucristo, nuestro Señor.


El cual, la víspera de su Pasión, tomó pan en sus santas y venerables manos, y, elevando los ojos al cielo, hacia ti, Dios, Padre suyo todopoderoso, dando gracias te bendijo, lo partió, y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó este cáliz glorioso en sus santas y venerables manos, dando gracias te bendijo, y lo dio a sus discípulos diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Por eso, Padre, nosotros, tus siervos, y todo tu pueblo santo, al celebrar este memorial de la muerte gloriosa de Jesucristo, tu Hijo, nuestro Señor, de su santa resurrección del lugar de los muertos y de su admirable ascensión a los cielos, te ofrecemos, Dios de gloria y majestad, de los mismos bienes que nos has dado, el sacrificio puro, inmaculado y santo: pan de vida eterna y cáliz de eterna salvación. 

Mira con ojos de bondad esta ofrenda y acéptala, como aceptaste los dones del justo Abel, el sacrificio de Abraham, nuestro padre en la fe, y la oblación pura de tu sumo sacerdote Melquisedec.

Te pedimos humildemente, Dios todopoderoso, que esta ofrenda sea llevada a tu presencia, hasta el altar del cielo, por manos de tu Ángel, para que cuantos recibimos el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar, seamos colmados de gracia y bendición. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Conmemoración de los difuntos:

Acuérdate también, Señor, de tus hijos N. y N., que nos han precedido con el signo de la fe y duermen ya el sueño de la paz. 

A ellos, Señor, y a cuantos descansan en Cristo, concédeles el lugar del consuelo, de la luz y de la paz. (Por Cristo, nuestro Señor. Amén.)

* * *

Y a nosotros, pecadores, siervos tuyos, que confiamos en tu infinita misericordia, admítenos en la asamblea de los santos apóstoles y mártires Juan el Bautista, Esteban, Matías y Bernabé, 

(Ignacio, Alejandro, Marcelino y Pedro, Felícitas y Perpetua, Águeda, Lucía, Inés, Cecilia, Anastasia,) 

y de todos los santos; y acéptanos en su compañía, no por nuestros méritos, sino conforme a tu bondad. Por Cristo, Señor nuestro. 

Por quien sigues creando todos los bienes, los santificas, los llenas de vida, los bendices y los repartes entre nosotros.


Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * *


Plegaria eucarística III

Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del universo. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hossana en el cielo. Bendito el que viene en nombre del Señor. Hossana en el cielo.

Santo eres en verdad, Padre, y con razón te alaban todas tus creaturas, ya que por Jesucristo, tu Hijo, Señor nuestro, con la fuerza del Espíritu Santo, das vida y santificas todo, y congregas a tu pueblo sin cesar, para que ofrezca en tu honor un sacrificio sin mancha desde donde sale el sol hasta el ocaso.

Por eso, Padre, te suplicamos que santifiques por el mismo Espíritu estos dones que hemos separado para ti, de manera que se conviertan en el Cuerpo y la Sangre de Jesucristo, Hijo tuyo y Señor nuestro, que nos mandó celebrar estos misterios.


Porque él mismo, la noche en que iba a ser entregado, tomó pan, y dando gracias te bendijo, lo partió y lo dio a sus discípulos, diciendo:

Tomen y coman todos de él, porque esto es mi Cuerpo, que será entregado por ustedes.


Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, dando gracias te bendijo, y lo pasó a sus discípulos, diciendo:

Tomen y beban todos de él, porque éste es el cáliz de mi Sangre, Sangre de la alianza nueva y eterna, que será derramada por ustedes y por muchos para el perdón de los pecados. 

Hagan esto en conmemoración mía.

* * *

I:

Éste es el Misterio de la fe. 

O bien: Éste es el Sacramento de nuestra fe. 

R. Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección. ¡Ven, Señor Jesús!

O bien: II:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo nos redimió. 

R. Cada vez que comemos de este pan y bebemos de este cáliz, anunciamos tu muerte, Señor, hasta que vuelvas.

O bien: III:

Éste es el Misterio de la fe. Cristo se entregó por nosotros. 

R. Salvador del mundo, sálvanos, tú que nos has liberado por tu cruz y resurrección.

* * *

Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la pasión salvadora de tu Hijo, de su admirable resurrección y ascensión al cielo, mientras esperamos su venida gloriosa, te ofrecemos, en esta acción de gracias, el sacrificio vivo y santo.

Dirige tu mirada sobre la ofrenda de tu Iglesia, y reconoce en ella la Víctima por cuya inmolación quisiste devolvernos tu amistad, para que, fortalecidos con el Cuerpo y la Sangre de tu Hijo y llenos de su Espíritu Santo, formemos en Cristo un solo cuerpo y un solo espíritu.

Que él nos transforme en ofrenda permanente, para que gocemos de tu heredad junto con tus elegidos: con María, la Virgen Madre de Dios, su esposo san José, los apóstoles y los mártires, (san N.: santo del día o patrono) y todos los santos, por cuya intercesión confiamos obtener siempre tu ayuda.

Te pedimos, Padre, que esta Víctima de reconciliación traiga la paz y la salvación al mundo entero. Confirma en la fe y en la caridad a tu Iglesia, peregrina en la tierra: a tu servidor, el Papa N., a nuestro Obispo N.

* * *

El Obispo, cuando celebra en su diócesis, dice:

a mí, indigno siervo tuyo, 

* * *

Cuando celebra un Obispo que no es el Ordinario diocesano, dice:

a mi hermano N., Obispo de esta Iglesia, a mí, indigno siervo tuyo,

* * *

al orden episcopal, a los presbíteros y diáconos, y a todo el pueblo redimido por ti.

* * *

En los domingos, cuando no hay otro Atiende los deseos propio, puede decirse:

Atiende los deseos y súplicas de esta familia que has congregado en tu presencia en el domingo, día en que Cristo ha vencido a la muerte y nos ha hecho partícipes de su vida inmortal.*

* * *

*Reúne en torno a ti, Padre misericordioso, a todos tus hijos dispersos por el mundo.


A nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Cuando esta Plegaria eucarística se utiliza en las Misas de difuntos, puede decirse:

Recuerda a tu hijo (hija) N., a quien llamaste (hoy) de este mundo a tu presencia: concédele que, así como ha compartido ya la muerte de Jesucristo, comparta también con él la gloria de la resurrección, cuando Cristo haga resurgir de la tierra a los muertos, y transforme nuestro cuerpo frágil en cuerpo glorioso como el suyo. Y a todos nuestros hermanos difuntos y a cuantos murieron en tu amistad recíbelos en tu reino, donde esperamos gozar todos juntos de la plenitud eterna de tu gloria; allí enjugarás las lágrimas de nuestros ojos, porque, al contemplarte como tú eres, Dios nuestro, seremos para siempre semejantes a ti y cantaremos eternamente tus alabanzas, por Cristo, Señor nuestro, por quien concedes al mundo todos los bienes.

* * *

Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén.

* * * * * *


Rito de la Comunión

Padrenuestro

Antes de participar en el banquete de la Eucaristía, signo de reconciliación y vínculo de unión fraterna, oremos juntos como el Señor nos ha enseñado:

Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu nombre; venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo. Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Líbranos de todos los males, Señor, y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras esperamos la gloriosa venida de nuestro Salvador Jesucristo.

R. Tuyo es el reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.


Rito de la paz

Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe de tu Iglesia y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. R. Amén.

La paz del Señor esté siempre con ustedes. R. Y con tu espíritu.

* * *

En el Espíritu de Cristo resucitado, dense fraternalmente la paz.


Fracción del pan

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.

Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.


Comunión

Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.

R. Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.


ANTÍFONA DE LA COMUNIÓN. Jn 6, 51-52

Yo soy el pan vivo, que ha bajado del cielo, dice el Señor: quien coma de este pan, vivirá eternamente.


ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Unidos a Cristo por este sacramento, suplicamos humildemente, Señor, tu misericordia, para que, hechos semejantes a él aquí en la tierra, merezcamos gozar de su compañía en el cielo. Él, que vive y reina por los siglos de los siglos.


Rito de conclusión

El Señor esté con ustedes.

R. Y con tu espíritu.

La bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes.

R. Amén.


O bien, si se considera una bendición solemne para el Tiempo Ordinario, se sugiere:

TIEMPO ORDINARIO VI

Que el Señor los bendiga con todas las bendiciones del cielo y los conserve siempre puros y santos a sus ojos. 

R. Amén.

Que haga descender sobre ustedes con abundancia las riquezas de su gloria. 

R. Amén.

Que los instruya con la palabra de la verdad, los oriente con el Evangelio de la salvación y los haga crecer siempre en el amor fraterno. 

R. Amén.

Y la bendición de Dios todopoderoso, Padre, Hijo , y Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. 

R. Amén.


DESPEDIDA

La alegría del Señor sea nuestra fuerza. Pueden ir en paz.

O bien: Glorifiquen al Señor con su vida. Pueden ir en paz.

O bien: En el nombre del Señor, pueden ir en paz.

O bien: En la paz de Cristo, vayan a servir a Dios y a sus hermanos.

R. Demos gracias a Dios.


2026-08-03 14:29:13.740432